Quito como no la has visto nunca

La capital de Ecuador está de fiesta: celebra su 40 aniversario como primer Patrimonio Cultural de la Humanidad. Además de tener el mayor y mejor conservado centro histórico de Latinoamérica, Quito es una vibrante ciudad que no ha dudado en subirse al tren del siglo XXI. Pasen y vean.

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Plaza de la Independencia

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Plaza de la Independencia

La Plaza Grande, también llamada de la Independencia, es el punto de encuentro favorito de los quiteños. Esta joya arquitectónica, ubicada en el corazón de la zona histórica, alberga el Palacio de Gobierno -inspirado en el Palacio de las Tullerías de París-, el Palacio Arzobispal, la alcaldía y la Catedral, iniciada en 1562, la más antigua de América del Sur. En el centro destaca el monumento a los Héroes de la Independencia, de principios del siglo XX, que simboliza el triunfo de la República frente al colonia española, un hecho que aconteció el 10 de agosto de 1809.

Foto: Quito Turismo

Basílica del Voto Nacional

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Basílica del Voto Nacional

Es el templo neogótico más grande de América. Los planos fueron encargados al francés Emilio Tarlier, quien se inspiró en la catedral parisina de Notre Dame. Las obras comenzaron en julio de 1883. A pesar de que a día de hoy todavía quedan por terminar algunos elementos decorativos, las estructuras principales fueron finalizadas en 1924. La nave central tiene 140 metros de largo por 35 metros de ancho y 30 metros de altura. Las dos torres frontales tienen 115 metros de altura. Las gárgolas, en lugar de representar monstruos fantásticos, muestran animales representativos de la fauna ecuatoriana, como las tortugas gigantes o el jaguar.

Foto: Quito Turismo

La Ronda

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La Ronda

En sus inicios fue una cantera y luego huerto de la ciudad. También sirvió como vía de comunicación del imperio inca. A finales del XVIII comenzó a ser poblada. En la primera mitad del siglo XX fue refugio de artistas, que retrataron en sus canciones y cuadros la vida bohemia de La Ronda. Paulatinamente fue deteriorándose y despoblándose. En los últimos años, y luego de un severo proceso de restauración, la Ronda ha recuperado su esplendor. Hoy en día ofrece una amplia oferta de restaurantes, tiendas y locales de música en vivo.

Foto: Quito Turismo

Hotel Casa Gangotena

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Hotel Casa Gangotena

Una de las joyas arquitectónicas de la ciudad. Se erige en la solemne plaza de San Francisco. Su construcción se remonta al siglo XVII. En 1914 sufrió un importante incendio, y la familia Gangotena encargó la reconstrucción a una pareja de arquitectos italianos. Fruto de dicha intervención el palacio adquirió una singular mezcla de estilos neoclásico, neorenacentista y art-decó. Ha sido residencia de presidentes de la República e intelectuales. Es una inmejorable opción para alojarse, pero también para tomarse un aperitivo en su cafetería o cenar en su reputado restaurante. Entre su decoración destaca una importante colección de orquídeas ecuatorianas.

Foto: Quito Turismo

Virgen del Panecillo

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Virgen del Panecillo

En lo alto de una colina a 3.000 metros sobre el nivel del mar se erige la mayor escultura de aluminio del planeta. Se trata de una réplica de la Virgen de Quito, creada por Bernardo Legarda en el siglo XVII, uno de los máximos exponentes de la Escuela Quiteña. La escultura representa a la Virgen María tal y como se la describe en el pasaje bíblico del Apocalipsis: una mujer con alas, con una cadena con la que sujeta a la serpiente que tiene bajo sus pies, que representa al diablo. Las vistas de 360 grados desde lo alto de la Virgen son inolvidables.

Foto: Quito Turismo

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Nicola Cruz

Este innovador artista proviene de una rama de creadores que exploran las raíces musicales andinas fusionándolas con bases electrónicas, produciendo una música moderna y cautivadora que no renuncia a la cosmogonía andina. Ha realizado exitosas giras por América, Europa y Asia y tocado en festivales de la talla del Sónar de Buenos Aires o el Estereo Picnic de Bogotá. Recientemente el músico uruguayo Jorge Drexler alabó el trabajo de este chamán electrónico.

Foto: Gabriel Pérez

Ciudad de la Mitad del Mundo

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Ciudad de la Mitad del Mundo

Este parque temático gira en torno a la línea del Ecuador. Está presidida por un enorme monolito de 30 metros de altura, que marca el punto exacto por donde atraviesa la línea ecuatorial. El parque también alberga un museo etnográfico, donde aprender sobre las distintas culturas del país, otro dedicado al cacao, además de una amplia oferta gastronómica y conciertos los fines de semana. Cerca de allí, en el Inti Ñán o Camino del Sol, se pueden realizar varios experimentos para comprobar los efectos físicos que produce la latitud cero.

Foto: Quito Turismo

Iglesia de la Compañía de Jesús

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Iglesia de la Compañía de Jesús

Nos encontramos ante la obra más representativa del barroco Latinoamericano. La construcción de este templo jesuita comenzó en 1605, finalizando 60 años después. En su fachada, esculpida en piedra volcánica, predomina el plateresco americano y seis columnas salomónicas, que son una copia de que esculpió Bernini en el Vaticano. En su interior, las tres naves, los retablos y el altar mayor están decorados con madera de cerro tallada, bañada en pan de oro de 23 quilates. La cúpula sobre el altar mayor, de 27 metros de altura, presenta una rica ornamentación, con la presencia de los principales padres jesuitas y los cuatro evangelistas.

Foto: Quito Turismo

Iglesia de San Francisco

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Iglesia de San Francisco

Su construcción se remonta a la misma fundación de la ciudad, en 1536. Su planta rectangular sigue los parámetros de los monasterios medievales. Sus más de 150 años de construcción confirieron un singular eclecticismo, con elementos renacentistas, barrocos, mudéjares e incluso manieristas. En total abarca más de 40.000 metros cuadrados. En su interior encontramos trece claustros, tres templos, un huerto, un colegio, una biblioteca, varias plazas, las estancias de los jesuitas y un museo de la reputada Escuela Quiteña.

Foto: Quito Turismo

El Ocho y Medio

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El Ocho y Medio

Se trata de uno de los grandes referentes culturales de Quito. Se trata de una organización cultural que abarca directores de cine, productores y artistas. Ofrecen dos salas de cine en la Floresta, el barrio de moda de la ciudad. Exhiben cine independiente de todo el mundo, además de espectáculos de artes escénicas y música en vivo. La oferta se complementa con la Cafetería Río Íntag, un local que rebosa personalidad, plagado de guiños al séptimo arte y con un delicioso café orgánico.

Foto: Quito Turismo

Virgen del Panecillo

Quito como no la has visto nunca

La Plaza Grande es un espacio donde parece que confluyen todas las épocas y lugares: fotógrafos con impresoras portátiles que te inmortalizan sobre papel -una especie en peligro de extinción-, vendedores de hoja de coca llegados de la selva peruana, cantantes callejeros de trap, sacerdotes jesuitas, lustradores de zapatos, cantantes de ópera, japoneses armados con cámaras traídas del futuro, jubilados pegados a un transistor, indígenas kichwa portando sus hijos a la espalda, turistas despistados, vendedores de helados.. Todos tienen cabida.

Esta plaza, que data de principios del siglo XVII, está encajonada por cuatro edificios que ostentan los poderes estatales: El Palacio Presidencial, El Ayuntamiento, La Catedral y el Palacio Arzobispal. Esta última construcción, una preciosa casa colonial de tres plantas, fue restaurada y ahora alberga varios restaurantes de comida tradicional. Pero si lo que te pide el cuerpo es algo más informal, a pocos metros están los Sánduches de la Plaza Grande, un local que recuerda a una tasca madrileña de tiempo inmemorial, donde comer algunos de los mejores bocadillos de la ciudad.

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Con el estómago lleno, resulta más fácil lanzarse a descubrir el mayor centro histórico de Latinoamérica. Sus 375 hectáreas y sus más de 5.000 bienes patrimoniales nos permiten dedicarnos al noble arte de divagar. Aquellos que no dispongan de tanto tiempo pueden dirigirse, a través de la calle García Moreno, a la Iglesia de la Compañía.

Por favor, que nadie se vaya de Quito sin entrar a este edificio. Construida a imagen y semejanza de la Iglesia del Gesú en Roma, la matriz de los jesuitas, este templo es el más excepcional ejemplo de barroco de toda América. Su fachada a dos cuerpos, esculpida en piedra volcánica y con seis imponentes columnas salomónicas, es tan solo una pequeña muestra de su grandiosidad. Tras el umbral nos espera el delirio dorado: paredes, techos, cúpula, su fastuoso altar mayor, todo está cubierto con pan de oro, cumpliéndose a rajatabla la máxima del barroco: ¡horror vacui!

El Escorial del Nuevo Mundo

Justo detrás, emerge la imponente plaza y el conjunto eclesiástico de San Francisco, al que también llaman El Escorial del Nuevo Mundo, por sus grandes dimensiones y su excepcional producción artística. En cuanto lo veas tardarás una décima de segundo en sacar tu móvil para inmortalizar el lugar. Tus seguidores de Instagram lo agradecerán. Su interior, con cerca de 40.000 metros cuadrados, funciona como una ciudad autónoma: 13 claustros, tres templos, un museo de arte colonial, huertos, las residencias de los hermanos franciscanos y muy importante: un museo que recuerda que en este complejo el padre de origen flamenco, Fray Jodoco Ricke, produjo en 1566 una de las primeras cervezas del continente.

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En la misma plaza está el Hotel Casa Gangotena. La construcción de este precioso edificio se remonta al siglo XVII. Ha sido residencia de varios presidentes de la República e intelectuales. Su interior está decorado con un fino estilo Art Decó. Existe la opción de hospedarse, pero también de tomarse un café o un aperitivo en alguna de sus estancias, dignas de un relato de Las mil y una noches.

Pero no nos confundamos, en Quito hay mucho más que joyas arquitectónicas, es una ciudad vibrante y moderna con una amplia oferta de ocio. Un buen ejemplo es La Ronda, también en el casco viejo. Se trata de una calle pintoresca, con casas centenarias lacadas en blanco y ventanales de los que cuelgan macetas con geranios. Los fines de semana hay mucho movimiento: los restaurantes ofrecen conciertos en vivo, hay bares con música rock, tiendas de souvenir, shows de artistas callejeros e incluso un señor, que por una moneda te enseña la Vía Láctea a través de su telescopio.

La Floresta, el barrio hispter de Quito

La noche es joven y todavía podemos hacer historia. La Floresta es el epicentro hipster de la ciudad -sí también hay bigotes y camisas con estampados de flores en Sudamérica-. Es un barrio con casas de estilo neoclásico, amplias aceras y lugares para pasear. Abundan las tiendas de diseño, bares customizados y personajes rabiosamente modernos.

Si te gusta Bergman, Fellini o Jarmush, el Ocho y Medio es tu lugar. Cuenta con dos salas de cine y un bar de aire afrancesado decorado con carteles de películas clásicas, muebles de diseño y una sección de venta de DVD´s y libros. Por las noches su terraza da cobijo a algunos de los personajes del barrio, como por ejemplo Nicola Cruz, músico que ha tocado en algunos de los festivales más importantes del mundo, incluido el Sónar, o Mateo Kingman, también de gran proyección internacional, artesano de la electrónica conocido por samplear sonidos de la amazonia, su tierra natal. Si te los encuentras y les saludas seguro que te invitarán a sentarte con ellos y charlar un rato.

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La fiebre de las cervezas artesanales también ha llegado a Quito. Son muchos los locales que ofrecen sus propias creaciones. Hay que destacar el gran esfuerzo que hacen los emprendedores por ofrecer una experiencia que no le tiene nada que envidiar a cualquier bar de una capital europea. La Reserva, con su estilo neoyorkino e industrial, El Bandidos Brewing con una de las más amplias cartas de birra de la ciudad o el Abismo, con excelente ambiente y música en vivo, dan cuenta de ello.

El siguiente nivel son los clubs, y de allí a la eternidad. Ahora debemos elegir, en función del estilo musical y ambiente que más nos guste. La Foch es el barrio alternativo. En el Café Democrático pinchan algunos de los mejores DJs, hacen sesiones de pop, rock y electro cumbia. Muy cerca está Bungalow 6, muy querido por los extranjeros, donde escuchar todos los himnos rompepistas del momento. Si eres fan de la electrónica el mejor local para vivir el clubbing es el BPM, en el norte de la ciudad.

Muchos ritmos, muchas cervezas, muchas sensaciones en la Mitad del Mundo. Un instante para respirar hondo. El Mirador de Guápulo ofrece las mejores vistas de Quito, además de punto de encuentro millennial. Desde aquí puedes seguir tu peregrinación nocturna por la calle González Suárez, el nuevo barrio de moda. Más elegante y sobrio, pero igual de divertido. Destaca La Bipolar, conocida por sus fiestas temáticas, luces de neón y copas hasta altas horas de la noche; también brilla con fuerza propia el Casino, el lugar de moda para ver y ser visto. El Lion es la nueva incorporación, con una gran pista de baile para despegar hacia el trance musical. La sala principal está presidida por el icono de Jagermaister, un ciervo con unas enormes astas y una cruz levitando sobre su cabeza. Nada más que añadir.

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