Fin de semana cultural en Praga

El corazón literario de la capital checa palpita en sus magníficos monumentos y rincones centenarios

1 / 8
sinagoga-praga. Sinagoga española, en el Barrio Judío

1 / 8

Sinagoga española, en el Barrio Judío

A escasos pasos de la Plaza de la Ciudad Vieja se halla el antiguo cementerio judío, uno de los pocos vestigios del gueto que ha sobrevivido. La judería de Praga fue arrasada a finales del siglo XIX para abrir avenidas y sanear sus callejuelas y traspatios. 

catedral-san-vito-praga. Los tesoros del Castillo

2 / 8

Los tesoros del Castillo

La gran fortaleza praguense empezó a construirse en el siglo XI para los reyes de Bohemia. En sus 45 hectáreas integra edificios monumentales. Destaca la catedral gótica de San Vito, que incluye una capilla decorada con vidrieras de Alfons Mucha, pintor y artista checo, considerado uno de los máximos exponentes del art nouveau europeo. El castillo corona una colina desde la que se contempla una magnífica panorámica de la Praga más clásica.

camino-real-praga. El Camino Real

3 / 8

El Camino Real

Por el Puente de Carlos pasaban los reyes de Bohemia para ser coronados en el castillo. Hasta el siglo XVIII fue la única vía de los praguenses para comunicar las orillas del Moldava.

reloj-astronomico-praga. El reloj astronómico

4 / 8

El reloj astronómico

Este viejo tesoro incrustado en la fachada del Ayuntamiento cuenta con un cuadrante astronómico y un calendario circular. Fue fabricado en el siglo XV y cuenta con autómatas que salen a dar las horas.

homenaje-kafka-praga. Homenaje a Kafka

5 / 8

Homenaje a Kafka

Praga dedicó a su escritor más universal este bronce creado por Jaroslav Rona en 2003. Se halla en la calle Vezenska. El Museo Kafka está junto al pintoresco barrio de Malà Strana en el que, por cierto, vivió Jan Neruda (1834-1991), el poeta más querido de Praga y autor del libro Cuentos de Malà Strana. De él tomó Pablo Neruda el apellido para su nom de plume.

rio-moldava-praga. Vistas artísticas

6 / 8

Vistas artísticas

Al admirar Praga desde el Moldava y ver la armonía entre el río y sus monumentos se entiende mejor por qué se la llama "sinfonía petrificada". El viajero que visite la ciudad en mayo podrá disfrutar de la Primavera de Praga, un festival de música, que ya es uno de los más añejos de Europa.

café-franz-kafka-praga. Café Franz Kafka

7 / 8

Café Franz Kafka

Los cafés y cervecerías son paradas imprescindibles de la visita a Praga. La oficina de turismo informa de una ruta por los locales con más historia.

cerveceria-praga

8 / 8

cerveceria-praga

Entre tiendas, cafeterías y cervecerías de larga tradición se pueden visitar ejemplos del modernismo de Praga, como el Gran Hotel Evropa y el Museo Nacional Checo, símbolo de la cultura del país desde hace 150 años

camino-real-praga

Fin de semana cultural en Praga

Hay lugares cuyos mapas se leen como novelas. La capital checa pertenece a esa galería de ciudades librescas. Sus calles suspendidas en la niebla se recorren con el suspense de un relato de misterio y el río Moldava suena a poema barroco.

Praga, la seductora capital de la República Checa

Más información

Praga, la seductora capital de la República Checa

13

Fotografías

El viajero que llega a Praga puede pasear por la ciudad real, pero también por la nacida de las ficciones. Por ejemplo, seguir la huella de Franz Kafka (1883-1924) visitando su museo, un lugar que, además de mostrar objetos del escritor checo, recrea la atmósfera desasosegante de su literatura. El Museo Kafka está junto al pintoresco barrio de Malà Strana en el que, por cierto, vivió Jan Neruda (1834-1991), el poeta más querido de Praga y autor del libro Cuentos de Malà Strana. De él tomó Pablo Neruda el apellido para su nom de plume.

Tras la pista de Kafka

Al salir del Museo Kafka, la brisa del Moldava nos invita a continuar tras las huellas del escritor. Así, nos acercamos a su casa natal en el nº 5 de la calle U Radnice, cerca de la Plaza de la Ciudad Vieja, donde palpita el histórico corazón de Praga. La ciudad ha sabido conservar intacto el rastro de su pasado, por lo que no es difícil imaginar cómo era este lugar el 3 de julio de 1883, día en el que nació el escritor. En esta plaza medieval enmarcada entre palacios, suenan las horas en el Reloj Astronómico del Ayuntamiento, fabricado en el siglo xv y con autómatas que salen a dar las horas.

En el número 17 de la misma plaza sobresale la Casa del Unicornio de Oro, construida en 1703 como sede de una farmacia

En el número 17 de la misma plaza sobresale la Casa del Unicornio de Oro, construida en 1703 como sede de una farmacia. A este edificio acudía el joven Kafka para participar en las tertulias que organizaba la escritora Berta Fanta. Allí también se celebraban sesiones espiritistas en las que se invocaba a las almas desorientadas que daban vueltas alrededor de la cúpula verde malaquita de la cercana iglesia de San Nicolás, ejemplo de barroco bohemio.

Antes de abandonar la plaza presidida por la iglesia de Tyn, junto a la Casa de la Campana, vale la pena acercarse al palacio Golz-Kinský, un edificio rococó de 1755 donde estudió Kafka, y que el escritor describía con olor a madera rancia y estufas mal ventiladas. Hoy alberga la Galería Nacional, que reúne pintura y dibujos de los siglos XVIII al XIX y una colección de arte asiático.

Un paseo por Praga

Más información

Un paseo por Praga

10

Fotografías

El antiguo cementerio judío, a escasos pasos de la plaza, es uno de los pocos vestigios del gueto que han sobrevivido. La judería de Praga fue arrasada a finales del siglo XIX para abrir avenidas y sanear sus callejuelas y traspatios. El camposanto sobrecoge por los miles de tumbas superpuestas que tiene. Los ritos prohibían destruirlas, así que las lápidas se apilaban unas sobre otras. Se dice que por allí vaga el monstruo creado por el rabino Löw, una figura terrorífica que noveló Gustav Meyrink y que inspiró el clásico del cine expresionista alemán: El Golem. Allí también se intuye el mundo literario de Leo Perutz y su novela de leyendas cabalísticas De noche, bajo el puente de piedra.

Retomamos el rastro kafkiano camino del Castillo de Praga que nos sugiere la inquietante atmósfera que rodea al agrimensor K., protagonista de El castillo. Para llegar hay que cruzar el emblemático Puente de Carlos (siglo XIV), uno de los lugares más fotografiados por sus increíbles juegos de luces. Dice la leyenda que las estatuas de los santos de piedra que lo vigilan hablan de noche.

El Castillo de Praga, el centinela de la ciudad

Más información

El Castillo de Praga, el centinela de la ciudad

5

Fotografías

El recinto del Castillo acoge monumentos como la imponente Catedral de San Vito, templo iniciado en el siglo XIV. Allí también se halla otra de las residencias de Kafka, en el nº 22 de la Callejón del Oro, una casita de madera que hoy aloja una tienda de libros y recuerdos. A esta callejuela con fachadas de colores la llaman la calle de los Alquimistas. Y es que en ella se adivina esa tradición de ciudad misteriosa y esotérica, además de creadora de autómatas, marionetas y odradeks kafkianos que relató Angelo Maria Ripellino en su inquietante ensayo Praga mágica.

La historia más reciente

Caminando de nuevo hacia el centro toca descubrir la plaza Wenceslao, escenario de la historia reciente del país, donde se realizaron las manifestaciones de la revolución de Terciopelo de 1989, cuando el partido comunista perdió el monopolio. Entre tiendas y cafeterías se pueden visitar ejemplos del modernismo de Praga, como el Gran Hotel Evropa y el Museo Nacional Checo, símbolo de la cultura del país desde hace 150 años. Por último, en la cercana calle Na Porici 7, aparece el edificio donde estuvo la compañía de seguros en la que trabajó el autor de La metamorfosis y que ahora es un hotel.

En la cercana calle Na Porici 7, aparece el edificio donde estuvo la compañía de seguros en la que trabajó el autor de La metamorfosis

Praga perteneció al Imperio austrohúngaro hasta la derrota de este en la Primera Guerra Mundial, pero siempre conservó el aire del mundo eslavo, un sarcasmo y desparpajo que se descubre en su literatura. Ahí está el espíritu de Jaroslav Hašek y su criatura literaria, el soldado desertor Švjek, que aparece recreado en algunas de las históricas cervecerías praguenses; es el caso de U Kalicha, en la calle Na Bojišti 12. Este personaje encarna el carácter burlesco de Praga como forma de lucha contra el opresor. Bohemia luchó con inteligencia y humor contra sus dominadores, desde los austrohúngaros a los soviéticos. Aquella ironía se desvela, por ejemplo, en las novelas de Bohumil Hrabal, como Trenes rigurosamente vigilados o Yo, que serví al rey de Inglaterra, donde el autor recrea el famoso Hotel París, otro bello ejemplo de estilo Secesión.

Praga es una ciudad intelectual y amante del arte, en la que se lee, pero también se escucha. Ya lo escribió el premio Nobel de Literatura Jaroslav Seifert en Toda la belleza del mundo al evocar el sonido del deshielo del Moldava, cuando los témpanos chocaban contra los rompehielos del Puente de Carlos. Pero hay más sonidos reconocibles como las orquestinas que tocan en los pruchody, los típicos pasajes techados que atraviesan las casas. El viajero que visite la ciudad en mayo podrá disfrutar de la Primavera de Praga. El día 12, fecha en que murió el compositor Smetana, arranca este festival de música, que ya es uno de los más añejos de Europa. Praga, la ciudad-libro que suena a violines melancólicos.

El Castillo de Praga, el centinela de la ciudad

Más información

El Castillo de Praga, el centinela de la ciudad

5

Fotografías

Fotografías: Fototeca 9x12, Age Fotostock, Shutterstock.

Compártelo

¿Deseas dejar de recibir las noticias más destacadas de National Geographic España?