Romanos

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Roma, Italia

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Roma, Italia

Foto: AgePhotoStock

01 busto Marco Tulio Ciceron. Marco Tulio Ciceron

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Marco Tulio Ciceron

Abogado, político y filósofo, Cicerón ha pasado a la historia por su defensa de los valores republicanos. Busto. Galería de los Ufizi, Florencia.

FOTO: Scala, Firenze

02 foro roma discursos Cireron. El foro romano

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El foro romano

Cicerón pronunció algunos de sus discursos más famosos en este lugar, centro político de la ciudad. En primer término, las tres columnas del templo de Cástor y Pólux, y al fondo, el arco de Septimio Severo.

FOTO: Massimo Ripani / Fototeca 9x12

05 oleo ira Fulvia Ciceron. La ira de Fulvia

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La ira de Fulvia

Según Dion Casio, la enfurecida esposa de Marco Antonio cogió la cabeza de Cicerón y "escupiéndole enfurecida, le arrancó la lengua y la atravesó con los pasadores que utilizaba para el pelo".

FOTO: BPK / Scala, Firenze

07 camafeo Octaviano Aquisgran. De Octaviano a Augusto

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De Octaviano a Augusto

El heredero de César se valió de Cicerón para afianzar su posición en la lucha de poder en Roma. Este camafeo incrustado en la llamada Cruz de Lotario muestra la efigie de Octaviano, convertido ya en el emperador Augusto.

FOTO: Erich Lessing / Album

08 oleo funerales Julio Cesar. La muerte del dictador

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La muerte del dictador

Este óleo de George Edward Robertson recrea las exequias de César, que Marco Antonio capitalizó para volver al pueblo contra los conspiradores y presentarse como el nuevo hombre fuerte de Roma. 

FOTO: Bridgeman / ACI

09 teatro Tusculo monte Albanos. Residencia estival

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Residencia estival

Situado a 25 kilómetros de Roma, el municipio de Túsculo acogía las villas rústicas de ciudadanos romanos ricos, entre ellas la de Cicerón. En la imagen, el pequeño teatro de la localidad.

FOTO: M. Scataglini / AGE Fotostock

centurion-marco-celio. ¿Cómo era Marco Celio?

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¿Cómo era Marco Celio?

una recreación del aspecto de Marco Celio a partir de su cenotafio. Ciñe su cabeza una corona cívica; hecha de hojas de roble, condecoración que se recibía por salvar la vida de un militar ciudadano romano. Las condecoraciones (dona) que cuelgan de un arnés sobre la armadura son torques, de los que lleva uno en torno al cuello, y phalerae, faleras o discos metálicos. En la muñeca luce otras condecoraciones, las armillae. Como es característico de los centuriones, lleva la espada a la izquierda y la daga a la derecha –al contrario que los soldados–. Con la mano derecha sujeta la vara de mando, que originalmente era una vara de vid, y en la izquierda lleva un casco con cresta transversal de plumas. El autor de la recreación ha supuesto que las piernas están protegidas con grebas, como en otras representaciones de centuriones.

Foto: Giuseppe Rava / Osprey publishing

centuriones-muro-adriano. El muro de Adriano

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El muro de Adriano

En su construcción trabajaron las legiones instaladas en Britania: la II, la VI y la XX. A cada legión le tocó un tramo de obra, dividido en secciones que se asignaron a las centurias.

Foto: Funkystock / Age fotostock

centuriones-campamento. Fuerte de Viminacium (la actual Kostolac, Serbia), sede de la legión VII Claudia.

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Fuerte de Viminacium (la actual Kostolac, Serbia), sede de la legión VII Claudia.

La vida en el campamento

Los edificios más habituales en los campamentos eran los barracones que albergaban a los soldados y oficiales de una centuria. Cada contubernio (grupo de ocho hombres) recibía dos habitaciones, y el centurión disponía de varias estancias para él solo, generalmente al final del bloque; las paredes de estas habitaciones podían estar estucadas y pintadas, e incluso podía disponer de un baño personal.

Foto: Akg / Album

centuriones-legionarios. Legionarios recolectando cereal durante la conquista de la dacia. Relieve de la columna trajana. 113 d.C.

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Legionarios recolectando cereal durante la conquista de la dacia. Relieve de la columna trajana. 113 d.C.

Entre la disciplina y la crueldad

En algún momento de su larguísimo servicio militar, todos los legionarios recibían algún azote con la vitis, la vara de vid que simbolizaba el rango del centurión y que servía para castigar a sus subordinados. Esta sanción no estaba reglamentada, y quedaba a la discreción del oficial. Había centuriones que usaban de forma muy cruel esta prerrogativa y eran especialmente odiados por la tropa. Tácito cuenta que en el año 14 d.C., cuando las fuerzas acantonadas en el Rin se amotinaron tras la muerte del emperador Augusto, en Panonia los soldados mataron a un centurión llamado Lucilio y apodado Cedo alteram, "Tráeme otra", en alusión a las varas que pedía tras romperlas sobre las espaldas de sus hombres (Anales I 23, 3).

Foto: Scala, Firenze

centuriones-ciudad. Una ciudad para exlegionarios: Timgad

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Una ciudad para exlegionarios: Timgad

Situada en la actual Argelia, la fundó el emperador Trajano en torno al año 100 d.C. como una colonia militar. Allí instaló a veteranos procedentes de la frontera con Partia, dotándolos de las tierras que los soldados recibían una vez cumplido su servicio militar, que alcanzaba los veinticinco años.

Foto: Yann Arthus-Bertrand / Getty images

centuriones insignias. Las insignias de los valientes

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Las insignias de los valientes

En 1858 se hallaron en Lauersfort (Alemania) las condecoraciones discoidales de un centurión, las faleras, hechas en bronce y plata. Se reprodujeron en este relieve, conservado en el Museo de la Civilización Romana, en Roma.

Foto: Dea / Album

centuriones legion moneda. La base de una legión

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La base de una legión

Abajo, moneda de oro acuñada por Julio César con la representación de un campamento. La construcción del centro representa esquemáticamente el pretorio o edificio de gobierno. En las narraciones de sus campañas, César traza un retrato muy favorable de los centuriones por su valor y su disciplina. 

Foto: Dea / Album

centurios-templo-jerusalen. El fin del templo de Jerusalén

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El fin del templo de Jerusalén

En el verano del año 70 d.C., las legiones romanas toman Jerusalén y arrasan la ciudad y el Templo, destruido ya para siempre. Durante la guerra del emperador Vespasiano contra los judíos, los centuriones protagonizaron múltiples hechos de armas. Óleo por Francesco Hayez. Siglo XIX.

Foto: Akg / Album

centuriones legion. Un centurión, con cimera negra, lucha con sus hombres contra el enemigo durante las guerras dacias. 101-107 d.C.

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Un centurión, con cimera negra, lucha con sus hombres contra el enemigo durante las guerras dacias. 101-107 d.C.

La estructura de la legión

La legión se dividía en diez cohortes, cada una de ellas comandada por un prefecto. A su vez, cada cohorte estaba dividida en tres manípulos. Por último, cada manípulo estaba integrado por dos centurias, cada una de ellas mandada por un centurión.

Foto: Akg / Album

centuriones tito calidio. La estela de Tito Calidio

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La estela de Tito Calidio

La lápida sepulcral de este centurión se halló en Carnuntum, un campamento romano fundado por Augusto a orillas del Danubio y a 32 kilómetros al este de Viena. Museo de Historia del Arte, Viena.

Foto: E. Lessing / Album

centuriones vercingetorix. La rendición de Vercingétorix

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La rendición de Vercingétorix

Con la capitulación del jefe arverno ante César terminó la guerra de las Galias, en el año 52 a.C. Óleo por Lionel-Noël Royer. 1899. Museo Crozatier, Le Puy-en-Velay. Dos centuriones de César, Pullo y Voreno, competían entre sí para conseguir ascensos, y precisamente durante la guerra de las Galias pugnaban por ascender a primi ordines, según narra la propia pluma de Julio César.

Foto: Bridgeman / Aci

centuriones-cesar. Luchar hasta la muerte

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Luchar hasta la muerte

Los centuriones mantenían su posición hasta el final, de ahí su elevadísimo número de bajas en combate. César, en los relatos de sus campañas, recoge numerosos ejemplos del valor de estos oficiales. Así, menciona la situación crítica de la XII legión en la batalla del Sambre (57a.C.), librada contra los belgas: los seis centuriones y el portaestandarte de la IV cohorte habían muerto, mientras que los centuriones de las otras cohortes estaban casi todos heridos o muertos. En el choque de Dirraquio contra los pompeyanos (48 a.C.) perecieron en un mismo día 32 centuriones de la legión IX, la mitad de los de esta unidad. En la batalla de Farsalia, también contra los pompeyanos (48 a.C.), murieron en total 31 centuriones, mientras que sólo cayeron 200 soldados, lo que da idea de la combatividad y el valor de estos militares.

Foto: Bridgeman / Aci

centuriones estandarte. Relieve con estandartes

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Relieve con estandartes

El estandarte o signum de la legión, coronado por un águila, está flanqueado por los signa de dos manípulos (cada manípulo estaba formado por dos centurias). Relieve del siglo III d.C.

Foto: Dea / Album

centuriones muro adriano. Un centurión en Britania

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Un centurión en Britania

En esta piedra del muro de Adriano (construido en 124 d.C.), hallada en el fuerte de Housesteads, se dice: "Lo hizo la centuria de Julio Cándido". Se han hallado otras tres inscripciones que recuerdan la labor de este centurión.

Foto: Manuel Cohen / Aurimages

centuriones marco favonio. Marco Favonio Fácil

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Marco Favonio Fácil

Su estela funeraria se descubrió en Colchester, la antigua Camulodunum, donde se enfrentaron los romanos y la reina Boudica en 61 d.C. Vemos al centurión de frente, con el traje propio de su rango, la vara, espinilleras, capa, lórica (coraza), puñal y espada. El monumento estaba partido en dos, a un metro de profundidad. Muy cerca se halló un recipiente cilíndrico de plomo, de 23 centímetros de diámetro y 33 de altura, con huesos quemados, posiblemente los del centurión.

Foto: Dea / Album

centuriones marco apicio. Estela funeraria de Marco Apicio Tirón

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Estela funeraria de Marco Apicio Tirón

Además de combatir, administrar

Los centuriones no sólo eran el brazo armado de Roma: también representaban la autoridad romana en regiones donde las estructuras administrativas no estaban desarrolladas. A veces la población local acudía a ellos en busca de justicia. Así, por ejemplo, en el año 193 d.C., en tiempos del emperador Cómodo, un tal Syros escribe al centurión Amonio Paterno quejándose de que los recaudadores de un impuesto en especie han reclamado injustamente el pago de una artaba de trigo (25 litros) y que por esta razón han maltratado a su madre. Dado este papel de administradores, los centuriones no sólo debían reunir condiciones como jefes militares, sino que también debían contar con una formación que, cuanto menos, incluyera saber leer y escribir.

Foto: Dea / Album

centuriones marco celio. Marco Celio, caído en Teutoburgo

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Marco Celio, caído en Teutoburgo

En septiembre del año 9 d.C., los germanos aniquilaron a tres legiones romanas en el bosque de Teutoburgo. El centurión Marco Celio, nacido en Bononia (la actual Bolonia), cayó en esa batalla. Su cadáver quedó allí, tendido a la intemperie entre muchos miles más, y su hermano decidió levantar un monumento en su memoria.

Los libertos del centurión

Con toda probabilidad Marco Celio era un hombre soltero, pues no hay mención a esposa o hijos en el epitafio; en cambio, sí aparecen, a sendos lados, los retratos de sus sirvientes, dos libertos muy queridos, uno de origen y nombre latino (Privatus), y otro griego (Thiaminus), que posiblemente murieron también en la emboscada de Teutoburgo y que conforman esta especie de cuadro funerario familiar.

Valiente y condecorado

Es el retrato de un hombre vivo, posando con su uniforme de gala de centurión, con el bastón de mando en la mano derecha y su coraza absolutamente cubierta con insignias al valor. Tantas condecoraciones indican la larga carrera de éxitos militares de este centurión fallecido a los 53 años, según nos indica la inscripción. La legión XVIII tenía su campamento base en Vetera (actual Xanten), y allí levantó Publio este monumento.

Foto: Akg / Album

humor-roma-plauto. Plauto lee una de sus obras ante un limitado público. Óleo  por Camillo Miola. 1864.

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Plauto lee una de sus obras ante un limitado público. Óleo por Camillo Miola. 1864.

Los romanos se ríen de sí mismos

Tras la muerte de Plauto, el más popular de los comediógrafos romanos, se decía que la risa, el juego y la broma habían llorado juntos. Por sus obras desfilan los tipos sociales más comunes: el viejo libidinoso que compite con su hijo por una bella cortesana, la matrona romana que exhibe su prepotencia y su derroche, el esclavo inteligente y enredón en contraste con el parásito muerto de hambre, el soldado fanfarrón, el alcahuete despiadado que produce repugnancia o los banqueros avaros y codiciosos. Plauto aumentaba los defectos de cada personaje para provocar la risa, y para ello no dudaba en recurrir al lenguaje popular. "¡A casa de la muy perra es a donde iba, el muy golfo, corruptor de sus hijos, borracho, miserable!", prorrumpe una esposa engañada en La comedia de los asnos.

Foto: Bridgeman / Aci

Pertinax

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Pertinax

Busto de Publius Helvius Pertinax (126-193 d.C.) expuesto en el Museo Pío-Clementino, perteneciente a los Museos Vaticanos.

Foto: MUSEI VATICANI

FCR-445523. Palacio de Diocleciano

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Palacio de Diocleciano

Este templo fue construido entre los siglos III y IV d.C. con la intención de crear un espacio donde el emperador pasara sus últimos días. Antiguamente había llegado a albergar a casi 9.000 personas y una de las fachadas daba directamente al mar. 

Foto: Fototeca 9x12

SIM-420887. Cena frente a la ruinas

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Cena frente a la ruinas

Hoy en día el Palacio ha quedado rodeado por el resto de edificios de la ciudad, en pleno corazón de Split. Ello permite disfrutar de una cena tradicional a las puertas de un templo milenario. 

Foto: Fototeca 9x12

Trappeto-oleario-. Una factoría aceitera romana

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Una factoría aceitera romana

El método de extracción del aceite de oliva era totalmente manual e implicaba un enorme esfuerzo físico. En este dibujo se muestran los diversos sistemas de molienda de la aceituna para la obtención del aceite, en los que participaba mano de obra esclava, en algunos casos ayudada por animales de carga. 

Ilustración: Inklink Musei - Sovrintendenza Archeologica di Firenze

voyage-mediterranee. Factoría de producción de aceite de oliva en el norte de África

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Factoría de producción de aceite de oliva en el norte de África

En el espacio central, o "torcularium", se encuentran las prensas para elaborarlo. La provincia de la Bética, la actual Andalucía, se convirtió durante el Alto Imperio en el centro más importante de producción de aceite. Según Plinio, sólo el procedente de Histria (actual Croacia) y el aceite licinio, originario de la Campania italiana, superaban en calidad al aceite andaluz. Desde las ciudades béticas se exportaba a todo el Imperio, tanto para abastecer al ejército como a la propia Roma. A partir de Augusto, el emperador pasó a controlar la producción del aceite bético, marcando asimismo el precio de mercado. Era un comercio que iba de la mano de las salazones de pescado,  que también contaban en la zona andaluza con un importante foco de producción. Durante el Bajo Imperio, África se erigió como otro importante centro de producción de aceite, compitiendo directamente con la Bética.

Foto: Acuarela de Jean-Claude Golvin. Musée départemental Arles antique. © éditions errance

album alb3205026. Recogida de la aceituna. Museo Arqueológico, Córdoba.

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Recogida de la aceituna. Museo Arqueológico, Córdoba.

Dieta de olivas

Las aceitunas eran un alimento muy difundido en Roma. En su tratado sobre las labores agrícolas, Catón el Viejo recomendaba a los terratenientes conservar las olivas que caían espontáneamente del árbol y usarlas como alimento de los esclavos.

Foto: Prisma / Album

PRISMA-153-4831. Ánforas especiales

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Ánforas especiales

Para comercializar y transportar el aceite se usaban ánforas. En el caso de la Bética, se empleaba un tipo de ánfora olearia llamada Dressel 20 (como la de la imagen), caracterizada por su forma globular y cuello corto, menos estilizada que las usadas para el vino o las salazones de pescado. Se han localizado cerca de un centenar de alfares a orillas del Genil y Guadalquivir.

Foto: Prisma archivo

DA12826D. Mosaico del siglo III

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Mosaico del siglo III

Dos esclavos manejan una  prensa para machacar las aceitunas. Museo de Saint-Romain-en-Laye.

Foto: Dea / Scala, Firenze

album alb2173277. Bronce del siglo I

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Bronce del siglo I

Lucerna en forma de máscara de comedia. Las lucernas eran huecas y se llenaban con aceite de mala calidad que empapaba una mecha. Museo de Rabat.

Foto: Dea / Album

Vespasiano

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Vespasiano

Busto del emperador romano Vespasiano (9-79 d.C.) expuesto en el museo de Cittareale, población en la que nació, cerca de Roma, y fotografiado el 11 de agosto de 2009. 

FOTO: PIER PAOLO CITO / AP PHOTO / GTRES

Numancia. Casa de las columnas, Numancia, Soria

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Casa de las columnas, Numancia, Soria

Se trata de una ciudad antigua ya desaparecida que fue fundada por celtíberos. Los numantinos ofrecieron una fuerte oposición al Imperio, que tuvo que enviar diferentes cónsules para tratar de negociar con la resistencia. Finalmente, la ciudad cayó después de un largo sitio del ejército de Escipión en el año 133 a.C. Hoy en día, entre sus vestigios, se pueden visitar las murallas y algunos templos romanos. 

Foto: Diputación Provincial de Soria

Bas°lica de Baelo Claudia. Foto CABC. Basílica de Baelo Claudia, Cádiz.

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Basílica de Baelo Claudia, Cádiz.

Cerca de la ciudad de Tarifa y dentro del Parque Natural del Estrecho, los romanos fundaron esta ciudad en el siglo II a.C., situada en un precioso enclave a pocos metros del mar. En la imagen aparecen los restos de la basílica y en primer plano la plaza sur, pero uno de los lugares más importantes de este yacimiento era la factoría de salazón y garum. Además también se puede visitar las ruinas del antiguo teatro –con capacidad para 2.000 personas–, varios templos, tiendas, termas y murallas. 

Foto: Conjunto Arqueológico de Baelo Claudia

Depositphotos 88379858 xl-2015. Ruinas de Itálica, en Santiponce, Sevilla

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Ruinas de Itálica, en Santiponce, Sevilla

En sus inicios, esta ciudad romana fue fundada por el general romano Publio Cornelio Escipión para que sus soldados pudieran descansar tras la victoria conseguida frente los cartagineses en el siglo III a.C. Experimentó una larga época de bonanza hasta que el declive del Imperio romano causó su decadencia. En la imagen, mosaicos romanos que se colocaban en el suelo de las casas como decoración con motivos animales.

Foto: Depositphotos

segovia. Acueducto de Segovia

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Acueducto de Segovia

Una de las construcciones romanas mejor conservadas de toda la Península ibérica es el acueducto de Segovia. Esta obra de ingeniería da cuenta de las grandes aportaciones que llevaron a cabo los arquitectos romanos en cuanto a la funcionalidad de sus edificios. Gracias a este acueducto todos los habitantes de la ciudad recibían agua en sus casas. 

Foto: Turismo Segovia

que-ver-en-lugo. Murallas romanas de Lugo

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Murallas romanas de Lugo

Con el romanticismo de las luces nocturnas, las murallas romanas de Lugo –declaradas Patrimonio de la Humanidad– muestran una de sus mejores imágenes. Fue levantada en el siglo I a.C. por orden del emperador Augusto en la antigua ciudad romana de Lucus Augusti. Actualmente, la muralla rodea el casco antiguo de la ciudad, perfecto para recorrer callejeando, posee un adarve de 2 kilómetros de largo que permite pasearla de principio a fin. 

Foto: Turismo Lugo

AP 470150541720. Teatro romano de Cartagena

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Teatro romano de Cartagena

El Museo del teatro romano de Cartagena fue diseñado de manera que el visitante inicia un camino mediante el cual se va sumergiendo poco a poco en un mundo antiguo cuyo final es la entrada al gran teatro romano. Los trabajos de restauración llevados a cabo a principios del siglo XXI permiten apreciar todas las partes que formaban la estructura: la cávea (gradas), la orchestra (dónde actuaba el coro), el proscenium (donde se situaban los actores), la scaena frons (el frente escénico) y el patio porticado detrás de la escena. 

Foto: AP Images

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Anfiteatro romano en Tarragona

La ciudad tiene unos orígenes comunes con los de las primeras ciudades de Itálica, donde los primeros asentamientos fueron los campamentos de las legiones que descansaban después de las batallas de conquista. Con el paso del tiempo, Tarraco se convirtió en una ciudad de gran importancia para el Imperio romano, siendo la capital de la provincia Tarraconensis. El anfiteatro, construido en la época de Augusto, junto con las murallas, templos, el foro y un acueducto son los vestigios que se pueden visitar actualmente. 

Foto: Gtres

empúries. Ruinas de Ampurias, Girona

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Ruinas de Ampurias, Girona

La conquista de este puerto y mercado griego supuso la vía de entrada de la romanización a la Península ibérica. Se produjo durante la Segunda Guerra Púnica con el desembarco del ejército romano en las costas de la ciudad en el año 218 a.C. Entre las ruinas de Ampurias todavía se pueden observar los restos de varias domus, con los mosaicos que se colocaban en el suelo y la ínsula que formaba un grupo de casas, la basílica, el forum y las tabernae

Foto: Deposiphotos

Medulas 12. Minas de Las Médulas, León

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Minas de Las Médulas, León

En plena comarca de El Bierzo, las montañas de la Médulas fueron una de las fuentes más importantes de oro para el Imperio romano. La explotación de estas minas por parte de los romanos se inició durante la época del emperador Augusto. El historiador Plinio el Viejo ya habla de la excavaciones en las minas de oro de esta zona, remarcando la dureza de las condiciones en las que trabajaban los obreros. 

Foto: Odonell Ramón, Patronato de Turismo de El Bierzo

DL a00610411 089. Mosaicos romanos, Mérida

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Mosaicos romanos, Mérida

Uno de los elementos artísticos que más caracterizan el arte romano fueron los mosaicos con los que decoraban las paredes y el suelo de los lugares más cotidianos. En Mérida, antigua Emerita Augusta, se puede visitar el teatro romano –uno de los mejor conservados–, el anfiteatro, el circo, el acueducto, el puente y el arco de Trajano, además de algunos mosaicos. En la imagen, las pequeñas piezas de forma cuadrada, las teselas, recrean una escena cotidiana de caza.

Foto: Gtres

3. La Monumental Segovia

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La Monumental Segovia

Con la Plaza del Azoguejo a la izquierda y la Plaza de la Artillería a la derecha, el Acueducto parece que divide la ciudad en dos. Sin embargo, la monumental construcción convive con armonía con el resto de la arquitectura de la ciudad, en la que destacan la Catedral de Segovia, las murallas y el Alcázar. En la cercana Plaza Mayor se hallan los vestigios de uno de los desarenadores de época romana, que se usaban para eliminar las impurezas del agua.

Foto: Kamarero. Cedida por Turismo de Segovia

5. Un complejo sistema de distribución

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Un complejo sistema de distribución

La construcción está dividida en tres partes diferenciadas. La zona extraurbana, de donde se recogía el agua, la zona periurbana, el tramo del acueducto que conducía el agua y la zona urbana, donde además de ser conducida, el agua se distribuía a su destino. El recorrido intramuros desarrolla un sofisticado sistema de distribución mediante arquetas, que a su vez se subdividían para abastecer las fuentes y aljibes de las casas privadas. 

Foto: Kamarero. Cedida por Turismo de Segovia

2. La estabilidad del Imperio

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La estabilidad del Imperio

El Acueducto se ha convertido en un símbolo de la época de esplendor que vivió el Imperio romano, un ejemplo de las grandes dotes de ingeniería de esta civilización. Un crecimiento que permitieron las conquistas de Trajano en Dacia y Mesopotamia y la estabilización de las fronteras en el extremo oriental del Imperio. 

Foto: Kamarero. Cedida por Turismo de Segovia

6. La Sierra de Guadarrama

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La Sierra de Guadarrama

El Acueducto de Segovia constaba de al menos 15 kilómetros de canalizaciones subterráneas, entre la captación en la base de Sierra de Guadarrama, y el suburbio de la ciudad romana, donde emergía el canal sobre arcadas (arcuationes) a lo largo de casi 800 m. No solo el agua procedía de la Sierra, sino también los materiales de construcción: los bloques de piedra granítica con que se construyó el Acueducto proceden de la Sierra de Guadarrama.

Foto: Kamarero. Cedida por Turismo de Segovia

7. Segovia de blanco

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Segovia de blanco

Desde esta perspectiva se aprecia la espectacular altura del Acueducto a causa del desnivel que forma la plaza. Los inviernos en Segovia son especialmente fríos y no es extraño que las temperaturas mínimas alcancen los cero grados. Cuando nieva, una capa de blanco tiñe los tejados de la ciudad y deja imágenes únicas de sus monumentos como estas.

Foto: Kamarero. Cedida por Turismo de Segovia

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