racismo

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«He's my dad, not the gardener» «Es mi padre, no el jardinero»

Kelly Stuart-Johnson muestra una foto de su madre y su padrastro, tomada en 1995. Las seis palabras que envió al Proyecto Race Card sugieren que la raza suele conducir a suposiciones erróneas.

Foto: Wayne Lawrence

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Kelly Stuart-Johnson

Brooklyn, Nueva York.

Tandy June, hija de Kelly Stuart-Johnson, mira cara a cara a Alfred Brown Jr., el padrastro que Kelly considera su verdadero padre. De niña quería tener una habitación para ella sola y un jardín con columpio. Brown buscó un segundo empleo e instaló a la familia en una casa más grande. Hace unos años alguien le preguntó si el negro que aparecía arrancando malas hierbas en una foto de la casa de su infancia era el jardinero. «Me enfureció lo que había detrás de aquella suposición», escribió. Aun así, agradecía la oportunidad de decir públicamente que Brown «es el hombre que me hizo como soy».

Foto: Wayne Lawrence

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«Native AMericans, America’s Invisible Invisible Invisible» «Nativos americanos, americanos invisibles invisibles invisibles»

Gene Tagaban. Ruston, Washington.

«No se nos reconoce en nuestras propias tierras, en nuestros propios continentes, en nuestros propios territorios ni en los libros de historia […], pero aquí estamos nosotros, los pueblos invisibles», dice Gene Tagaban, de 56 años, vecino de Ruston, Washington. Tagaban, cuyo nombre tlingit es Guuy Yaau, tiene ascendencia cheroqui, tlingit y filipina. Se esfuerza por mantener viva la sabiduría ancestral y la historia de su pueblo por medio de la narración, la mentoría, la sanación y el aprendizaje.

Foto: Wayne Lawrence

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«With kids, I’m dad, alone… thug!» «Con niños, soy papá; solo…, ¡delincuente!»

Marc Quarles. Pacific Grove, California.

Los vecinos de su acomodado barrio de la costa central de California eran de lo más amable cuando lo veían con su mujer, que es blanca y alemana, y los hijos mestizos de la pareja, relata Quarles, de 58 años. Pero siempre lo recibían con recelo cuando iba solo. Quarles, que trabaja de técnico ecografista, adquirió cierta fama cuando contó su historia en la Radio Nacional Pública. Ahora en su comunidad ya saben perfectamente quién es. Y no le viene nada mal, dice, porque sus hijos se han ido a la universidad y no están ahí para ejercer ese efecto tranquilizador sobre la gente.

Foto: Wayne Lawrence

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«I’m ashamed for my ancestors' race» «Mi raza ancestral me da vergüenza»

Lindsey Lovel Heidrich. Brooklyn, Nueva York.

Lindsey Lovel Heidrich trabaja en la reforma de la justicia penal desde una gran organización filantrópica de Nueva York, pero sus raíces están en el Sur. Nació en Arkansas y más tarde se mudó a San Diego y Atlanta. Cuenta que sus antepasados tenían una pequeña plantación en Georgia y poseían esclavos. «Cuando trato de sacar el tema o intento criticar al Sur, en fin, en mi casa nunca sienta bien –dice Lindsay, de 33 años–. Mi familia es la que me ha criado y ha hecho de mí lo que soy, pero entendemos nuestro pasado de formas irreconciliables. Es casi como si mirásemos a través de dos lentes totalmente diferentes, y a mí me está costando muchísimo dar con la manera de poder acercarnos en este sentido, seguramente hoy más que hace diez años».

Foto: Wayne Lawrence

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«I am not an exotic creature» «Yo no soy una criatura exótica»

Hana Peoples. Seattle, Washington.

Hana Peoples, de Seattle, explicaba que el hecho de que su identidad se convirtiese en una adivinanza continua le hacía sentir un bicho raro. Su historia en seis palabras, «Yo no soy una criatura exótica», nació de ese hartazgo. Hoy, con 27 años, dice haber sufrido el acoso y la atención de «hombres babosos» que fetichizan a la mujer asiática y negra. «Cada vez que salía a la calle era como ser hiperconsciente de cómo me miraban», dice Peoples, que acaba de terminar un máster en cine y medios de comunicación en la Universidad de California en Los Ángeles. «Como tengo un "aspecto ambiguo", la gente intenta adivinar qué soy –escribía–. Me han dicho que soy mexicana, filipina, nepalí, china, pero rara vez aciertan: soy afroamericana y japonesa».

Foto: Wayne Lawrence

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«Black Boy. White world. Perpetually exhausted» «Chico negro. Mundo blanco. Perpetuamente agotado».

Justo antes de iniciar sus estudios universitarios en Richmond, Virginia, Esayas Mehretab tuvo un angustioso encontronazo con la policía.
En aquel momento decidió no contárselo a sus padres, que habían huido de Etiopía. Pero se dio cuenta de que guardarse para sí las dificultades que le salen al paso por ser un joven negro tiene un precio.

Foto: Wayne Lawrence

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«Ashamed that accomplished minorities surprise me» «Vergonzante sorpresa ante las minorías exitosas»

Daniel Robbins cree firmemente en la igualdad de todas las personas. Pero le preocupa su reacción inconsciente ante los logros de una minoría. Trabaja por librarse de esas bajas expectativas.

Foto: Wayne Lawrence

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«White husband became Iranian September 11th» «11-S: marido blanco se vuelve iraní»; «You don't look iranian!» «I am» «¡No pareces iraní!» «Pues lo soy»

Barkhordar es irano-estadounidense. Su esposa, Maren, es rubia y de ascendencia europea. El 11 de septiembre marcó un antes y un después en la vida de ambos.

Foto: Wayne Lawrence

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«Blackcican spanish speaker didn’t teach kids» «Negxicana no enseñó español a hijos»

Marisha y Richard Vandenberg se conocieron en el instituto, se casaron y tuvieron tres hijos (de izquierda a derecha): Taylor, Teresa y Kaili. El deseo de Marisha de que sus hijos aprendiesen español finalmente se hizo realidad.

Foto: Wayne Lawrence

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«We aren’t all “strong black women”» «No todas somos "mujeres negras fuertes"»

Cuando Celeste Green envió sus seis palabras al Proyecto, se inició un diálogo en línea que se prolongó varios días. «¿No será que "fuerte" se ha convertido en un eufemismo de "tanto da como las tratemos, que ellas lo aguantan todo"?», escribió alguien en un comentario.

Foto: Wayne Lawrence

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«I wish he was a girl» «Ojalá mi hijo hubiese nacido chica»

Kristen Moorhead deseaba que su hijo, Che, hubiese nacido niña. ¿Por qué? Porque los chicos negros son «vistos como culpables hasta que se demuestre lo contrario», decía. Por su parte, Che se siente presionado a ser «la minoría ejemplar –afirmaba–. Tengo que ser perfecto. Es algo agotador».

Foto: Wayne Lawrence

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Museo del Apartheid

Cuando el Partido Nacional tomó el poder en Sudáfrica en 1948, se consolidó la segregación racial. Al poco, se sancionaron leyes que asignaron a cada ciudadano una categoría racial y un área urbana separada. Se trataba del  apartheid, el sistema racista que dividió en dos el país hasta 1992. Los ciudadanos bancos a un lado y con todos los derechos sobre los ciudadanos negros. En este sentido, el Museo del Apartheid, a 5 kilómetros de Johannesburgo, nació en 2001 con el objetivo de no olvidar. Ya la entrada es una reflexión: dos pasos distintos con la leyenda “Blanco” y “No blanco”, por las que el visitante pasará en función del ticket que le hayan entregado al entrar en el recinto.

Foto: AgeFotostock

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Monumento Nacional por la Paz y la Justicia, Montgomery, Alabama, Estados Unidos

Foto: AP / Brynn Anderson

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Sentada en el autobús

Rosa Parks sentada en uno de los autobuses públicos donde las leyes de segregación racial podían obligar a un afroamericano a tener que ceder su asiento a cualquier hombre blanco.

Gtres

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Lucha contra la ley

Rosa Parks en uno de los actos de protesta contra el sistema de segregación por razas el 19 de marzo de 1956.

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Huella dactilar

Rosa Parks dos meses después de su arresto por no ceder su asiento a un hombre blanco en Montgomery.

Gtres

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Llegando al juzgado

24 de febrero de 1956, Rosa Parks llegando al juzgado de Montgomery tras su incidente en el autobús por no ceder su asiento a una persona blanca.

Gtres

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Fichada por la policía

Foto policial de Rosa Parks el 22 de febrero de 1956, apenas dos meses después del incidente que acabó con ella en el calabozo y una multa de 14 dólares.

Gtres

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Recuerdo de cómo comenzó todo

El acto de Parks ha servido de inspiración para muchas personas en la lucha por los derechos civiles. En la imagen vemos un cartel que recuerda que "todo empezó en un autobús".

Gtres