Polo norte

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Alert, Nunavut, Canadá. Alert (Canadá)

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Alert (Canadá)

Alert es un asentamiento a poco menos de 817 kilómetros del Polo Norte y tiene el honor de estar considerado como el asentamiento humano permanentemente habitado más septentrional de la Tierra. Sólo cuenta con seis habitantes que ocupan una base militar y también una estación meteorológica del Servicio de Meteorología de Canadá. Sus vecinos más próximos se hallan a 2.092 kilómetros. Quebec queda a más de 4.000 kilómetros de distancia. Además de remoto, es un lugar bastante inhóspito, cubierto de nieve diez los doce meses del año y cuya temperatura máxima se alcanza en julio: poco más de 3 grados, que deben ser una delicia comparados con los 40 bajo cero que se suelen alcanzar en invierno. ¿Ventajas? No te va a faltar tranquilidad y espectaculares auroras boreales.

Foto: AgeFotostock

Svalbard, Noruega. Svalbard (Noruega)

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Svalbard (Noruega)

A medio camino entre Noruega y el Polo Norte, encontramos este lugar que pese a lo remoto, ha atraído a muchos viajeros durante años. Y no es para menos teniendo en cuenta la extraordinaria belleza de los paisajes de este archipiélago en el que viven unas 3.000 personas. Su capital es Longyearbyen y se enorgullecen de ser los habitantes situados más al norte del mundo. La ciudad se asienta sobre suelo permanentemente helado y más de la mitad de su territorio son glaciares, con lo cual las infraestructuras necesarias para vivir aquí son complejas. Aún así, Svalbard es un "Destino Sostenible Certificado" al que es fácil de llegar, ya que cuenta con aeropuerto internacional.  Aquí el único peligro son los osos polares, los verdaderos reyes del lugar. Una curiosidad: es el enclave del Banco Mundial de Semillas, algo así como un gigantesco almacén en el que se guardan semillas de miles de plantas de todo el mundo por si hay que usarlas en caso de hecatombe mundial.

Foto: AgeFotostock

PoloNorte. Una increíble representación del Polo Norte

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Una increíble representación del Polo Norte

Los mapas son objetos que nos despiertan fascinación: representan lugares a donde viajar, zonas que conocer, aventuras. Los mapas han ido evolucionando según lo hacía nuestro conocimiento de la tierra. Es el caso, por ejemplo, de esta representación del Polo Norte. Data de 1630, mucho antes de la conquista de los polos, y se encuentra en el "Septentrionalium terrarum descriptio", de Gerardus Mercator, geográfo famoso por idear la llamada proyección de Mercator, en el que se respeta la forma pero no el tamaño de los continentes.

Foto: BNE

Volumen / Área de hielo 1979 / 2013

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Volumen / Área de hielo 1979 / 2013

El hielo más antiguo también es el más grueso. Este gráfico muestra cómo el espesor medio del hielo marino del Ártico ha disminuido a consecuencia de la fusión del hielo más antiguo.  Periódicamente, cada invierno se forma en el Ártico una nueva capa de hielo. Esta suele crecer en espesor entre un rango anual de 1 a 2 metros, aunque gran parte del mismo vuelve a fundirse en verano.  El hielo más antiguo, de varios años de edad, y que generalmente cuenta con un grosor de 3 a 4 metros, actúa como baluarte de resistencia al calor del verano.

Esta visualización muestra cómo área y volumen de hielo han disminuido dramáticamente entre 1979 y 2013. Esta disminución incrementa la vulnerabilidad del hielo restante al aumento de las temperaturas y al cambio en los patrones en la circulación atmosférica global.

Foto: Nasa

Apertura de nuevas rutas marítmas

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Apertura de nuevas rutas marítmas

A medida que disminuya el hielo marino, se abrirán nuevas rutas marítimas en el Ártico. El cuadro muestra las posibilidades futuras. Las estimaciones para un escenario de emisiones de gases de efecto invernadero bajas se muestran a la izquierda. A la derecha encontraríamos un escenario de altas emisiones. 

Foto: Amelia et al./ Geophysical research Letters

 Desarrollo de la vegetación

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Desarrollo de la vegetación

Temperaturas más cálidas significan temporadas de cultivo más largas y productivas en el Ártico. Usando las mediciones satelitales de la luz visible y el infrarrojo cercano que es reflejada por la superficie terrestre, los científicos pueden cuantificar y mapear la cantidad de vegetación presente en un lugar. Este mapa muestra la variación en la vegetación más septentrional del planeta (durante la temporada de crecimiento máximo) entre 1982 y 2012.

A lo largo del Ártico, prácticamente toda la tundra se ha vuelto más verde a medida que los arbustos más altos y los árboles se han extendido. Esto se debe a una serie de factores entre los que se incluyen el aumento de temperatura, la reducción de la cubierta de nieve y algunos cambios en los patrones de circulación atmosférica. Así, los científicos estiman que la temporada de crecimiento ha aumentado alrededor de nueve días por década desde 1982.

Aún no está claro cómo el aumento de la vegetación de la tundra afectará el permafrost a largo plazo. A priori más vegetación debería tener connotaciones positivas. Sin embargo el permafrost podría desempeñar un papel importante en el futuro calentamiento: a medida que este se funde libera metano, un poderoso gas de efecto invernadero que podría acelerar aún más el calentamiento.

Foto: NOAA

Disminución del volumen de hielo 1990 / 2016

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Disminución del volumen de hielo 1990 / 2016

Esta imagen nos muestra una comparativa a vista de satélite entre la cantidad de hielo presente en el océano Ártico durante el mes de septiembre de los años 1990 y 2016. La diferencia es evidente. 

Foto: NOAA

Indices de radiación solar (2000-2014)

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Indices de radiación solar (2000-2014)

La capacidad de una superficie para reflejar la luz se conoce como efecto albedo. Así, la radiación solar y la formación de hielo se encuentran íntimamente relacionadas por la acción del albedo. De este modo, el hielo, blanco, y más reflectante que otras superficies, tiene una mayor capacidad para reflejar la radiación solar, evitando el calentamiento local. Por el contrario, superficies más oscuras absorberán el calor con mayor eficacia, motivando un aumento de temperatura. 

En la imagen se muestra en rojo el aumento en la absorción de radiación solar entre 2000 y 2014. Las áreas más oscuras corresponden a lugares donde el hielo marino ha disminuido exponiendo el agua oceánica. Entre 2000 y 2014 este proceso ha elevado la tasa de absorción de la radiación solar en el Ártico en un 5%. 

Foto: NASA Scientific Visualization Studio

Temperaturas medias 1981-2010. Temperaturas medias 1981 / 2010

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Temperaturas medias 1981 / 2010

En rojo se indica donde la temperatura promedio entre  los meses de octubre de 2010 y septiembre de 2011 han sido superiores a las temperaturas del periodo 1981-2010.

Foto: NOAA

Disminución del volumen de hielo 1979-2016. Disminución del volumen de hielo 1979 / 2016

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Disminución del volumen de hielo 1979 / 2016

Este gráfico basado en un modelo climático llamado PIOMAS -Pan-Arctic Ice Ocean Modeling and Assimilation System- muestra la disminución del volumen diario de hielo marino ártico entre 1979 hasta la actualidad. La tendencia en espiral muestra una evidente disminución del hielo a lo largo de los años, aunque también puede interpretarse en ella un mal presagio: sin remedio nos vemos arrastrados en una espiral que no sabemos a ciencia cierta donde puede desembocar. 

Foto: Ed Hawkins 7 University of Reading

4 mapas del Ártico

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4 mapas del Ártico

Cuatro mapas de los Atlas de National Geographic muestran la variación del hielo ártico entre 1999 y 2014. 

El año pasado, citando pruebas de que los Estados Unidos ya están sintiendo los efectos del cambio climático, el expresidente Obama declaró públicamente: "la reducción de los casquetes de hielo polar han forzado a National Geographic a realizar el mayor cambio en sus atlas desde la disolución de la Unión Soviética".

 

 

Foto: National Geographic Maps

Fluctuación del hielo marino entre 1979 y 2016. Fluctuación del hielo marino  1979 / 2016

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Fluctuación del hielo marino 1979 / 2016

La extensión del hielo marino en el Ártico fluctúa a lo largo del año, como refleja en la curva de la gráfica animada. Sin embargo, la sucesión de curvas que devienen un año tras otro muestra como la tendencia general del hielo sigue una orientación negativa. 

Foto: NASA Earth Observatory

Hielo a la deriva

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Hielo a la deriva

Para registrar los cambios en el hielo marino, el buque de investigación noruego "Lance", acompañó a este en su deriva por el Ártico durante cinco meses en 2015, en un raro viaje desde el invierno hasta la primavera.

Foto: Nick Cobbing / National Geographic

Módulo locomotora

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Módulo locomotora

El módulo locomotora, de 3,5  metros de largo, es el lugar desde el que se pilota, siempre con tres personas al mismo tiempo. En este prototipo no lleva ventanas transparentes. Es allí donde se encuentran los mandos y las poleas enlazadas con las líneas (cuerdas) a las cometas. En su interior se sitúa una tienda para aumentar el confort de los pilotos, que va instalada en un soporte de madera y que aumenta su estabilidad. Ese espacio también se utilizará para trabajar, para lo cual llevará en su interior un espacio diferenciado con mobiliario.

Foto: Tierras Polares

Viento en popa

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Viento en popa

Ramón Larramendi: “En ocasiones la gente nos pregunta si podemos ir muy rápido pero de hecho, nuestra principal preocupación es no ir demasiado rápido. El problema es precisamente como controlar esta energía y aprovecharla adecuadamente ya que en realidad nos sobra. Esto nos demuestra el increíble potencial que tiene la energía eólica”.

Foto: Tierras Polares

Las bases científicas españolas en los polos

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Las bases científicas españolas en los polos

España cuenta en estos momentos con dos base científicas en la Antártida: la Juan Carlos I, en la Isla de Livingston desde 1988, y la Gabriel de Castilla, desde 1989 en la Isla Decepción, ambas en las cercanías de la Península Antártica. La importancia del Trineo de Viento está en que supone una alternativa económica para que los científicos españoles puedan seguir trabajando en los círculos polares e incluso puedan viajar al corazón del continente para realizar sus trabajos de investigación sin que la inversión sea muy alta. El vehículo es fácilmente transportable en el modelo de avión que viaja los polos.

Foto: Tierras Polares

Módulo de habitabilidad

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Módulo de habitabilidad

Con 4,5 metros de largo, el módulo habitabilidad se sitúa sobre una gran tienda de campaña especialmente diseñada para el trineo que se utiliza como habitación y zona de descanso de la tripulación. Tiene un sistema especial de barras de aluminio rígido que se coloca como refuerzo cuando el viento supera los 70 km/h.  Cuenta con ventanas que permiten la entrada de los rayos solares, generando efecto invernadero que proporciona calefacción durante todo el día.

 

Foto: Tierras Polares

Los módulos de carga

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Los módulos de carga

Los dos módulos solares o de carga son los que se destinarán a la alimentación, instrumentación científica, la obtención de energía o la recogida de muestras, 2045 kilos en total. Sobre ambos módulos se situarán tres placas solares para el suministro de energía a los equipos científicos y de comunicación con un total de 3 metros cuadrados de superficie.

Foto: Tierras Polares

La décima versión del trineo

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La décima versión del trineo

La estructura va atada con cuerdas y un total de 1.200 nudos, lo que le proporciona flexibilidad y resistencia frente a las irregularidades del hielo. Asimismo, permite a este prototipo dividirse en dos partes de dos módulos cada una cuando las condiciones del hielo así lo precisan. Las 15 cometas que utiliza el Trineo de Viento miden entre 5 y 80 metros cuadrados y son del modelo NPW5. Se enlazan al trineo por cuatro tipos de líneas de 150, 300 y 500 metros de longitud, que se utilizan dependiendo de la fuerza y dirección del viento en altura. Todas llevan refuerzos de kevlar y han sido especialmente diseñadas para arrastrar el vehículo.

Foto: Tierras Polares

La décima versión de "Trineo de Viento". La décima versión del trineo

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La décima versión del trineo

Trineo de Viento se compone de cuatro unidades o módulos independientes: Un modulo locomotora, dos módulos de carga o solares y en cola la tienda de habitabilidad. La base, bautizada como “Trineo Larramendi,” mide 12 metros de largo por 3,30 metros de ancho. Cada uno de los módulos tiene cinco rieles de madera de arce laminada, con un total de  260 travesaños. El vehículo pesa algo menos de 450 kilos, pero arrastrará 2.000 kilos de carga, en los que hay que incluir a los seis los miembros de la tripulación en cada fase, el material necesario para su supervivencia durante más de 30 días, así como el equipo científico y las muestras que serán recogidas.

Foto: Tierras Polares

El trineo de Larramendi: noveno prototipo

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El trineo de Larramendi: noveno prototipo

El noveno prototipo, se utilizó la última expedición a Groenlandia en 2014. Una de sus innovaciones,  atendiendo a su objetivo último, consistió en rebajar el peso del vehículo para que pudiera cargar con más material científico. Expertos en diseño testaron nuevos materiales más resistentes, flexibles y menos pesados para los travesaños. Con un total de 9 metros de largo por 2,80 de ancho, este prototipo constaba por primera vez de tres módulos. 

Foto: Tierras Polares

El trineo de Larramendi: Octavo prototipo

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El trineo de Larramendi: Octavo prototipo

Larramendi lleva muchos años trabajando e innovando en la mejora de su trineo. El octavo prototipo se diseña para su segunda travesía en la Antártida (2011- 2012). Es en este momento que se prueba el concepto de convoy con dos módulos, lo que permite llevar una carga mayor y amplía sus posibilidades como vehículo científico: cada unidad es más corta, pero el conjunto tiene una mayor longitud.

Foto: Tierras Polares

Veleros de hielo

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Veleros de hielo

A lo largo de todo el siglo XX se continuó intentando mejorar los trineos. Los exploradores sabían que debían aprovechar la geografía llana del interior de los territorios polares y los fuertes vientos para convertirlos en una especie de pseudo-barcos, por lo que desde comienzos de la década de los 70 hubo varios proyectos para convertir los trineos en pequeños veleros de hielo. Con ello no sólo se adquirió velocidad, sino que también se hacía innecesario llevar perros, evitando problemas con los animales y el sobrepeso que suponía su alimentación. 

Foto: Tierras Polares

Fridtjof Wedel-Jarlsberg Nansen

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Fridtjof Wedel-Jarlsberg Nansen

Los primeros antecedentes del trineo de viento de Larramendi se remontan a finales del siglo XIX, en los inicios de la exploración polar. El primero en intentar aprovechar la fuerza del viento para transportar peso fue el noruego Fridtjof Wedel-Jarlsberg Nansen, que en 1888 lideró la primera travesía por el interior de Groenlandia. Entre 1893 y 1896 Nansen intentó llegar al Polo Norte, y aunque no lo logró, aquel viaje sirvió para sentar los fundamentos de lo que sería la exploración polar durante el siglo XX. Nansen ideó la estrategia de situar suministros durante el recorrido y mejoró con técnicas esquimales el vestuario. Imitando a los inuit fue el primero usar esquís y trineos tirados por perros o personas. Además instaló el primer mástil al tradicional vehículo esquimal.

 

Foto: Nasjonalbiblioteket

Expedición Cumbre de Hielo Groenlandia 2016

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Expedición Cumbre de Hielo Groenlandia 2016

La expedición podrá seguirse en directo sobre el mapa y a través de un cuaderno de bitácora que los participantes iniciarán desde el primer día del viaje para seguir paso a paso la aventura de exploración y ciencia.

Foto: Tierras Polares

hielo artico17. Siguiendo los pasos del Fram

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Siguiendo los pasos del Fram

En la década de 1890, el barco noruego Fram pasó tres años a la deriva en el hielo del Ártico intentando alcanzar el polo Norte.

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