Neptuno

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Neptuno, Hipocampo y, al fondo, Proteo

Concepción artística de la pequeña luna Hipocampo, descubierta por el telescopio espacial Hubble en 2013. La luna sería un fragmento que se desprendió de la luna Proteo (arriba a la derecha) como consecuencia del impacto de un cometa. Se trata de la primera evidencia de una luna derivada de la colisión de un cometa con un cuerpo principal mucho más grande.
 

Imagen: NASA, ESA and J. Olmsted (STScI)

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Posiciones orbitales de las lunas interiores de Neptuno y sus diámetros

Hacia el interior de Tritón hay siete satélites regulares pequeños que, de menor a mayor distancia de Neptuno, son los siguientes: Náyade, Talasa, Despina, Galatea, Larisa, Hipocampo y Proteo.

Imagen: NASA, ESA, and A. Feild (STScI)

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Una tormenta extremadamente grande y brillante

Imágenes de Neptuno, tomadas desde el Observatorio W. M. Keck en Hawái, que revelan un sistema tormentoso extremadamente grande y brillante cerca del ecuador de Neptuno, el planeta más alejado del Sistema Solar. La tormenta brilló considerablemente entre el 26 de junio y el 2 de julio.

Imagen: N. Molter / I. De Pater, UC Berkeley / C. Alvarez, W. M. Keck Observatory

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La perturbación de los gigantes

El Gran Bombardeo Tardío de la Tierra pudo ser el resultado de una fuerte alteración de las órbitas planetarias, que hizo que Neptuno (en primer término) y Urano trastocaran un cinturón de cometas, y Júpiter, el cinturón de asteroides. Según el modelo de Niza (así llamado en referencia a la ciudad donde se concibió), Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno nacieron muy juntos dentro de la nebulosa protosolar, una nube con forma de disco cuajada de detritos de roca y hielo. A medida que los cuatro planetas gigantes absorbían o repelían esos residuos con su potente gravedad, experimentaban en su propia órbita desplazamientos lentísimos que culminaron en un punto de inflexión. 

Ilustración: Dana Berry / Fuentes: Harold Levison y Dan Durda, SWRI