Microorganismos

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Daphnia magna (Phyllopoda)

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Daphnia magna (Phyllopoda)

Fotografía galardonada con el décimo premio.

Obtenida por apilamiento de imágenes (10X)

 

Foto: Ahmad Fauzan / Nikon Small World 2020

Nanoplancton calcáreo

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Nanoplancton calcáreo

Fotografía premiada en la categoría: Micro

El cambio climático es prácticamente irremediable, a no ser que ayudemos al planeta y este decida restaurarse por sí mismo. Para frenar el impacto de este desastre medioambiental se pueden tomar numerosas medidas, pero debemos saber cuáles son las más adecuadas y para ello hay que estudiar el medio. La imagen es fruto de un experimento sobre el impacto del calentamiento y la acidificación del Mediterráneo en el que se pretende averiguar si la estructura del nanoplancton calcáreo (fitoplancton, cocolitóforos) está dañada o se mantiene intacta.

Foto: Marcos Rosado Iglesias / Patrizia Ziveri

Microbios contra la desnutrición

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Microbios contra la desnutrición

Cada año, millones de niños gravemente desnutridos no se recuperan por completo, permanecen atrofiados y enfermos incluso después de estar bien alimentados. Diez años de investigación han señalado una causa raíz: sus microbios intestinales no maduran. Este año, un equipo internacional se basó en esa investigación para crear un suplemento de bajo costo que estimulase preferentemente el crecimiento de bacterias intestinales beneficiosas. Los suplementos funcionaron bien en un ensayo pequeño, y ahora se están realizando ensayos clínicos a mayor escala para ver qué tal funciona el suplemento para prevenir el retraso del crecimiento.

Foto: International Center for Diarrhoeal Desease Reseach, Bangladesh

Un eslabón microbiano perdido

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Un eslabón microbiano perdido

2019 ha sido un gran año para la microbiología. Y es que este año se ha producido una revelación que arroja luz a la controversia sobre el origen de los eucariotas, el grupo que abarca todas las plantas y animales, incluidos los humanos. Se trata de una cepa llamada MK-D1 de un organismo conocido como Prometheoarchaeum syntrophicum: un miembro del recientemente reconocido grupo de microbios Asgard, que no son bacterias sino unos organismos que conforman una rama de la vida completamente separada llamada arquea. Los Asgard eran conocidos solo por fragmentos de ADN aislados de sedimentos de aguas profundas y otros ambientes extremos. Sorprendentemente, esos fragmentos contienen genes que anteriormente se pensaba que solo se encontraban en eucariotas, organismos con células que tienen núcleos y orgánulos como las mitocondrias. Los análisis comparativos de ADN indicaron que los Asgards, o alguno de sus parientes antiguos, podrían haber dado lugar a las células eucariotas. Esa idea radical reduciría los dominios de la vida de tres -arqueas, eucariotas y bacterias-  a dos: bacterias y arqueas, relegando a los eucariotas a un subconjunto de arqueas. Sin embargo dadas las escasas evidencias aún disponibles, muchos investigadores se han mostrado escépticos hacia esta nueva hipótesis. 

Foto: Imachi and Nubo et al.

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Ejemplar de Daphnia magna y su embrión

Imagen obtenida mediante apilamiento de imágenes y luz polarizada (4X)

Foto: Marek Miś / Nikon Small World 2019

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A- Vista general del lugar de muestreo

B- Pequeñas chimeneas donde fueron tomadas la muestras y donde la temperatura del agua era de 90 °C.

C- Muestra de una chimenea pequeña en A

D-L Imágenes de microscopía electrónica de barrido

M-O Imágenes de microscopía de transmisión por electrones que muestran las morfologías de los microorganismos ultra pequeños sepultados en las capas minerales.

Foto: Felipe Gómez

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Tardígrado

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Genoma gigante

El de la imagen es un Tupanvirus gigante recién descubierto, que se encuentra en las amebas, tiene la cola más larga y el mayor conjunto de genes involucrados en la producción de proteínas de cualquier virus conocido.

Foto: J. Abrahão et al./Nat. Comun.

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Cianobacterias en muestras rocosas

Micrografías de fluorescencia (CARD-FISH) en las que aparecen grupos de células de cianobacterias adheridas a las superficies rocosas de muestras del subsuelo profundo. El nuevo estudio revela la detección de cianobacterias en muestras de roca profunda de la faja pirítica ibérica, la zona en la que nace el río Tinto, en la provincia de Huelva.

Imagen: PNAS

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Algas verdeazuladas

Proliferación de cianobacterias en la costa del mar Báltico el 27 de agosto de 2013.

Foto: Stefan Sauer / picture-alliance / dpa / AP Images / Gtres

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Organismos colonizadores

Crecimiento de cianobacterias en una zona de coral muerto en Fiyi, en Oceanía, en marzo de 2011. Desde tiempos muy remotos, las cianobacterias han colonizado casi cualquier ambiente de la Tierra, desde sistemas marinos hasta desiertos áridos.

Foto: Keith A. Ellenbogen / AP Photo / Gtres

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Investigación en la región del río Tinto

Foto: CAB / IPBSL-Team

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Paisaje de la faja pirítica ibérica

Foto: CAB / IPBSL-Team

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Extracción de muestras rocosas

Foto: CAB / IPBSL-Team

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Muestras rocosas del subsuelo profundo

Foto: CAB / IPBSL-Team

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Extracción a través de un orificio de perforación

Foto: CAB / IPBSL-Team

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Equipo de investigadores

Foto: CAB / IPBSL-Team

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´Ancoracysta twista´

Este organismo unicelular pertenece al orden de los protistas, es decir, es un organismo eucariota que tiene células con núcleo diferenciado. Posee un flagelo que utiliza para impulsarse así como unos orgánulos con forma de arpón que utiliza para inmovilizar a los organismos de los que se alimenta. Los genes que contiene su genoma mitocondrial podría dar pistas sobre cómo comenzaron a evolucionar los primeros organismos eucariotas. Se desconoce el origen geográfico de este diminuto ser vivo ya que fue descubierto en un acuario tropical de San Diego, Estados Unidos.

Foto: Denis V. Tiknonenkov

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´Thiolava veneris´

Cuando el volcán submarino Tagoro estalló frente a la costa de El Hierro en 2011, aumentó abruptamente la temperatura del agua, disminuyó el oxígeno y liberó cantidades masivas de dióxido de carbono y sulfuro de hidrógeno, eliminando gran parte del ecosistema marino. Tres años después se descubrieron los primeros colonizadores de los depósitos que dejó la erupción volcánica.

La llamaron "pelo de Venus" y se trata de una bacteria que produce estructuras largas y parecidas a pelos que, a modo de alfombra, cubren una superficie de unos 2.000 metros cuadrados alrededor de la cima recién formada del volcán Tagoro que está a unos 130 metros de profundidad. Parece que esta nueva especie tiene características metabólicas únicas que le permiten colonizar este fondo marino recién formado, allanando el camino para el desarrollo de futuros ecosistemas.

Foto: Miquel Canals

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Pulga de mar

Los microplásticos ingeridos por esta pulga de mar de tres milímetros de largo son visibles por su brillo verdoso. En un laboratorio, las pulgas fueron expuestas a esferas y fragmentos irregulares en cantidades superiores a las presentes en la naturaleza. Los trozos irregulares entrañan más peligro porque pueden atascarse en el intestino.

Foto: Martin Ogonowski y Christoph Schür, Departamento de Ciencias Medioambientales y Química Analítica (ACES) Universidad de Estocolmo

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Staphylococcus aureus

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Un gusano del infierno

Esta criatura de pesadilla es una solitaria,Taenia solium, retratada a 200 aumentos. La imagen fue finalista en el concurso de fotografía Small World de Nikon.

Foto: Teresa Zgoda / Nikon Small World

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Arthrospira microalgae

Foto: SCK-CEN

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La resistencia de las bacterias

Las células de mamíferos son demasiado débiles y se rompen fácilmente. Las células bacterianas, sin embargo, tienen paredes celulares resistentes que pueden sobrevivir a condiciones relativamente duras, como las fuerzas aplicadas a la tinta cuando se empuja a través de la boquilla de una impresora. Además, las bacterias, a diferencia de las células de mamíferos, son compatibles con la mayoría de los hidrogeles, materiales semejantes a los geles que están hechos de una mezcla de agua y una mezcla de polímeros.

Foto: Xuanhe Zhao et al / MIT

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Geiserita

Imagen microscópica que muestra texturas de geiserita, un depósito mineral que sólo se encuentra en un entorno terrestre de aguas termales. La presencia de geiserita ha sido detectada en la Formación Dresser, en el noroeste de Australia. 

Foto: UNSW

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Burbujas

Burbujas esféricas conservadas en rocas de de 3.480 millones de años de antigüedad, en la Formación Dresser. 

Foto: UNSW

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Estructuras carbonatadas

Rosetón microscópico de carbonato de hierro II -blanco-, con capas concéntricas de inclusiones de cuarzo -gris-, y un núcleo de un solo cristal de cuarzo con pequeñas inclusiones nanoscópicas de hematita, en rojo. Estas últimas pueden haberse formado por la oxidación de la materia orgánica de los microbios que habitaron en las galerías de ventilación hidrotermales.

Foto: Matthew Dodd

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Microfósiles en una concreción

Grupo de fósiles microscópicos y filamentosos dentro de una concreción redondeada de una roca de jaspe del Cinturón Supracrustal Nuvvuagittuq en Québec, Canadá. Los filamentos se componen de hematites -líneas rojas-, y se encuentran en una capa de cuarzo -blanco- rodeada de magnetita, en negro. Tanto la hematita como la magnetita son óxidos de hierro.

Foto: Matthew Dodd

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Filamento de hematita

Filamento de hematita unido a un nódulo de hierro -parte inferior derecha- procedente de los depósitos de ventilación hidrotermal en el Cinturón Supracrustal de Nuvvuagittuq, en Québec, Canadá. Estos nódulos de hierro y filamentos fueron células microbianas similares a los microbios encontrados en los sistemas de ventilación más modernos.

Foto: Matthew Dodd

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Tubos hematíticos

Tubos hematíticos de los depósitos de ventilación hidrotermales de NSB que representan los microfósiles más antiguos de la Tierra y la evidencia más temprana de vida en nuestro planeta.

Foto: Matthew Dodd

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Formación de jaspe

En la imagen podemos apreciar una formación de jaspe; una roca sedimentaria de color rojizo rica en hierro y sílice que contiene los microfósiles tubulares y filamentosos, y se encuentra en contacto con otra roca volcánica de un color verde oscuro.

Foto: Dominic Papineau

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Moho de limo (Myxomycota)

University of Puerto Rico, Mayaguez Campus, Biology Department, Mayaguez, Puerto Rico

Los mixomicetos son un grupo peculiar de protistas denominados comúnmente mohos mucilaginosos que comprende unas 1200 especies conocidas. 

Imagen formada a partir de la superposicion de varias imagenes obtenidas mediante microscopio reflector: 5X

Foto: Jose Almodovar / NIKON Small World Photomicrography 2016

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Un bloom de dinoflagelados bioluminiscentes

Foto: Gtres

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Estreptococos

Una imagen de microscopio electrónico en falso color revela delicadas cadenas de estreptococos en una muestra de laboratorio. Aunque algunas infecciones por estreptococos pueden ser mortíferas, muchas cepas son inocuas, y figuran entre los miles de microbios benignos que habitan en nuestro cuerpo.

www.micronaut.ch

Foto: Martin Oeggerli, con el apoyo de la Hochschule Für Life Sciences, FHNW

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Caulobacter

La bacteria Caulobacter crescentus, común en medios acuáticos, se reproduce de forma asimétrica. Cuando una célula se divide, una de las células hijas es una célula «swarmer» que dispone de un flagelo con el que puede nadar, y la otra, denominada célula «stalk», se fija a una superficie mediante uno de los adhesivos más fuertes de la naturaleza, capaz de resistir unos 770 kilogramos-fuerza por centímetro cuadrado.

www.micronaut.ch

Foto: Martin Oeggerli, con el apoyo de la Hochschule Für Life Sciences, FHNW

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Bacteriófagos en acción

Unos bacteriófagos huyen de un estreptococo moribundo listos para atacar a otra víctima. Su capacidad para infectar y matar cepas específicas tal vez conduzca al desarrollo de nuevos tratamientos contra bacterias resistentes a los antibióticos.

Foto: Dennis Kunkel Microscopy, Inc.

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Paenibacillus

Una colonia de Paenibacillus vortex cultivada en laboratorio adquiere la forma de un abanico, con brazos que se extienden en busca de nutrientes. Las bacterias pueden actuar colectivamente, comunicándose entre sí mediante señales químicas. 

Foto: Eshel Ben-Jacob e Inna Brainis

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Spirula spirula

El esqueleto interno del cefalópodo Spirula spirula forma una espiral translúcida de calcio. Este molusco es en la actualidad la única especie viviente del orden de los espirúlidos. Similar a una sepia, este pequeño animal pelágico mide entre tres y cuatro centímetros de largo.

Foto: Joan Costa

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Terebélidos

Larva de anélido poliqueto del grupo de los terebélidos.

Foto: Joan Costa

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Prosobranquios

Los prosobranquios son moluscos gasterópodos que incluyen miles de especies de caracoles, la mayoría de ellos marinos. 

Foto: Joan Costa

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Larvas de cangrejo

Larva de un cangrejo del grupo de los braquiuros.

Foto: Joan Costa

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Larvas de pulpo

Las larvas de los pulpos nacen midiendo unos pocos milímetros, pero crecen rápidamente y de forma exponencial, de tal modo que doblan su peso cada semana.

Foto: Joan Costa

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Cnidarios

Existen más de 10.000 especies de cnidarios, unos animales acuáticos que presentan células urticantes llamadas cnidocitos en sus tentáculos, también conocidos como cnidoblastos.

Foto: Joan Costa

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Pez volador

Pez volador juvenil de la familia de los exocétidos.

Foto: Joan Costa

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Fotóforos

Los peces linterna, o linternillas, poseen unos órganos llamados fotóforos, pequeños puntos luminosos que les sirven para comunicarse y atraer a las presas en las oscuras aguas de los fondos abisales. Aunque viven a gran profundidad, por la noche ascienden a la superficie para alimentarse del plancton.

Foto: Joan Costa

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Pez volador

Pez volador juvenil de la familia de los exocétidos.

Foto: Joan Costa