Masai mara

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Los ñúes se precipitan por la escarpada orilla del río Mara durante sus desplazamientos anuales en busca de agua y pastos frescos.

Cada año, alrededor de 1,3 millones de ñúes van tras las lluvias estacionales, describiendo un círculo en sentido horario que los conduce desde Tanzania hasta Kenia y vuelta a empezar; es la mayor migración terrestre del planeta.

Foto: Charlie Hamilton James

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Congregación de ñúes en Tanzania.

Cada mes de febrero, antes de iniciar su extenuante viaje hacia el norte, los ñúes –junto con las muchas cebras que acompañan a la manada– se congregan para pacer y parir en las llanuras de hierba corta próximas a la linde sur del Parque Nacional del Serengeti, en Tanzania. En ellas nacen cada año medio millón de crías, un promedio de 24.000 al día. A los pocos minutos del alumbramiento, ya son capaces de caminar.

Foto: Charlie Hamilton James

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Los ñúes llevan milenios recorriendo las llanuras del África oriental.

Sus manadas carecen de un líder natural, pero se guían por los senderos, un recuerdo colectivo de migraciones anteriores. En su viaje anual forman una inmensa manada, rodeada de otras más pequeñas que se separan para encontrar buenos pastos.

Foto: Charlie Hamilton James

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Espoleados por el hambre y el instinto de avanzar, los ñúes avanzan a buen ritmo hombro con hombro, anca con anca.

Tienen unos músculos tan eficientes que pueden caminar hasta cinco días sin detenerse a beber. Sin embargo, el olor de un león o de un guepardo puede dispersar la manada en un instante.

Foto: Charlie Hamilton James

Reserva Nacional Masai Mara, Kenia

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Reserva Nacional Masai Mara, Kenia

Foto: Frans Lantin

Reserva Nacional Masái Mara, Kenia

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Reserva Nacional Masái Mara, Kenia

Foto: Paul Goldstein / Cordon Press

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Flying at the Crosing / Sobrevolando el Cruce

Fotografía ganadora del primer premio en la categoría: Vida Salvaje

Era temprano por la mañana cuando vi a los ñus cruzar el río Mara en Tanzania. Las capas de polvo y agua levantadas por los ñus, las sombras y la luz de sol sobre todo ese caos dan a esta imagen una sensación mística y de encanto. Es casi como una pintura antigua: todavía estoy obligado a buscar los detalles de la imagen.

Foto: Pim Volkers / National Geographic Photo Contest

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Efectos colaterales

Unos masáis llevan su ganado a la reserva Masái Mara, reduciendo así el alimento de la fauna salvaje, sobre la que depredan leones y hienas. Los depredadores matan ganado, y los pastores responden envenenando los despojos.

Foto: Charlie Hamilton James

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Envenenado y descolmillado

Una chica masái salta sobre el cadáver de una elefanta de 52 años cerca de Amboseli, un parque nacional rodeado de granjas. Los guardas piensan que el animal fue envenenado por saquear graneros y, luego, descolmillado.

Foto: Charlie Hamilton James

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Talleres para combatir el envenenamiento

En Masái Mara, unos lugareños participan con líderes comunitarios, guardas, veterinarios y miembros de ONG en un taller de tres días, patrocinado por el Endangered Wildlife Trust, sobre cómo actuar tras un envenenamiento. Aprenden a realizar exámenes forenses con restos como los de esta cabra y a revivir animales salvajes enfermos por acción del veneno.

 

Foto: Charlies Hamilton James

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Cabra herida

Unos vecinos de Empopogi, al este de Masái Mara, tratan una cabra herida con un espray antiséptico de color intenso. La noche anterior las hienas destriparon más de cien cabras y ovejas.

Foto: Charlie Hamilton James

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Elefante huérfano

Este pequeño elefante, cuidado con todo el cariño en un refugio de Nairobi, quedó huérfano en Masái Mara cuando su madre fue abatida por una flecha envenenada.

Foto: Charlie Hamilton James

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"Great Immigration Birds Eye" (La Gran Migración a Vista de Pájaro)

Fotografía ganadora de una mención de honor en la categoría: WildLife

Este es un sitio maravilloso en el que más de un millón de ñus migran alrededor.

Foto: Thomas Vijayan / Drone Awards 2018

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The power of the matriarch

Al atardecer, en la Reserva Nacional Maasai Mara de Kenia, David esperó a la manada de elefantes en su caminata nocturna hacia un pozo de agua. A medida que se acercaban a su vehículo, podía ver que la suave luz del sol ponía de relieve todas sus arrugas y cabellos. Para un fotógrafo que disfruta trabajando con las texturas, esto era un regalo. Cuando estaban a pocos metros de distancia, pudo distinguir entre las peculiaridades de cada uno de sus cuerpos: las crestas profundas de sus troncos, las orejas cubiertas de barro y la pátina de suciedad seca en sus colmillos. Los elefantes se movían en silencio, tranquilos y relajados. La hembra que conducía la manada de 12 elefantes, probablemente la matriarca, miró hacia él.  Su ojo era un punto ambarino que brillaba intensamente entre los pliegues pesados de la piel de su cara. Su mirada estaba - dice David, llena de respeto e inteligencia: la esencia de la sensibilidad.

Nikon D800E + 400mm f2.8 lens; 1/500 sec at f13 (–0.3 e/v); ISO 1000.

Foto: David Lloyd - Wildlife Photographer of the Year

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Reserva Nacional Masai Mara, Kenia

En el transcurso de su migración miles de animales se enfrentan, llegado el momento, a las aguas del río Mara, que transcurre por los territorios de Kenia y Tanzania, y llegado el momento, miles de ellos perecen ahogados en sus aguas.

Foto: Gtres

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Todo vuelve al agua

La muerte de los ñus no solo constituye un gran festín para cocodrilos y buitres. “Esta dramática situación proporciona nitrógeno terrestre, fósforo y carbón a la cadena alimenticia del río, constituyendo parte fundamental de los nutrientes de peces y otros pequeños animales de la región”.

Foto: Gtres

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Serengeti, Tanzania

Una manada de ñus en las llanuras del Serengeti, en Tanzania.

Foto: Gtres

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Atasco en el río

Cada año miles de ñus mueren ahogados a su paso por el río Mara.

Foto: Chris Dutton

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Río Mara

Cigüeñas Marabú se alimentan de ñus ahogados en el río Mara.

Foto: Amanda Subalusky

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Reserva de la Biosfera de Gadabedji, Níger

Los casi 20.000 habitantes de la reserva pertenecen a dos grupos étnicos principales: los tuaregs y los fulani. Su modo de vida es el nomadismo y su actividad principal el pastoreo.

Foto: UNESCO/ Division des aires protégées

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Parque Nacional de Masai Mara, Kenia

¿Quién no ha soñado en ver una puesta de sol en un parque nacional africano? Tras un intenso día de safari, la recompensa final: contemplar el atardecer de la sabana, con una acacia solitaria en el horizonte y los animales recortados sobre el cielo rojo. Inolvidable.  

Foto: GTRES

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Parque Nacional del Serengeti

Los leones y los guepardos son los reyes indiscutibles de la reserva más famosa de Tanzania. Sus extensas llanuras continúan en el parque Masai Mara, en Kenia.

MARCO GAIOTTI / ACI

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Ol Doinyo Lengai

El volcán sagrado de los masais se alza en medio de una llanura dorada. La ascensión hasta su cráter empieza de madrugada y se realiza con un guía masai.

NIGEL PAVITT / AWL IMAGES

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Rituales masai

Las melenas de los leones lanceados por jóvenes guerreros masai se convierten en tocados para un rito de paso en el norte de Tanzania.

www.brentstirton.com 

Foto: Brent Stirton

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De verdugo a protector

Un innovador y exitoso programa en el sur de Kenya recluta Guardianes de Leones entre los masai. Algunos de ellos mataron leones en el pasado, pero ahora los vigilan para prevenir conflictos con los pastores y el ganado.

www.brentstirton.com

Foto: Brent Stirton

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I+D+i masai

Un joven masai llamado Richard Turere coloca una luz intermitente en un corral cerca del Parque Nacional de Nairobi. Turere inventó este sistema, que utiliza luces solares y una batería de coche, después de observar que los leones se mantenían alejados de los rebaños de su familia cuando se paseaba de noche con una linterna. Sus vecinos le han copiado la idea.

www.brentstirton.com 

Foto: Brent Stirton

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R. N. Masai Mara

Cada año, manadas de ñúes y otros herbívoros atraviesan el parque hasta el vecino Serengeti en busca de pastos.

MICHEL DENIS-HUOT / GTRES