Honduras

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Cayo Chachauate (Honduras)

Desde Sambo Creek, un pequeño núcleo garífuna a 15 kilómetros de La Ceiba, salen algunas lanchas hacia Cayos Cochinos, el último Edén del Caribe. Los garífuna están considerados como el único grupo étnico descendiente de africanos que nunca fueron esclavos, ya que antes de llegar a serlo naufragaron (y paradójicamente, liberados)  y acabaron mezclados con indígenas del Caribe. Desde entonces, son los habitantes de estos mares. Cayos Cochinos forma parte de la Islas de la Bahía, de Honduras; pero no reciben tantos viajeros como Roatán o Utila (auténticos paraísos del buceo). Entre otras cosas porque cayo Chachauate está a una hora en lancha y apenas cuenta con cuatro cabañas muy básicas donde dormir. Eso sí, no hace falta mucho más para disfrutar de este auténtico paraíso de aguas turquesas.

Foto: José Alejandro Adamuz

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Reserva de la Biosfera de San Marcos de Colón, Honduras

Este sitio de 57.810 hectáreas de superficie se halla a unos kilómetros de la frontera con Nicaragua. En el perímetro de la reserva hay 18 pueblos en los que viven 26.350 personas.

Foto: UNESCO/ICF

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Reserva de la Biosfera de San Marcos de Colón, Honduras

Su altura varía entre 500 y 1.700 metros. Alberga una importante diversidad biológica y varias especies endémicas de animales.

Foto: UNESCO/ICF

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Reserva de la Biosfera de San Marcos de Colón, Honduras

Las principales actividades productivas de la reserva son: la horticultura, la fruticultura, la floricultura, la caficultura, la ganadería y la producción lechera. La región es reputada por sus productos de guarnicionería.

Foto: UNESCO/ICF

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Roatán, Honduras

En Centroamérica se encuentra este paraíso en forma de archipiélago. Una de esas islas es Roatán; pero también es famosa Utila y otros cayos habitados. Las Islas de la Bahia, como se conocen a este conjunto de islas de Honduras, son un lugar popular entre los amantes de los deportes de agua; en especial entre los submarinistas. Rodeadas por arrecifes, sus aguas son tranquilas y están habitadas por una gran cantidad de vida marítima por lo que son perfectas para el submarinismo. Los precios de las academias son muy competitivos.

Foto: Gtres

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Rio Plátano, Honduras

Con una abundante y variada flora y fauna, situada en la cuenca del Río Plátano, la reserva son los restos de la que antaño fuera una extensa selva tropical en Centroamérica. En su paisaje montañoso que desciende hasta la costa caribeña, más de 2.000 indígenas han conservado su estilo de vida tradicional.

Foto: UNESCO / Marc Patry

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Lugar del hallazgo

Seiichi Nakamura, director del proyecto arqueológico, y Melvin Fuentes, técnico arqueólogo, en el lugar del hallazgo, al norte de la Gran Plaza de Copán.

Foto: IHAH

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Sacrificios u ofrendas

Nakamura cree que algunos entierros probablemente eran sacrificios u ofrendas realizados en relación con un entierro más importante, el cual podría estar cerca.

Foto: IHAH

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Antigua élite de Copán

Un esqueleto de la antigua élite de Copán junto a vasijas cerámicas y otras ofrendas.

Foto: IHAH

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Visita al sitio arqueológico

Una comisión oficial de la Universidad de Kanazawa visita las ruinas de Copán.

Foto: IHAH

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Exploradores pioneros

En la década de 1930 el capitán R. Stuart Murray encabezó expediciones a la Mosquitia financiadas por George Gustav Heve, fundador del Museo Nacional del Indio Americano. “Me dispongo a buscar una supuesta ciudad perdida, llamada por los indios Ciudad del Dios Mono”, escribió. Descubrió algunas piezas, como los metates  que aparecen en la fotografía, pero no la ciudad. 

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Una zona de difícil acceso

En la región hondureña de la Mosquitia, el exoficial del Servicio Aéreo Especial británico Andrew Wood se abre paso a machetazos hacia las ruinas de una ciudad precolombina, detectada desde el aire gracias a una tecnología llamada lidar.

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Un reducto inexplorado

Con unos 50.000 kilómetros cuadrados de territorio a caballo entre Honduras y Nicaragua, la Mosquitia alberga el bosque lluvioso más grande de América Central y algunas de las últimas zonas de la Tierra que todavía no ha explorado la ciencia. «La importancia de este lugar es inestimable», afirma el etnobotánico Mark Plotkin.

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Un tesoro de objetos de piedra

En las ruinas de la ciudad los arqueólogos descubrieron un tesoro de objetos de piedra, posiblemente dejados a modo de ofrenda. Entre las piezas había vasijas decoradas con imágenes de buitres y serpientes.

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Vasija de piedra

Esta vasija de piedra tallada se cuenta entre los numerosos objetos encontrados en el yacimiento. Los arqueólogos hallaron piezas con diversas imágenes, además de un conjunto de objetos que parecían tronos o mesas ornamentadas.

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Escultura de un rostro

Entre las piezas halladas destaca la escultura de un rostro –mitad jaguar, mitad humano– del tamaño aproximado de un puño. La excavación del yacimiento podría aportar pistas acerca de una cultura antigua tan poco conocida que ni siquiera tiene nombre.

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Estudio de los restos

El arqueólogo Oscar Neil Cruz (superior) limpia cuidadosamente una piedra poco después de acceder a las ruinas en la Mosquitia. Resultó ser una de las cerca de cincuenta piedras planas que delimitan una plaza, los primeros elementos arquitectónicos descubiertos en el lugar. Su función original todavía se desconoce.

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Un tesoro protegido

Entre las piezas sin desenterrar hay unos objetos de piedra labrada llamados metates. El presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, ha destacado una unidad militar en el yacimiento para protegerlo de los saqueadores.

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Lidar, una tecnología revolucionaria

El arqueólogo Chris Fisher, de la Universidad Estatal de Colorado (con sombreno blanco, en primer plano) consulta un GPS en el que había descargado los datos adquiridos con una nueva técnica de imagen llamada lidar (acrónimo de “light detection and ranging”) que permite a los investigadores explorar en días características del terreno que antes se tardaba meses en desvelar.

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Acceso en helicóptero

Un grupo de exoficiales del Servicio Aéreo Especial (SAS) británico, contratado por los responsables de la expedición para ayudar en labores logísticas, llegan a la zona de investigación en helicóptero, el único medio de transporte capaz de adentrarse en el remoto valle donde se esconde la Ciudad Blanca. 

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