Flores

51 / 100

51 / 100

Columbia Road, Londres.

Cada domingo, la Columbia Road, en el Barrio East End de Londres, se convierte en un vergel que atrae a miles de visitantes. Todos los comercios de alrededor, entre los que hay galerías y tiendas de artesanía, de ropa vintage o perfumes, permanecen abiertos toda la mañana y el barrio bulle en plena, y colorida, animación.

Foto: Gtres

52 / 100

Mullik ghat, Calcuta.

Un mundo de contrastes situado a las orillas del río Hoogly, bajo el impresionante puente Howrah, en la caótica ciudad de Calcuta. Todos los rincones de este mercado están repletos de flores, en forma de guirnaldas, en cestos, en ramos, y gente, mucha gente que adquiere la preciosa mercancía con la que hacer ofrendas a los dioses.

Foto: Gtres

53 / 100

Pasar Seni, Ubud.

Ubud está situado en el corazón de la isla de Bali y es conocido por sus arrozales, el Bosque de los Monos, el colorista mercado y sus centros de relajación. El mercado abre a diario y las mercancías llegan desde todos los pueblos de alrededor surcando canales. Las flores tienen un lugar destacado junto a las especias, y ambas son las compras más apreciadas.

Foto: Gtres

54 / 100

Haarlem, Holanda

Los campos de bulbos de la zona de Haarlem explosionan a principios de abril en un festival de color inigualable. A vista de pájaro, los campos dibujan líneas coloreadas que asemejan un enorme tapiz; de cerca, la fragancia y la belleza de las flores invitan a recorrer la región a través de rutas señalizadas que se acercan a los campos cultivados y descubren bellas poblaciones neerlandesas.

Gtres

55 / 100

Cotopaxi, Ecuador

Las laderas que rodean el volcán Cotopaxi (5.897 metros) en la cordillera de los Andes despiertan de color con las flores silvestres que nacen después de las nieves. Es éste uno de los destinos más populares del país, situado a poca distancia de la capital Quito.

Gtres

56 / 100

Lavanda en Provenza, Francia

Pocos paisajes resultan más bellos que la floración de los campos de lavanda en la región de Provenza. De junio a septiembre, los pequeños y oscuros arbustos se llenan de flores lilas y fragantes. Existen diversas rutas señalizadas que recorren los campos de lavanda y ayudan a conocer los secretos de esta planta magnífica: cosecha, destilación, productos, museos, exposiciones, gastronomía y las célebres fiestas de la lavanda.

Gtres

57 / 100

Baja California, México

Este estado mexicano que ocupa una larga y estrecha península guarda en su interior de un vasto desierto que con la llegada de las lluvias muta su faz reseca y se convierte en un bellísimo manto de flores.

Gtres

58 / 100

Región de Sudurland, Islandia

Sobre las tierras volcánicas que rodean el Kekla, en las Tierras Altas de Islandia, con el deshielo y la llegada de temperaturas más altas aparecen mantos de pequeñas flores que rompen el monocolor de este territorio de aspecto lunar.

Gtres

59 / 100

Toscana, Italia

Amapolas, girasoles y cipreses se alían para confeccionar uno de los paisajes más modulados y bellos del mundo. El viaje entre las grandes ciudades renacentistas y pueblos medievales se ameniza con la visión de ondulantes colinas moteadas de flores de colores.

Gtres

60 / 100

Murciélagos

La forma y la posición abierta de esta flor son idóneas para el murciélago.

PLANTA: CRESCENTIA CUJETE

MURCIÉLAGO: GLOSSOPHAGA COMMISSARISI

Foto: Merlin D. Tuttle

61 / 100

Murciélagos

Un murciélago que emerge de una flor de majagua cubierto de polen es la viva demostración de la capacidad de carga de
su pelaje. Este ejemplar habita en el este de Cuba, en una colonia compuesta por más de un millón de individuos: una auténtica máquina de polinización.

PLANTA: TALIPARITI ELATUM

MURCIÉLAGO: PHYLLONYCTERIS POEYI

Foto: Merlin D. Tuttle

62 / 100

El turno de las abejas

Unas abejas africanas pululan alrededor de una flor de Ochroma justo después de ponerse el sol. Las abejas buscan el polen; si aterrizan por error en el estanque de néctar de una flor, probablemente se ahogarán. Su capacidad para ver con menos luz que las abejas meliponas nativas les proporciona una ventaja competitiva de noche. Mientras es de día, las abejas nativas a menudo bloquean el acceso a las flores.

www.naturphoto.de

Foto: Christian Ziegler

63 / 100

Ochroma de Panamá

Una mantis religiosa en alerta máxima aguarda la llegada de los insectos que durante la noche acuden a recoger el polen de las flores de Ochroma. Al fondo brillan las luces de los barcos que navegan por el canal de Panamá.

www.naturphoto.de

Foto: Christian Ziegler

64 / 100

Kinkajú (Potos flavus)

Las mejillas manchadas de polen de este kinkajú delatan que ha estado toda la noche bebiendo el néctar de un Ochroma, o árbol balsa.

www.naturphoto.de

Foto: Christian Ziegler

65 / 100

socotoraII11

Las extrañas siluetas de dos rosas del desierto en flor (ejemplares de la subespecie endémica -Adenium obesum sokotranum- destacan en las escarpadas paredes del cañón del Wadi Da’arho.

Foto: Oriol Alamany

66 / 100

Pino

El polen de los pinos cubre los coches con un polvillo amarillo verdoso, aunque este grano en particular ha aterrizado sobre el huevo de un insecto que aún no ha eclosionado. El polen de estos árboles flota
en el aire sustentado por sus dos vesículas aeríferas, y es una condena para los alérgicos de casi todo el mundo, ya que llega a alcanzar elevadas concentraciones, como ha sucedido desde hace millones de años.

Foto: Martin Oeggerli

67 / 100

Crino japonés 

Crinum japonicum

El del crino japonés está rodeado de pétalos vistosos que atraen a los insectos. Algunas morfologías parecen fáciles de explicar. Otras son un enigma.

Foto: Martin Oeggerli

68 / 100

Leucadendro plateado 

Familia Proteáceas

El polen del leucadendro plateado tiene un revestimiento adhesivo que se pega a los animales que lo transportan.

Foto: Martin Oeggerli

69 / 100

Acacia de Constantinopla 

Albizia julibrissin

Los granos de polen de la acacia de Constantinopla son también más de quince veces más grandes que los del nomeolvides.

Foto: Martin Oeggerli

70 / 100

Atrapamoscas 

Dionaea muscipula

Los granos de polen del atrapamoscas son más de 15 veces más grandes que los del nomeolvides. No existe una relación directa entre el tamaño de la planta y el de su polen. 

Foto: Martin Oeggerli

71 / 100

Nomeolvides 

Myosotis sylvatica

Los granos de polen del nomeolvides (coloreados de turquesa) son de los más diminutos que se conocen, con un diámetro de cinco milésimas de milímetro.

Foto: Martin Oeggerli

72 / 100

Lechuga de agua 

Pistia stratiotes

Los surcos en el polen de la lechuga de agua son un rasgo inusual, aunque la planta es común desde Egipto hasta Argentina.

Foto: Martin Oeggerli

73 / 100

Guajaca gigante 

Tillandsia maxima

El pliegue en el polen de la guajaca gigante le permite encogerse cuando se seca, o hincharse con la humedad, sin romperse.

Foto: Martin Oeggerli

74 / 100

Abutilón coloreado 

Abutilon pictum

Las púas del polen del abutilón coloreado posibilitan un mejor agarre a las plumas de las aves.

Foto: Martin Oeggerli

75 / 100

Trébol blanco 

Trifolium repens

El polen, rico en proteínas, del trébol blanco es un alimento importante para las abejas, como el néctar.

Foto: Martin Oeggerli

76 / 100

Membrillero de flor

Es posible que la superficie irregular del polen de Chaenomeles sp. acelere la absorción de la humedad cuando el grano se posa sobre su objetivo, una flor de su misma especie. «Una hidratación rápida determina una formación más veloz del tubo polínico —dice el fotógrafo suizo Martin Oeggerli, investigador postdoctoral del Hospital Universitario de Basilea—. Eso es importante para la fecundación.»

Foto: Martin Oeggerli

77 / 100

Muchas formas y tamaños

El diámetro de un grano de polen de calabacera (en el centro) tiene el grosor de un billete de 10 euros. La diminuta mota que hay a su lado es un grano de polen de nomeolvides.

Imagen compuesta de Martin Oeggerli; 14 imágenes de microscopio electrónico de barrido, de Ralf Buchner y Heidemarie Halbritter, Universidad de Viena

Foto: Martin Oeggerli

78 / 100

Sauce cabruno

Un grano de polen de Salix caprea ha fallado su objetivo. Ahora, atrapado entre los pétalos de la flor de otra especie, morirá. Aunque algunos granos de polen se dispersarán por el aire cuando la brisa primaveral agite las hojas del sauce, otros se pegarán al dorso de las abejas y llegarán a su destino.

Foto: Martin Oeggerli

79 / 100

Flor de durillo

Alojados en el tejido arrugado del estigma de Viburnum tinus, los granos de polen de otras flores de durillo (en gris) se hinchan con la humedad. Uno de ellos (en el centro) ya está desarrollando el tubo polínico que transporta las células espermáticas hasta el primordio seminal. El polen de otras especies (en amarillo y en verde) ha fallado el objetivo; las defensas genéticas lo excluyen de la carrera por la fecundación.

Foto: Martin Oeggerli

80 / 100

Geranio

El tamaño de los granos de polen se mide en millonésimas de metro, pero sus viajes en busca de pareja son épicos. Las decenas de granos dorados que han llegado con éxito al estigma de una flor de Geranium
phaeum tienen que competir para ser de los pocos que logran la fecundación.

Foto: Martin Oeggerli

81 / 100

La diversidad de las orquídeas

La diversidad de las orquídeas es extraordinaria. Durante los últimos 80 millones de años, cerca de 25.000 especies silvestres han crecido en los seis continentes, en casi todo tipo de hábitat. Representan una cuarta parte de las plantas con flores del planeta y su número de especies es cuatro veces mayor que el de mamíferos y el doble que el de aves.
Secuencia superior, de izquierda a derecha: Bulbophyllum mastersianum; Pheladenia deformis; Masdevallia coccinea; Trigonidium egertonianum; Regalia (Masdevallia) princeps; Caladenia (Leptoceras) menziesii
Secuencia central, de izquierda a derecha: orquídeas de la Crocker Range Collection, Sabah, Malaysia: Pterostylis sp.; Gongora quinquenervis; una araña permanece al acecho en una flor de Gongora, esperando dar caza a un insecto; Bulbophyllum blumei; Lepanthes antilocapra; Lockhartia amoena.
Secuencia inferior, de izquierda a derecha: detalle de una orquídea araña; Aspasia epidendroides; Chiloglottis sp.; Pterostylis sp.; orquídea del Tenom Agricultural Centre, Sabah, Malaysia; Calanthe pulchra.

Foto: Christian Ziegler

82 / 100

Lepanthes sp.

Una orquídea liliputiense, con flores de un centímetro de largo, florece en las zonas montañosas de Panamá. Miembro del género Lepanthes, practica una complicada forma de engaño. En primer lugar, utiliza la fragancia para atraer a los machos de las moscas de los hongos. Después, los insectos confunden los diminutos pétalos de la flor con una mosca hembra y algunos depositan espermatóforos en la planta, antes de llevarse su polen. «Es un caso de seudocópula —dice Tom Mirenda, especialista en orquídeas de la Smithsonian—, algo que ni siquiera Darwin pudo imaginar».
 

Foto: Christian Ziegler

83 / 100

Masdevallia calura; Drosophila sp. (mosca)

Varias moscas (una de ellas con un saco amarillo de polen adherido al dorso, en un punto al que no puede llegar) visitan una orquídea Masdevalia. Esta planta que florece en toda América Central despide un olor fétido, semejante al de la carne en descomposición. La ilusión se completa con el color violáceo y el tacto pulposo.
 

Foto: Christian Ziegler

84 / 100

Regalia (Masdevallia) princeps; probablemente Acalyptratae sp. (mosca)

El aroma putrefacto de la orquídea Masdevallia resulta irresistible para una mosca.

 

Foto: Christian Ziegler

85 / 100

Epidendrum radicans; Heliconius melpomene thelxiope (mariposa)

Una Epidendrum de Panamá imita al algodoncillo para atraer mariposas. Cada año se descubren unas 500 especies de orquídeas, y con ellas, nuevas artimañas.

 

Foto: Christian Ziegler

86 / 100

Elleanthus sp.; Eugenes fulgens (colibrí)

El pico del colibrí tiene un color tan parecido al del polinio de esta orquídea panameña que a menudo la carga pasa inadvertida. Son muchas las plantas que se autopolinizan, pero la mayoría de las orquídeas necesitan la ayuda de los animales para reproducirse.
 

Foto: Christian Ziegler

87 / 100

Prosthechea prismatocarpa

Con flores moteadas de casi seis centímetros, una Prosthechea prismatocarpa emerge de una roca cubierta de musgo, junto a un riachuelo de montaña de Panamá. Poco sabemos de sus estrategias de polinización. Cada año, centenares de nuevas especies de orquídeas son descritas por los investigadores.
 

Foto: Christian Ziegler

88 / 100

Coryanthes panamensis; Euglossini sp. (abeja)

Tras caer en la flor de un corianto, una abeja euglosina escapa por un pasadizo adaptado exactamente a su especie. Por el camino, recibe un paquete de polen como regalo de despedida.

 

Foto: Christian Ziegler

89 / 100

Coryanthes panamensis

Parecen lazos de regalo que engalanan el bosque panameño, pero lo que en realidad atrae a las abejas polinizadoras es el aroma del corianto. Según Tom Mirenda, horticultor de la Smithsonian Institution, el olor de las flores es «como el de cinco postres distintos horneándose a la vez».
 

Foto: Christian Ziegler

90 / 100

Gongora powellii; Euglossa deceptrix (abejas)

Una orquídea Gongora de motas oscuras es la perfumista personal de los machos de las abejas euglosinas. Aquí, dos abejas se disponen a cosechar las fragancias de Gongora, que después mezclan con otras recogidas en otros sitios, para fabricar una especie de colonia que atrae a las hembras. Pero la planta centroamericana cobra un precio por su filtro de amor: las abejas tendrán que diseminar su polen. Si la orquídea tiene suerte, la carga llegará a la flor deseada.
 

Foto: Christian Ziegler

91 / 100

Catasetum Viridiflavum

Las flores masculinas de las orquídeas Catasetum ocultan un arma cargada de polen, que se dispara cuando un posible polinizador aprieta el gatillo. Las abejas son el principal objetivo.

 

Foto: Christian Ziegler

92 / 100

Liparis sp.

Las flores de esta orquídea de Borneo, del tamaño de una uña, se encuentran en toda la región ecuatorial y su origen podría remontarse unos 80 millones de años atrás.

 

Foto: Christian Ziegler

93 / 100

Paracaleana sp.

En una orquídea pato volador, el pétalo parecido al pico de un pato es en realidad un labelo provisto de un muelle, capaz de atrapar a las avispas tínidos machos en un ritual copulatorio basado en la estafa. La avispa macho confunde el labelo con una hembra y, en cuanto intenta iniciar el apareamiento, es atrapada y catapultada hacia el interior reproductor de la planta. Tras unos segundos de lucha, el insecto sale volando, pero la orquídea ya le ha fijado sus polinios, para que los transporte hasta otra flor del suroeste de Australia.

 

Foto: Christian Ziegler

94 / 100

Caladenia sp.; Drosera menziesii (planta carnívora)

Tejedora de redes enmarañadas, la orquídea araña (a la derecha) recurre al engaño para conseguir sus fines de polinización y promete a los insectos un néctar que no produce. Junto a este espécimen australiano, lista para aprovechar las migajas que caigan de la mesa de la polinización, hay una drosera carnívora. Entre ser engañados respecto a la comida o convertirse en la cena, «los insectos no viven en un mundo muy bonito que digamos», comenta Kingsley Dixon, botánico residente en Perth.
 

Foto: Christian Ziegler

95 / 100

Caladenia Pectinata; avispas tínidas

Tras seguir el rastro del perfume hasta su origen, avispas macho asaltan una orquídea caladenia en Australia. Convencidas de que el labelo es una hembra de su especie, se frotan contra él y se impregnan de polen. Todas las orquídeas tienen un pétalo modificado para la polinización, que a menudo es espectacular.
 

Foto: Christian Ziegler

96 / 100

Diuris magnifica

Con el fin de atraer a abejas y escarabajos, las especies del género Diuris, en su mayoría carentes de néctar, imitan a las flores de papilionáceas de su entorno, rebosantes de néctar. Es una flor única de Australia, un invernadero evolutivo que, según el botánico Kingsley Dixon, «bulle de engaños».
 

Foto: Christian Ziegler

97 / 100

Diuris magnifica

Con su excelente imitación de la planta del guisante, esta orquídea confía en que se posen sobre ella las abejas descuidadas que van en busca de flores cargadas de néctar. El minimalista ramillete de la imagen contradice la tendencia de esta especie a formar grandes cúmulos florales: conjuntos de cientos de flores larguiruchas que surgen de tubérculos subterráneos y alegran los bosques de Australia occidental..
 

Foto: Christian Ziegler

98 / 100

Orchis Papilionacea

Para atraer a las abejas, esta espectacular orquídea de Cerdeña se disfraza de banquete de néctar, una de las estratagemas que asombraron a Darwin, y que siguen fascinándonos.

 

Foto: Christian Ziegler

99 / 100

Ophrys Eleonorae X O. Lupercalis; Andrena sp. (abeja)

Cada polinizador merece una estratagema: una flor de abejera híbrida que crece en Italia adopta la forma de una abeja hembra para adherir los polinios a un macho de abeja de la arena.

 

Foto: Christian Ziegler

100 / 100

Ophrys speculum

En la isla de Cerdeña, las flores de la abejera de espejo imitan a la perfección el reflejo del cielo azul en las alas de una avispa hembra. Los machos de la avispa, seducidos por el aspecto y el olor de la flor, acaban al servicio de la orquídea, transportando el polen de una planta a otra.
 

Foto: Christian Ziegler