Curiosidades de la historia

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James Brooke, el rajá blanco

Llegó al sudeste asiático en busca de aventuras y allí luchó al lado del sultán de Brunei que lo nombró rajá del reino de Sarawak, en la isla Borneo. Apoyado por el imperio británico, fundó un reino independiente que fue gobernado por él y sus descendientes hasta 1946. Este óleo es un retrato de Brooke realizado por Francis Grant en 1847. 

FOTO: DEA / Album

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El nuevo rey

James Brooke durante las negociaciones con las autoridades de Brunéi en 1942. Su posición de fuerza y el respaldo del Imperio Británico (que veía Sarawak como un enclave estratégico) obligaron al sultán a negociar la independencia del reino y a ponerlo en manos de un extranjero.

FOTO: UIG / Album

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El último rajá de Sarawak

Después de James Brooke, el trono de Sarawak pasó a manos de su sobrino Charles y al hijo de este Charles Wyner Brooke, que gobernó hasta la invasión japonesa de 1941. Al finalizar la segunda guerra mundial, cedió Sarawak a Inglaterra en 1946. En la imagen Charles Wyner Brooke en un billete de Sarawak.

FOTO: DEA / Album

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El padre del cómic europeo

El dibujante Georges Remi ha pasado a la historia como Hergé. Nació en la localidad belga de Etterbeeck y no solamente es considerado el padre de Tintín, sino también del cómic en Europa. El prolífico autor empezó a dibujar sus primeras historietas a los siete años.

Foto: Cordon Press

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Un homenaje sentimental

En 1925, Georges empezó a trabajar para el periódico belga Le Vingtième Siècle, publicación en la cual, el 10 de enero de 1929, aparecieron por primera vez Tintín y Milú, su adorable perro. El fiel amigo era un homenaje velado a la primera novia del autor, llamada Milou. 

Foto: Cordon Press

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Paradojas de la guerra

A pesar de que durante la ocupación nazi de Bélgica durante la Segunda Guerra Mundial muchos profesionales abandonaron su oficio, Hergé siguió publicando hasta que su periódico fue cerrado y tuvo que dejar inacabado Tintín en el país del oro negro. Paradójicamente, más tarde sería contratado por un medio filonazi. 

Foto: Cordon Press

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Recreación de los jardines colgantes de Babilonia si existieran en el siglo XX

El escritor griego Filón de Bizancio explicaba, por ejemplo, que "las raíces de los árboles forman un tejado sobre el suelo” lo que ha servido para recrear el ambiente de Babilonia.

Foto: NeoMam Studios

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Una visión satírica

Con el título de "Los efectos de la emancipación femenina", este grabado de 1853 muestra a las mujeres (y a los hombres) votando por "El candidato más guapo". Sin embargo, ya en 1825, los tempranos activistas William Thompson y Anna Wheeler se preguntaban: "Vosotras, las más oprimidas y degradadas, ¿cuándo os daréis cuenta de vuestra situación, os organizaréis, protestaréis y pediréis su arreglo?". 

Foto: Stapleton Collection / Bridgeman / Aci

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Mayor acceso a la información para la mujer

Este cartel de 1897, que anuncia la obra de teatro La nueva mujer, de Sidney Grundy, refleja el papel del creciente acceso a la información en el auge del sufragismo. Ya en 1881, una nueva conquista mostraba cómo el voto femenino se acercaba a Gran Bretaña: la isla de Man, un dominio británico, concedía el voto a las mujeres viudas y solteras.

Foto: Bridgeman / Aci

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"Convictos y locos no pueden votar. ¿Las mujeres deben pertenecer a ese grupo?", se lee en este cartel sufragista de 1910

Entre los partidarios del sufragio femenino a inicios del siglo XX hubo hombres que tomaron parte en mítines y manifestaciones, y que incluso participaron en las campañas "militantes" de la WSPU, la organización de Emmeline Pankhurst. Muchos miembros de los partidos Liberal y Laborista actuaron como candidatos sufragistas en las elecciones; algunos, como George Landsbury, dejaban su escaño para forzar la celebración de elecciones en su distrito que se centraran en la causa sufragista. Fueron ridiculizados, calificados de "histéricos" y alimentados de manera forzosa cuando emprendían huelgas de hambre. Su apoyo fue muy valioso para demostrar que la causa del voto femenino incumbía a toda la sociedad.

Foto: Age fotostock

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El temor de los hombres

"Desde que mi Margarita se convirtió en sufragista". La cubierta de esta canción satírica de 1913 muestra el miedo de muchos hombres: que el voto femenino fuese el inicio de una revolución que invirtiese los roles tradicionales de hombres y mujeres.

Foto: Bridgeman / Aci

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¿Inversión de roles?

"La Virgen sufragista". Muchas postales, como esta de 1910 (una visión cómica del tema de la Virgen y el Niño), presentaban al marido agobiado, obligado a hacer las tareas domésticas y cuidar a los niños mientras su esposa salía de casa.

Foto: Bridgeman / Aci

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Tu lugar no está en esta "casa"

"Esta es la Casa que el hombre construyó". Ante el Parlamento (la "Casa") desde el que los hombres de Estado han "gobernado el mundo sin miedo y con audacia", una mujer se asusta de un ratoncito. "¿Puede esperar la Mujer dirigir esta Casa?".

Foto: Bridgeman / Aci

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Las paradojas de la prohibición

El historietista Winsor McCay plasmó en este dibujo, de la década de 1920, los perversos efectos de la Ley Seca, que debía crear una América mejor: "Enriquecerse rápidamente", "contrabando de whisky", "crimen" y "droga" (que sería distribuida por el crimen organizado surgido de la Prohibición). 

Foto: Everett / Bridgeman / Aci

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Una historia de éxito

A pesar de ser una bebida relativamente simple, alcohol destilado de grano de cereal fermentado y luego añejado en barriles de madera, goza de muchísima popularidad y cada año se venden en todo el mundo millones de botellas de las decenas de marcas comerciales que existen.

Foto: Gtres

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La espada que usó William Wallace

Varios miembros de un contingente escocés cuidan este tesoro nacional de Escocia: una espada usada por el líder rebelde William Wallace, en 2005, en Nueva York, con motivo de una exposición temporal. Era la primera vez en 700 años que este objeto abandonaba Escocia.

Foto: AP

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Abrelatas, un objeto imprescindible

Los primeros abrelatas aparecieron en la década de 1850. Algunos fueron muy populares, como los decorados con una cabeza y cola de toro, que se repartían con las latas de una carne de vacuno. 

Foto: Getty Images

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Fábrica de conservas francesa hacia 1870.

Justo ese año, en 1870, el estadounidense William Lyman inventó el abrelatas de rueda cortante, lo que popularizó definitivamente este sistema de conservación y consumo de comida. En la imagen se pueden ver los obreros soldando las latas en una fábrica de conservas.

Foto: Getty Images

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Caja de estuche en bronce con la Constitución de 1812

Detalle de Fernando VII jurando la constitución liberal de 1812. Se conserva en el Congreso de los Diputados. 

Foto: Oronoz / Album

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Teresa de Ávila

Uno de los lances que mejor caracterizan la personalidad impetuosa y dominante de la princesa de Éboli es el de su ingreso como monja en el monasterio carmelita que ella misma quiso que se fundara en sus dominios de Pastrana. La fundación en 1569 ya trajo consigo numerosos roces con Teresa de Ávila (en la imagen) cuando esta se hallaba en plena campaña de reforma carmelitana. Pero cuando a la muerte de su marido doña Ana decidió convertirse en monja, bajo el nombre de Ana de la Madre de Dios, la situación se hizo insostenible. Entre la aristocracia de esos años se habían puesto de moda los actos de devoción extremada, en imitación de los místicos y beatas que pululaban en las villas castellanas, y seguramente la princesa de Éboli quería causar impresión con un acto de entrega religiosa absoluta (a menos que no le conviniera también para evitar el pago de las deudas de su casa). Pero al mismo tiempo se negaba a renunciar a sus privilegios de clase, y por ejemplo exigía que la acompañaran sus sirvientas, algo totalmente contrario a la regla de la orden. Las quejas de las monjas y del municipio de Pastrana llegaron hasta el rey, quien ordenó a doña Ana volver con su familia. Pero ésta sólo obedeció cuando santa Teresa, harta de los caprichos de la gran dama, ordenó que todo el convento se trasladara a Segovia.

Foto: Creative Commons

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Basílica de Baelo Claudia, Cádiz.

Cerca de la ciudad de Tarifa y dentro del Parque Natural del Estrecho, los romanos fundaron esta ciudad en el siglo II a.C., situada en un precioso enclave a pocos metros del mar. En la imagen aparecen los restos de la basílica y en primer plano la plaza sur, pero uno de los lugares más importantes de este yacimiento era la factoría de salazón y garum. Además también se puede visitar las ruinas del antiguo teatro –con capacidad para 2.000 personas–, varios templos, tiendas, termas y murallas. 

Foto: Conjunto Arqueológico de Baelo Claudia

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Acueducto de Segovia

Una de las construcciones romanas mejor conservadas de toda la Península ibérica es el acueducto de Segovia. Esta obra de ingeniería da cuenta de las grandes aportaciones que llevaron a cabo los arquitectos romanos en cuanto a la funcionalidad de sus edificios. Gracias a este acueducto todos los habitantes de la ciudad recibían agua en sus casas. 

Foto: Turismo Segovia

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Murallas romanas de Lugo

Con el romanticismo de las luces nocturnas, las murallas romanas de Lugo –declaradas Patrimonio de la Humanidad– muestran una de sus mejores imágenes. Fue levantada en el siglo I a.C. por orden del emperador Augusto en la antigua ciudad romana de Lucus Augusti. Actualmente, la muralla rodea el casco antiguo de la ciudad, perfecto para recorrer callejeando, posee un adarve de 2 kilómetros de largo que permite pasearla de principio a fin. 

Foto: Turismo Lugo

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Anfiteatro romano en Tarragona

La ciudad tiene unos orígenes comunes con los de las primeras ciudades de Itálica, donde los primeros asentamientos fueron los campamentos de las legiones que descansaban después de las batallas de conquista. Con el paso del tiempo, Tarraco se convirtió en una ciudad de gran importancia para el Imperio romano, siendo la capital de la provincia Tarraconensis. El anfiteatro, construido en la época de Augusto, junto con las murallas, templos, el foro y un acueducto son los vestigios que se pueden visitar actualmente. 

Foto: Gtres

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La obtención del brebaje

En la imagen se muestra el proceso de producción industrial de la cerveza. 

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La Torre Eiffel, París, 1937

Diseñada para durar sólo 20 años, la torre se salvó gracias a los experimentos científicos promovidos por Eiffel. En concreto sirvió para probar las primeras transmisiones radiográficas, funcionó como radio militar en 1903, desde ella se realizó la primera emisión de radio pública en 1925 y finalmente acabó sirviendo de banco de pruebas para la televisión.

Foto: Gtres

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Gustave Eiffel: un ingeniero apasionado

Ingeniero de formación, Eiffel fundó y desarrolló su empresa especializada en carpintería metálica, cuyo mayor logro fue la Torre Eiffel. Dedicó los últimos 30 años de su vida a la investigación experimental. La torre no es la única creación de Gustave Eiffel. Este apasionado y auténtico genio ha sabido superar sus propios límites para legarnos monumentos como la cúpula del Observatorio de Niza, la estructura metálica de la Estatua de la Libertad o incluso el Puente de Hierro de Burdeos.

gtres

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El tiempo pasa ante los fieles

La catedral de Chartres contaba con dos grandes relojes a mediados del siglo XIV. Éste se halla en el trascoro, y fue restaurado entre 2006 y 2008.

SYLVAIN SONNET / GTRES

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Relojes solares

Reloj de sol en el pórtico real de la catedral de chartres.

J. M. CHARLES / AGE FOTOSTOCK

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