Calentamiento global

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Medusa iridiscente

Junto con los pterópodos, las medusas iridiscentes como Beroe cucumis se cuentan entre las pocas especies que siguen siendo abundantes incluso en las oscuras aguas cubiertas de hielo propias del invierno ártico.

Foto: Piotr Kukliński, NPI

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Los inuit en el cine

La proyección de una película sobre un iceberg ilumina los rostros de Nielsine (izquierda) y Jensigne (derecha), dos jóvenes vecinas de la pequeña ciudad de Uummannaq, en la isla homónima. La película, titulada Inuk, cuenta la historia de un niño inuit criado en la capital y que es enviado a Uummannaq, donde descubre la caza tradicional.

Foto: Ciril Jazbec

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Patrimonio de la humanidad

LONDRES

A lo largo de este siglo el nivel del Támesis podría subir entre 26 y 86 centímetros. Está prevista la construcción de una barrera, sin la cual edificios como el palacio de Westminster o la Torre de Londres podrían inundarse.

Foto: Bertrand Gardel / Hemis / Gtres

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Patrimonio de la humanidad

CHINGUETTI, MAURITANIA

La medina medieval de este antiguo centro caravanero y encrucijada de las rutas comerciales que cruzaban el Sahara se ve seriamente amenazada por el avance imparable de la arena del desierto y por la erosión.

Foto: Bruno Perousse / Hemis / Gtres

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Patrimonio de la humanidad

LAGO BAIKAL, RUSIA

Bate todos los récords: es el lago de agua dulce más grande del mundo, el más profundo y el más antiguo, originado hace unos 25 millones de años. Además, contiene el 20 % del agua dulce no congelada del planeta. Desde hace unos años se detecta una reducción de los niveles de este recurso, asociada a una drástica disminución de las precipitaciones y a la sobreexplotación.

Foto: Tuul y Bruno Morandi / Hemis / Gtres

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Patrimonio de la humanidad

LAGO TEGANO, ISLAS SALOMÓN

El sur de la isla Rennell, en el archipiélago de las Islas Salomón, es Patrimonio Mundial desde 1998. Aquí se encuentra el atolón de coral elevado más grande del mundo y un lago salobre rodeado por densos bosques con árboles de hasta 20 metros de altura. La Unesco declaró el lugar en grave peligro en 2013, cuando constató una sobreexplotación forestal desmedida.

Foto: Gao Jianjun / Corbis

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Patrimonio de la humanidad

DOÑANA, ESPAÑA

Situado en la margen derecha del estuario del río Guadalquivir, el Parque Nacional de Doñana es Patrimonio Mundial desde 1994. Aunque la actual situación de conservación es satisfactoria, este punto caliente de biodiversidad, hogar de las especies más amenazadas de nuestro territorio, afronta grandes riesgos derivados del calentamiento global y la actividad humana.

Foto: Luis Casiano / Biosphoto / AFP

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Patrimonio de la humanidad

TERRITORIO DEL YUKÓN, CANADÁ
Canadá desea que los antiguos asentamientos balleneros de la isla Herschel, en el Territorio del Yukón, sean incluidos en la Lista del Patrimonio Mundial como un bien cultural. Pero el permafrost que los sostiene se está deteriorando y el terreno se hunde. Su valor está, pues, en jaque.

Foto: Terry A. Parker / Getty Images

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Patrimonio de la humanidad

PARQUE NACIONAL HUASCARÁN, PERÚ
El monte Huascarán, de 6.768 metros de altitud, da nombre a este parque nacional peruano  que alberga hasta 16 picos nevados y numerosos lagos glaciares. Declarado bien natural en 1985, el retroceso de sus glaciares es un signo inequívoco de cómo le está afectando el calentamiento global.

Foto: Wigbert Röth / Imagebroker / AGE Fotostock

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Patrimonio de la humanidad

PARQUE NACIONAL DE SAGARMATHA, NEPAL
Este excepcional parque nacional nepalí, al pie del monte Everest, alberga especies emblemáticas como
la pantera de las nieves. Es Patrimonio Mundial desde 1979. El aumento de las temperaturas afecta este ecosistema de nieves permanentes.

Foto: Jean-Paul Azam / Hemis / Gtres

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Patrimonio de la humanidad

REGIÓN FLORAL DEL CABO, SUDÁFRICA
Compuesta por 13 áreas protegidas y una superficie de más de un millón dehectáreas, es uno de los sitios con mayor diversidad vegetal del mundo. La Unesco la inscribió en la Lista en 2004 y reconoce que los cambios en las precipitaciones alterarán su suelo y su biodiversidad.

Foto: Richard du Toit / Minden / ASA

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Patrimonio de la humanidad

PHONG NHA-KE BANG, VIETNAM
Incluido en la Lista del Patrimonio como bien natural en 2003, este parque nacional está formado por mesetas calizas y bosques tropicales que albergan un sistema kárstico fabuloso. El equilibrio climático es clave para su conservación.

Foto: Carsten Peter / Getty Images

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El cambio climático

El agua de fusión cae a raudales del casquete de hielo de la isla Nordaustlandet, en el archipiélago noruego de Svalbard. El Ártico es la zona de la Tierra que se calienta con mayor rapidez. Al ritmo actual, advierten los científicos, el hielo marino estival podría desaparecer de la región este mismo siglo.

Foto: Paul Nicklen

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El cambio climático

Desde unos 2.300 metros de altura, Nueva York de noche recuerda más a un circuito electrónico que a una ciudad. El resplandor de las lámparas led –que aquí vemos iluminando Times Square y otras zonas del centro de Manhattan– explica los tonos violáceos.

Foto: Vincent Laforet

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El cambio climático

Bajo el sol matutino, el humo de los árboles incendiados vela la selva amazónica del Mato Grosso brasileño. En las últimas décadas se ha arrasado casi una cuarta parte de su masa forestal para dar paso al cultivo, lanzando a la atmósfera millones de toneladas de carbono almacenado.

Foto: George Steinmetz

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Kiribati

En un malecón del atolón de Tarawa, unos niños observan como se aproxima una tormenta. Se prevé que el calentamiento de la atmósfera se traducirá en precipitaciones más abundantes sobre Kiribati y otras naciones insulares del Pacífico Central.

Foto: Kadir van Lohuizen

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Kiribati

Los estanques de acuicultura se adueñan de una zona ganada al mar junto al aeropuerto de Tarawa, capital de Kiribati y el más poblado de los atolones que lo integran. La mayor parte de la tierra emergida de Tarawa está a menos de 2,50 metros sobre el nivel del mar y corre el riesgo de quedar bajo las aguas.

Foto: Kadir van Lohuizen

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Kiribati

La gente que vive en los atolones exteriores de Kiribati acude en masa a Tarawa Sur en busca de empleo, educación y sanidad, incrementando la población a más de 50.000 habitantes. Los recién llegados a menudo acaban viviendo en zonas marginales que suelen inundarse con la pleamar.

Foto: Kadir van Lohuizen

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Kiribati

Los sacos de arena no son muy efectivos para contener el océano en Temwaiku, una población vulnerable de Tarawa Sur. El pasado mes de febrero el oleaje arrasó este muro defensivo y penetró tierra adentro, dejando tras de sí viviendas inundadas, un terreno salinizado y pozos contaminados.

Foto: Kadir van Lohuizen

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Kiribati

Los manglares no pueden detener el avance del océano, pero los troncos y las raíces de los mangles maduros reducen la erosión y atenúan las mareas de tempestad. Cerca del aeropuerto de Tarawa se han plantado ejemplares jóvenes para que estabilicen la orilla de la laguna.

Foto: Kadir van Lohuizen

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Kiribati

Un barco pesquero naufragado hace las veces de trampolín para los chiquillos de Tarawa, unos niños que se crían en contacto permanente con el océano. Su generación y las que la sucedan se enfrentan a importantes retos climáticos a medida que el calentamiento, la acidificación y la subida de nivel del océano pone en peligro la vida en sus islas nativas.

Foto: Kadir van Lohuizen

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Un perro revoltoso

Los perros de Uunartoq Lovstrom tiran de él y de su trineo mientras atraviesan el fiordo helado de camino a casa, en la isla de Saattut. Lovstrom castigó al perro de la derecha por no obeceder y enredar las cuerdas.

Foto: Ciril Jazbec

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Pesca, la principal fuente de ingresos

Løvstrøm (izquierda) ayuda a su hijo Hans Peter a cobrar una red llena de fletanes a través de un agujero en la baquisa cerca de Saattut. La pesca es la principal fuente de ingresos de los habitantes de los asentamientos del fiordo. Estos peces se venderán a una planta de procesamiento de Royal Greenland para su exportación.

Foto: Ciril Jazbec

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Pescar en la banquisa

A Pavia Nielsen, otro residente de Saattut, esta cabaña montada sobre un trineo le permite pasar varios días seguidos cazando y pescando en la banquisa. La cabaña se mantiene caliente gracias a un pequeño calentador de gas.

Foto: Ciril Jazbec

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Una pantalla muy especial

El iceberg que hizo las veces de pantalla de proyección quedó atrapado por la banquisa en el fiordo de Uummannaq. Una noche clara, iluminada por las estrellas y la aurora boreal, el público llegó en sus motos de nieve y con sus prendas de piel de foca para no pasar frío. La temperatura era de unos -15,5 ºC.

Foto: Ciril Jazbec

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Piel de oso

Una piel de oso polar se seca en un tendedero fuera de la casa de Ane Løvstrøm, en la isla de Saattut. Ella es una de las pocas mujeres de la comunidad que saben confeccionar botas y pantalones con la piel del mayor depredador del lejano norte. Los cazadores tienen en gran estima estas prendas, porque no hay otras que aporten mayor calidez.

Foto: Ciril Jazbec

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Al acecho de la foca

Protegido del frío del Ártico por unos pantalones de piel de oso polar y un abrigo de piel de foca, y camuflado en el hielo tras una pantalla blanca, Albert Lukassen acecha a una foca. Como el clima se está calentando, la banquisa tarda más en formarse y se funde antes, lo que acorta la temporada de caza.

Foto: Ciril Jazbec

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Perros de trineo

Karl-Frederik Jensen lanza fletán congelado a sus perros de trineo. Los guarda en una isla deshabitada donde puede dejarlos sin atar. La merma del hielo complica la rentabilidad de tener perros; algunos cazadores han sacrificado los suyos.

Foto: Ciril Jazbec

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Focas en los fiordos

Agotados y frustrados tras cuatro días de caza infructuosa, Knud Jensen (con abrigo de foca) y Apollo Mathiassen buscan focas en los hielos del fiordo de Uummannaq. Jensen, de 15 años, quiere ganarse la vida cazando y no tiene el menor deseo de abandonar su comunidad para trabajar en alguna ciudad más grande de Groenlandia.

Foto: Ciril Jazbec

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Su mundo se derrite

Albert Lukassen ve cómo su mundo se derrite a su alrededor. Cuando este inuit de 64 años era joven, podía cazar con su trineo de perros sobre el helado fiordo de Uummannaq, en la costa occidental de Groenlandia, hasta el mes de junio. En esta fotografía vemos a Lukassen en el mismo lugar en abril. Todas las imágenes que ilustran este artículo se tomaron en dicho fiordo.

Foto: Ciril Jazbec

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Sin carreteras

La llegada de la banquisa pone fin al aislamiento de poblaciones insulares como Saattut, hogar de 200 personas y 500 perros de trineo. Libres ya de tener que navegar o hacer un costoso viaje aéreo, los vecinos se valen de los trineos y las motos de nieve para salir a cazar y visitar a sus familiares. En Groenlandia no hay carreteras, ni siquiera en la isla principal.

Foto: Ciril Jazbec

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Staines-upon-Thames, Inglaterra

Las inundaciones de 2014 «fueron surrealistas», dice Jeff Waters, quien posa con su esposa, Tracy, en el jardín de su casa de Staines-upon-Thames, Inglaterra. El agua quedó a unos milímetros del umbral de la vivienda.

Foto: Gideon Mendel

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Khairpur Nathan Shah, Pakistán

Ahmed, un residente de Khairpur Nathan Shah (Pakistán) que solo dio su nombre de pila, es retratado en el centro de la ciudad durante las inundaciones de 2010. Las autoridades gubernamentales encargadas de la gestión del desastre las calificaron como las peores de la historia de Pakistán y cifraron el número de afectados directos en 20 millones.

Foto: Gideon Mendel

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Igbogene, Nigeria

Joseph y Endurance Edem, con su hijo Godfreedom y su hija Josephine, posan delante del portalón de su casa de Igbogene, en Nigeria. En 2012 este país africano sufrió las peores inundaciones que se han registrado en medio siglo. «Tenía miedo –confiesa Josephine–. Creía que íbamos a ahogarnos todos.» La catástrofe natural se cobró al menos 360 víctimas mortales.

Foto: Gideon Mendel

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Bayelsa, Nigeria

Aquel mismo año, en el estado de Bayelsa, situado en el sur de Nigeria, Hope y Victor America posaron delante de su casa inundada.

Foto: Gideon Mendel

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Muzaffarpur, Bihar, India

Las aguas de inundación rodean una casa y una escuela en las inmediaciones de Muzaffarpur, en el estado indio de Bihar. La población describe las inundaciones de 2007 como las peores que se recuerdan. Se cerraron escuelas, hubo millones de afectados y más de 1.000 personas perdieron la vida.

Foto: Gideon Mendel

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Los monzones en Tailandia

Entre julio de 2011 y enero de 2012, 65 de las 77 provincias de Thailandia fueron declaradas zona catastrófica. Las inundaciones de origen monzónico que anegaron el hogar de Sakorn Ponsiri cerca de Bangkok «algo tenían que ver con el cambio climático –dice–. Podría repetirse. Tendremos que estar mejor preparados».

Foto: Gideon Mendel

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Marigot, Haití

Marie Miracle Andris, de 75 años, posa delante de su casa en Marigot, en el sudeste de Haití. Su hogar se inundó durante el huracán Gustav, uno de los cuatro huracanes y tormentas tropicales que anegaron la isla durante cuatro semanas de la temporada de huracanes de 2008.

Foto: Gideon Mendel

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Moorland, Inglaterra

Más al oeste, en Moorland, Shirley Armitage corrió peor suerte: la casa, que levantó su padre en 1955, quedó anegada por más de un metro de agua.

Foto: Gideon Mendel

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Wilaiporn Hongjantuek, Tailandia

Las inundaciones de Tailandia de 2012, las peores en 50 años, anegaron el pueblo de Wilaiporn Hongjantuek, pero así y todo ella fue a la tienda para abastecer a los suyos.

Foto: Gideon Mendel

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Somerset, Inglaterra

Los temporales que azotaron las islas Británicas durante el invierno de 2013-2014 hicieron que se registraran lluvias e inundaciones generalizadas en Inglaterra. En la zona de Somerset Levels, un área muy llana, miles de hectáreas de tierra agrícola, como la explotación de Roger Forgan, quedaron anegadas durante meses.

Foto: Gideon Mendel

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Burrowbridge, Somerset, Inglaterra

En Burrowbridge, un pueblo de Somerset, Dave Donaldson y su hija Heather, de 12 años, posan en su casa inundada. Aunque el resto de la familia fue evacuada temporalmente, Dave se quedó para intentar salvar el ganado de una devastación que, en palabras suyas, «parecía la escena de una extraña película de catástrofes».

Foto: Gideon Mendel

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Fiordo de hielo de Ilulissat, Groenlandia

Lo sólido se torna líquido a medida que un iceberg de una altura equivalente a un edificio de 15 pisos se erosiona en los mares cada vez más cálidos del Atlántico Norte.

http://extremeicesurvey.org

Foto: James Balog

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Glaciar Stein, Suiza, 2006

Los últimos seis años han pasado factura a la morfología de este viejo glaciar. Si la tendencia de unos veranos más cálidos y secos persiste en las tierras altas, muchos glaciares alpinos podrian perder hasta el 75 por ciento de su masa a finales de este siglo o incluso desaparecer, poniendo en peligro el abastecimiento de agua en la región.

http://extremeicesurvey.org

Foto: James Balog

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Glaciar Stein, Suiza, 2012

Los últimos seis años han pasado factura a la morfología de este viejo glaciar. Si la tendencia de unos veranos más cálidos y secos persiste en las tierras altas, muchos glaciares alpinos podrian perder hasta el 75 por ciento de su masa a finales de este siglo o incluso desaparecer, poniendo en peligro el abastecimiento de agua en la región.

http://extremeicesurvey.org

Foto: James Balog

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Glaciar Bridge, Columbia Británica, 2009

Con un retroceso de unos 150 centímetros al día durante la época de deshielo, este glaciar de casi 17 kilómetros de longitud, situado en la cadena Costera de la Columbia Británica, sufre el doble golpe de unas nevadas más escasas en invierno y unas temperaturas más altas en verano. A medida que el glaciar retrocede, el lago situado en su frente va aumentando de tamaño.

http://extremeicesurvey.org

Foto: James Balog

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Glaciar Bridge, Columbia Británica, 2012

Con un retroceso de unos 150 centímetros al día durante la época de deshielo, este glaciar de casi 17 kilómetros de longitud, situado en la cadena Costera de la Columbia Británica, sufre el doble golpe de unas nevadas más escasas en invierno y unas temperaturas más altas en verano. A medida que el glaciar retrocede, el lago situado en su frente va aumentando de tamaño.

http://extremeicesurvey.org

Foto: James Balog

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Glaciar del Ródano, Suiza, 2012

Un río de hielo se está secando en los Alpes. En el pasado siglo este glaciar, fuente del río Ródano, ha perdido casi un kilometro y medio de longitud. Todos los veranos los propietarios del Hotel Belvedere excavan un túnel en el glaciar para que los turistas puedan asomarse a sus entrañas; en los últimos años, para asegurarse de que el túnel sobrevivirá a la estación de deshielo, han tenido que cubrirlo con un tejido aislante.

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Foto: James Balog

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Glaciar del Ródano, Suiza, 2012

Esta foto del túnel excavado en el glaciar del Ródano se tomó en el verano de 2012; en el verano de 2009 el hielo llegaba a la altura de la tela. El glaciar está perdiendo masa a gran velocidad y su longitud y su anchura están disminuyendo. Un montañero camina sobre el hielo cubierto de tierra y rocas que han caído de las laderas de las montañas.

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Foto: James Balog

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Manila, Filipinas

A medida que el agua marina se calienta, su volumen se incrementa. La expansión térmica representa alrededor de un tercio del actual ascenso del nivel del mar. 

www.georgesteinmetz.com

Foto: George Steinmetz