Batallas

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Arete o adorno de borla de oro y plata

La inesperada y rara pieza de joyería encontrada es aparentemente una borla o arete, con una parte superior de oro en forma de campana. En su parte inferior cuenta con una parte plateada hecha en forma de racimo de uvas. Gibson señaló que este descubrimiento de joyas "es un hallazgo único y es una clara indicación de la riqueza de los habitantes de la ciudad en el momento del asedio"

Foto: Mt. Zion Archaeological Expedition / Rafi Lewis

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Llegué, vi, vencí

Sextercio con la célebre frase con la que Julio César resumió su victoria en Zela: "Veni, vidi, vici". En pocas horas, el 2 de agosto del 47 a.C sus legiones derrotaron a las tropas del rey Farnaces II del Ponto, el principal enemigo de Roma en oriente.

FOTO: Album

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La batalla de las Termópilas

Este óleo de Jacques Louis David recrea los instantes anteriores al definitivo combate en el que los pocos centenares de hombres al mando de Leónidas perecerían defendiendo su posición en las Termópilas. En el centro, el diarca espartano rodeado de hombres que se abrazan ante la perspectiva de una muerte segura. Museo del Louvre, París.

FOTO: Erich Lessing / Album

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El hoplita

El ejército griego estaba formado por ciudadanos-soldado (hoplitas) que defendían su libertad y se basaba en una formación de falange en la que era muy importante la solidaridad de sus miembros para protegerse unos a otros. Esta cerámica del siglo VI a.C. muestra a un hoplita bien armado, como los que lucharon en las Termópilas contra los persas.

FOTO: H. Lewandowski / RMN-Grand Palais

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Casco espartano

El armamento del hoplita espartano, el soldado más temido de Grecia, incluía un casco de bronce como éste.

FOTO: Luisa Ricciarini / Prisma Archivo

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De la derrota a la victoria

La batalla de las Termópilas terminó en una derrota anunciada, pero la resistencia espartana permitió al esto de los ejércitos de las ciudades griegas reorganizarse y obtener una victoria definitiva en la batalla naval de Salamina. Busto de Temístocles, el comandante que lideró la flota griega.

FOTO: Oronoz / Album

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Un hoplita de Salamina

Esta escultura de un hoplita egineta formó parte del frontón del templo a Atenea que la ciudad de Egina erigió para conmemorar la victoria en Salamina.

FOTO: BPK / Scala, Firenze

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El sitio de Breda

Este gran óleo de Pieter Snayers, de 1'8 por 2'6 metros recrea la toma de Breda en junio de 1625 después de casi un año de asedio por parte de las tropas de los Habsburgo comandadas por el general Spínola. Museo del Prado, Madrid.

 

FOTO: Oronoz / Album

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Ambrosio Spínola, el asediador

El general Spínola inició su meteórica carrera militar, marcada por su excepcional habilidad como estratega, en Flandes en 1602, pasada la treintena. El asedio de Breda lo convirtió en el general más célebre de Europa, pero murió tan sólo cinco años más tarde marginado por el conde-duque de Olivares. Retrato de mano de Pedro Pablo Rubens, Galería Nacional de Praga.

FOTO: Art Archive

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Mauricio de Nassau, el rival

Mauricio de Nassau era hijo del líder de la independencia neerlandesa Guillermo el Taciturno y hermano de Justino, gobernador de Breda. Mauricio capturó ciudades aparentemente inexpugnables e intentó ayudar a su hermano a romper el asedio de las tropas españolas. Murió en 1625, poco antes de que la ciudad cayera en manos de Spínola.

FOTO: Aisa

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Las armas de los tercios

Una alabarda del siglo XVII, una de las armas de los tercios usadas en el sitio de Breda. Palacio Ducal, Venecia.

FOTO: Album

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Una escena inmortal

Diego de Velázquez inmortalizó la escena en uno de sus óleos más famosos, La rendición de Breda o Las Lanzas. La pintura enfatiza la clemencia de Spínola, y por añadidura de la monarquía española, con el enemigo derrotado. El óleo es una de las obras más conocidas de las que se encuentran en el Museo del Prado.

FOTO: Aisa

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Passendale, Flandes Occidental, Bélgica

Con casi 12.000 tumbas, el de Tyne Cot es el mayor cementerio de soldados de la Commonwealth que hay en el mundo. En 1922, el rey Jorge V de Inglaterra dijo de él: «Me he preguntado a menudo si en los años venideros puede existir un defensor de la paz más poderoso que esta inmensa multitud de testigos silenciosos de la desolación de la guerra».

Foto: Cortesía de Michael St Maur Sheil /Mary Evans Picture Library

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Verdún, Lorena, Francia

Todo lo que queda del puesto defensivo de Thiaumont es una cúpula de observación de acero de siete toneladas de peso, hoy abandonada y hecha pedazos. Este enclave estratégico sufrió la dura ofensiva alemana de Verdún, la batalla más larga de la Primera Guerra Mundial, que se saldó con un balance de más de un cuarto de millón de muertos.

Foto: Cortesía de Michael St Maur Sheil /Mary Evans Picture Library

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Somme, Hauts-de-France, Francia

En Beaumont-Hamel, la escarcha cubre las trincheras abiertas durante la sangrienta batalla del Somme, librada entre julio y noviembre de 1916. Este «paisaje de combate» es uno de los mejor conservados del Frente Occidental y hoy forma parte del Newfoundland Memorial Park, creado en homenaje a los soldados procedentes de Terranova que aquí perdieron la vida.

Foto: Cortesía de Michael St Maur Sheil /Mary Evans Picture Library

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Le linge, Alsacia, Francia

Los violentos combates que se sucedieron en esta zona del frente provocaron cerca de 17.000 víctimas: 10.000 franceses y 7.000 alemanes. El lugar alberga hoy dos cementerios distintos, el francés de Wettstein y el germano de Baerenstall.

Foto: Cortesía de Michael St Maur Sheil /Mary Evans Picture Library

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Bayenwald, Flandes Occidental, Bélgica

Para detener el avance de los británicos, los alemanes construyeron en Bayernwald, cerca de la población belga de Ypres, esta red de trincheras con cinco búnkeres, dos túneles y pozos. Buena parte de la Gran Guerra se libró en trincheras como esta, en las que los ejércitos combatían parapetados tras las líneas de fortificación cavadas en el suelo. Una lucha encarnizada por ganar terreno con escasa efectividad y un número elevadísimo de bajas.

Foto: Cortesía de Michael St Maur Sheil /Mary Evans Picture Library

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Ovillers, Somme, Francia

Esta pequeña localidad francesa situada a unos 40 kilómetros de Amiens fue escenario de intensos y prolongados combates. El cementerio militar alberga 3.559 tumbas, en su mayoría de soldados británicos, pero también franceses, canadienses, australianos, neozelandeses y sudafricanos.

Foto: Cortesía de Michael St Maur Sheil /Mary Evans Picture Library

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Passendale, Bélgica

Alambrada alemana, todavía en uso cien años después de la contienda.

Foto: Cortesía de Michael St Maur Sheil /Mary Evans Picture Library

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La Main de Massiges, Francia

Granada de mano encontrada en el campo de batalla

Foto: Cortesía de Michael St Maur Sheil /Mary Evans Picture Library

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Vauquois, Francia

Restos de la bota de un soldado francés hallada en una trinchera alemana.

Foto: Cortesía de Michael St Maur Sheil /Mary Evans Picture Library

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Ypres, Bélgica

El cuello de una botella de ron británica es utilizada hoy como aislante de una alambrada eléctrica.

Foto: Cortesía de Michael St Maur Sheil /Mary Evans Picture Library

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Departamento de Somme, Francia

Munición encontrada en el jardín de una casa particular.

Foto: Cortesía deMichael St Maur Sheil /Mary Evans Picture Library

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Departamento de Some, Francia

Fragmentos de armas encontrados en el jardín de una casa particular.

Foto: Cortesía deMichael St Maur Sheil /Mary Evans Picture Library

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Gommecourt, Somme, Hauts-de-France, Francia

Un búnker británico construido en 1918 cerca de Hébuterne parece vigilar las posiciones alemanas parapetadas en Gommecourt. La batalla del Somme se libró en un frente que se extendía a lo largo de unos 40 kilómetros al norte y al sur del río homónimo.

Foto: Cortesía de Michael St Maur Sheil /Mary Evans Picture Library

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Vimy, Hauts-de-France, Francia

La escultura de una mujer con gesto abatido, ataviada con capa y encapuchada, preside la colina de Vimy. Representa a Canadá y forma parte del monumento que rinde homenaje a los cerca de 60.000 soldados de esta nacionalidad que perdieron la vida en los campos de batalla de Francia.

Foto: Javier González Prieto

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Custer's Last Stand

Foto: AgePhotoStock

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Gold beach

Cerca de 25.000 hombres de la 50ª división británica aterrizaron en la playa Gold en el Día D. Sus objetivos eran capturar la ciudad de Bayeux, la carretera de Caen-Bayeux, y juntarse con los estadounidenses en Omaha. Los fuertes vientos causaron que la marea subiera más rápido de lo esperado, ocultando los obstáculos de la playa bajo el agua. Pero a diferencia de Omaha, el bombardeo aéreo y naval había logrado suavizar las defensas costeras alemanas. Al final del día, las tropas británicas habían avanzado unos 9 kilómetros y medio hacia el interior y se habían reunido con las tropas de la 3ª división canadiense, que habían aterrizado en la playa de Juno, al este.

Foto: Imperial War Museum

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Juno beach

El objetivo de la 3ª división canadiense era asegurar la playa de Juno y unirse con las fuerzas británicas en la playas de gold hacia el oeste y Sword hacia el este. Los mares agitados retrasaron el desembarco y la marea creciente redujo el ancho de la playa, lo que produjo que mucho de los vehículos y el equipo transportado quedara encallado en la arena. Juno estaba fuertemente defendido y las bajas fueron acusadas, especialmente entre las tropas de la primera oleada de infantería que trato de desembarcar. A la medianoche, los canadienses aún no se habían unido con los británicos en Sword, sin embargo habían despejado la playa, avanzado varios kilómetros tierra adentro uniéndose a los británicos en Gold.

Foto: Imperial War Museum

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Sword beach

El mal tiempo y la fuerte resistencia alemana obstaculizaron el asalto de la 3ª división británica sobre la playa de Sword, la más oriental de las playas. Las crecientes mareas y la geografía del área de asalto crearon un frente angosto, causando congestión y demoras, y dificultando el desembarco del apoyo blindado necesario para el avance hacia el interior. Aunque la 3º división repelió con éxito un contraataque alemán, no logró tomar la ciudad de Caen, de gran importancia estratégica y su objetivo clave para el Día D. La captura de Caen se convirtió en un punto esencial de la estrategia británica en las semanas posteriores al Día D y la ciudad no estuvo completamente ocupada hasta mediados de julio.

Foto: Imperial War Museum

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La invasión aliada

Rutas de asalto a las costas de Normandía el Día D, 6 de junio de 1944.

Foto: US Department of defense

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El contraataque soviético en Stalingrado

En rojo: frente alemán el 19 de noviembre

En amarillo: frente alemán el 12 de diciembre

En verde: frente alemán el 24 de diciembre

En gris: avance soviético entre el 19 y el 28 de noviembre

Foto: iMeowbot

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Batalla de Öland

Muy poco después de la botadura del Mars, el 30 de mayo de 1564, la flota sueca y la de la coalición de Dinamarca y Lübeck se enfrentaron en las cercanías de la isla sueca de Öland. Este grabado de Willem van de Velde, de 1658, recrea la formación que adoptaron las flotas antes de entrar en combate.

Foto: Mary Evans / Scala, Firenze

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La marcha sobre Moscú

Óleo sobre Lienzo de Jean-Louis-Ernest Meissonier. En junio de 1812, la Grande Armée de Napoleón, formada por 691.500 hombres, el mayor ejército jamás formado en la historia europea hasta ese momento, cruzó el río Niemen y enfiló el camino de Moscú. En ese momento, la Grande Armée se componía de una fuerza central de asalto de 250.000 soldados bajo el mando personal del Emperador, otras dos líneas de frente bajo el mando de Eugène de Beauharnais -con 80.000 hombres- y Jérôme Bonaparte (con 70.000). Además constaba de dos cuerpos de ejército separados al mando del mariscal Jacques Macdonald, con 32.500 hombres y Karl Philipp de Schwarzenberg, con 34.000 soldados austriacos. Por último, la Grande Armée constaba de una reserva de 225.000 soldados.

Foto: Musée d`Orsay

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La batalla de Borodinó

Óleo sobre lienzo por Auguste-Joseph Desarnod Desarnod. El 7 de septiembre de 1812, el ejército de Napoleón derrotó a las tropas rusas dirigidas por Kutúzov en la sangrienta batalla de Borodinó, que se cobró un saldo de 75.000 bajas entre imperiales y rusos. La victoria abrió a los franceses el camino hacia Moscú.

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Napoleón avanza en una Moscú en llamas con sus tropas

Óleo sobre lienzo del pintor Viktor Mazurovsky. En junio de 1812, la Grande Armée de Napoleón, formada por 691.500 hombres, el mayor ejército jamás formado en la historia europea hasta ese momento, cruzó el río Niemen y enfiló el camino de Moscú. La invasión comenzó el 23 de junio de 1812. Napoleón había enviado una oferta final de paz a San Petersburgo poco antes del inicio de las operaciones, de la que nunca recibió contestación. Al llegar a la capital rusa Napoleón entró finalmente en una ciudad fantasma, desalojada de habitantes y vaciada de suministros. Conforme a las reglas clásicas de la guerra relativas a la captura de la capital enemiga -aunque en aquel momento San Petersburgo era la capital real de Rusia- Napoleón esperaba que el mismo Zar Alejandro I le ofreciera la capitulación en la colina Poklónnaya, pero muy lejos de esto, los comandantes rusos no se rindieron. En lugar de ello, prendieron fuego a Moscú y vaciaron la ciudad entre el 2 y el 6 de septiembre.

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Ofensiva y retirada en Moscú

Mapa figurativo de las pérdidas humanas sucesivas del ejército francés durante la campaña rusa de 1812-1813 dibujado por Charles MInard, Inspector General de Puentes y Caminos en París a 20 de noviembre de 1869. 

El número de hombres está representado por el ancho de las zonas coloreadas a razón de un milímetro por cada diez mil hombres; además están escritas en números en cada zona. El marrón designa los hombres que entran en Rusia, el negro, aquellos que la dejan. La información utilizada para la elaboración de este mapa ha sido extraída del trabajo de M. M. Thiers, de Segur, de Fezensac, de Chambray, y del diario inédito de Jacob, farmacéutico del ejército desde el 28 de octubre. Para facilitar la valoración visual de la disminución del ejército, he asumido que las tropas del príncipe Jérôme y del mariscal Davoust que se habían separado en Minsk y Moguilev y se han vuelto a juntar cerca de Orcha y Vitebsk, han marchado al mismo tiempo que el ejército". 

La escala se muestra a la derecha en «lieues communes de France» (leguas comunes francesas), que equivalen a 4.444 metros. La porción inferior del gráfico se debe leer de derecha a izquierda. Muestra la temperatura ambiental durante el regreso del ejército desde Rusia, en grados bajo cero en la escala de Réaumur (para convertir a grados Celsius, se debe multiplicar por 1,25.

Foto:

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El vivaque nocturno del gran ejército

La Grande Armée fue devastada por los elementos antes de llegar a Krasnoi. A pesar del éxito de Napoleón en el ahorro de parte de su ejército, en general el encuentro de Krasnoi fue desastroso para los franceses. Durante los cuatro días de combate los comandantes subordinados de Napoleón sufrieron graves derrotas en las acciones individuales, y un gran número de rezagados franceses fueron capturados por los rusos. La Grande Armée se vio obligada también a abandonar gran parte de su artillería restante y suministros.

Foto: Museo Histórico de Moscú

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La batalla de Krasnoi

Lienzo al óleo atribuido al pintor Peter von Hess en el cual se representa una escena de la batalla de Krasnoi acontecida entre el 15 y el 18 de noviembre de 1812, durante la etapa final de la retirada de Napoleón de Moscú. Los rusos al mando del general Mijaíl Kutúzov infligieron grandes pérdidas a los restos de la Grande Armée. A falta de artillería, suficiente caballería y suministros para la batalla, el objetivo de Napoleón en Krasnoi era reunir a sus tropas dispersas y reanudar su retirada. A pesar de la enorme superioridad de sus fuerzas, Kutúzov se abstuvo de lanzar una ofensiva a gran escala durante los primeros cuatro días de combate.

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La retirada de Moscú

Óleo sobre lienzo realizado por Adolph Northen, pintor de la escuela de pintura de Düsseldorf.  En su cuadro titulado "El retiro de Napoleon de Rusia" podemos observar al Petit Caporal a su regreso a Francia tras alcanzar  y saquear Moscú. 

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Labrado artesanal

"El sello de piedra sólo mide 3,5 centímetros de largo, por lo que debió de ser increíblemente difícil crear una obra tan detallada en una superficie tan pequeña y tan dura. Creemos que fue producida en la Creta Neopalacial y no en la Grecia continental", sostienen Sharon Stocker y Jack Davis, los directores de la excavación, de la Universidad de Cincinnati.

Foto: Courtesy of The Department of Classics, University of Cincinnati

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Escena bélica

La escena, muy evocadora de algunas batallas de la Ilíada, la componen tres guerreros. El héroe, con escudo y taparrabos, ya ha derrotado a un adversario y está a punto de vencer a un segundo enemigo. "La representación del cuerpo humano presenta un nivel de detalle y de musculatura que no se vuelve a ver hasta el período clásico del arte griego, unos 1.000 años más tarde", expresa Jack Davis.

Foto: Courtesy of The Department of Classics, University of Cincinnati

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Richelieu en el sitio de la Rochela

Durante su ministerio, Richelieu se ganó fama de gobernante implacable, dispuesto a todo para afirmar el poder del rey. En muchas ocasiones no dudó en hacer correr la sangre para castigar a rebeldes y conspiradores. 

Foto: Leemage / Aisa

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La decisiva batalla de Stirling

El monje inglés Walter de Guilsborogh explica que antes de la batalla de Stirling los ingleses enviaron a dos frailes para negociar la paz. En vez de eso, el "ladrón" de Wallace les respondió: "No estamos aquí para hacer la paz, sino para luchar y liberar nuestro reino". Las tropas inglesas fueron al encuentro de los escoceses a través de un puente por el que apenas pasaban "un par de jinetes al mismo tiempo". Esto los puso en desventaja ante los hombres de Wallace, que cortaron su retirada y los masacraron sin piedad.

Foto: CC

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La batalla de Nájera

La batalla de Nájera, de 1367, en una miniatura del siglo XIV. Enrique de Trastámara y los franceses luchan contra Pedro el Cruel y tropas inglesas. 

Foto: Art Archive

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El milagro de Dunkerque

Así se bautizó la denominada Operación Dinamo, durante la cual más de trescientas mil tropas francesas, británicas, belgas y canadienses escaparon de la invasión alemana desde las playas cercanas a Dunkerque, entre el 29 de mayo y el 4 de junio de 1940.

Foto: AP

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Destino Dover

Se establecieron tres rutas para la evacuación de Dunkerque. La más corta, la ruta Z (72 km), contaba con el peligro de estar muy expuesta al bombardeo de las baterías costeras alemanas.

Foto: AP

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En el interior de los fortines

En la fotografía el capitán del cuerpo de marines Robert W. Cory examinando los objetos encontrados en el interior de un fortín japonés.

Foto: United States National Archives

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Armamento japonés

Un grupo de marines examina un puesto de artillería japonés capturado.

Foto: United States National Archives

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El intercambio

Bajo la atenta mirada de la flota y la fuerza aérea, que observaban la escena respectivamente desde el mar y las pistas de aterrizaje conquistadas, en la imagen se muestra a los Marines americanos en el momento de realizar el intercambio entre la primera y la segunda bandera.

Foto: United States Marine Corps Museum