Bacterias

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´Thiolava veneris´

Cuando el volcán submarino Tagoro estalló frente a la costa de El Hierro en 2011, aumentó abruptamente la temperatura del agua, disminuyó el oxígeno y liberó cantidades masivas de dióxido de carbono y sulfuro de hidrógeno, eliminando gran parte del ecosistema marino. Tres años después se descubrieron los primeros colonizadores de los depósitos que dejó la erupción volcánica.

La llamaron "pelo de Venus" y se trata de una bacteria que produce estructuras largas y parecidas a pelos que, a modo de alfombra, cubren una superficie de unos 2.000 metros cuadrados alrededor de la cima recién formada del volcán Tagoro que está a unos 130 metros de profundidad. Parece que esta nueva especie tiene características metabólicas únicas que le permiten colonizar este fondo marino recién formado, allanando el camino para el desarrollo de futuros ecosistemas.

Foto: Miquel Canals

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La gran pandemia

La relación entre virus y bacterias, y demás especies con las que interactúan tiene un matiz peculiar. Y es que su desarrollo a lo largo de la historia esta ligado en un proceso que se conoce como co-evolución. A través de este proceso un virus puede afectar a sus hospedadores hasta el momento en que estos, como especie, a causa de la selección natural, por ejemplo, desarrollan una resistencia natural a sus efectos. Es entonces cuando, para medrar, el virus está obligado a mutar. De este modo, esta nueva mutación del virus, puede resultar extremadamente agresiva si los efectos del virus en cuestión son mortales, y el sistema inmunológico de sus hospedadores no está preparado para combatirlo. Es de este modo como se han producido las grande pandemias en la historia de la humanidad, diezmando en algunas ocasiones a la población. Hawking sostenía que uno de los posibles finales, y no muy lejano quizá, para nuestra especie, puede venir de la mano de un virus.

Foto: Gtres

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Staphylococcus aureus

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La resistencia de las bacterias

Las células de mamíferos son demasiado débiles y se rompen fácilmente. Las células bacterianas, sin embargo, tienen paredes celulares resistentes que pueden sobrevivir a condiciones relativamente duras, como las fuerzas aplicadas a la tinta cuando se empuja a través de la boquilla de una impresora. Además, las bacterias, a diferencia de las células de mamíferos, son compatibles con la mayoría de los hidrogeles, materiales semejantes a los geles que están hechos de una mezcla de agua y una mezcla de polímeros.

Foto: Xuanhe Zhao et al / MIT

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