Atlántico

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Ballena Vasca

Eubalaena glacialis

La ballena franca glacial o ballena vasca, habita en casi la totalidad del Atlántico norte. Se trata de una ballena barbada, y una de las tres especies de ballenas francas pertenecientes al género Eubalaena. Estas ballenas fueron en el pasado uno de los objetivos mas codiciados de los balleneros vascos. En la actualidad, se encuentran entre las ballenas más amenazadas del mundo: existen alrededor de 400 ejemplares en el oeste del Atlántico Norte; al este del mismo la población es terriblemente escasa, por lo que los científicos creen que en la actualidad la especie podría estar funcionalmente extinta a este lado del océano. 

Foto: CC

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Icebergs

Fotografía ganadora del primer premio en la categoría: Panorama

En verano, el sol está sobre el horizonte casi todo el día donde el glaciar Vatnajökull se encuentra con el Océano Atlántico.

Islandia

Fotografía tomada con un iPhone 6 Plus
 

Foto: Mateusz-Piesiak / iPhone Photography Awards 2018

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Scratchy Seal

Islas Farne, Reino Unido

Fotografia ganadora en la categoría: British Waters Compact

"Las Islas Farne son el hogar de miles de focas grises, también conocidas como focas del Atlántico, y cada otoño, cientos de crías nacen aquí. Llegamos un poco antes de lo debido pero ya había un montón de focas jóvenes deseosas de interactuar y explorar. Esta foto fue tomada en la segunda inmersión del día, mis 2 amigos actuaron como imanes para las focas y tuvimos algunos encuentros gloriosos.”

Foto: Vicky Paynter / Underwater Photographer of the Year 2018

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Titanic, un barco de leyenda

El Titanic es, probablemente, el barco más famoso de la historia. Toda una leyenda que sigue fascinando a día de hoy. Tras zarpar de Southampton el 10 de abril de 1912, acabó naufragando a unos 600 km al sur de Terranova, Canadá. Fue el mayor transatlántico para pasajeros del mundo en su época y ahora sus restos se podrán visitar en una experiencia única.

Foto: CC

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Una travesía a las profundidades del Titanic

Blue Marble Private es la empresa que hará posible llegar hasta las profundidades del Titanic. Comercializará la experiencia a partir del próximo año y se calcula que los primeros turistas del Titanic alcanzarán su destino en el 2019.

Foto: bluemarbleprivate

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Navegar sobre el Titanic

Para llegar hasta los restos del Titanic, los viajeros descenderán a una profundidad de 4.000 metros con un submarino construido con fibra de carbono y titanio. El submarino, con nueve pasajeros en cada expedición, se deslizará por los cerca de 290 metros de la cubierta del navío. 

Foto: bluemarbleprivate

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Buscando un paso

Entre los grandes mitos de la navegación, encontramos a Fernando de Magallanes (1480-1521). El portugués fue protagonista de grandes gestas en la época, como el descubrimiento del "estrecho de Todos los Santos" (hoy en día estrecho de Magallanes) que les permitió rodear el continente americano al unir los océanos Atlántico y Pacífico. El escorbuto no pudo con él; pero un enfrentamiento con indígenas acabó con su vida, quedando muy cerca de un gran logro: ser el primero en dar la vuelta al mundo, la proeza correspondió a Juan Sebastián Elcano.

Foto: CC

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Arctic landscape

Algún lugar del Atlántico Norte.

Premio Carolyn Mitchum, segundo clasificado.

Foto: Dmitry-Arkhipov / Epson International Pano Awards 2016

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Tierra de fronteras

Sentinel 3A / ESA

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El Hierro, Islas Canarias

Aquí se encuentra la Reserva Marina de La Restinga, donde se pueden ver grandes bancos de peces, tortugas, mantas, rayas, delfines y hasta tiburones ballena. ¡Biodiversidad en estado puro!

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Fiordo de hielo de Ilulissat, Groenlandia

Lo sólido se torna líquido a medida que un iceberg de una altura equivalente a un edificio de 15 pisos se erosiona en los mares cada vez más cálidos del Atlántico Norte.

http://extremeicesurvey.org

Foto: James Balog

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La vida en pareja

Dos adultos se arreglan las plumas en la isla irlandesa de Great Saltee. Los alcatraces suelen formar parejas estables y crían cada año en el mismo lugar. En tierra firme las parejas refuerzan continuamente su vínculo juntando sus picos, picoteándose la nuca y construyendo juntos el nido.

Foto: Andrew Parkinson

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Aliados del viento

Las colonias donde los alcatraces atlánticos crían a sus polluelos suelen estar situadas en lugares ventosos como este saliente en Hermaness. La ubicación de la colonia los sitúa cerca de las áreas de alimentación, y las corrientes de aire ascendentes les facilitan el despegue y el aterrizaje.

Foto: Andrew Parkinson

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Aves pescadoras

Un ejemplar subadulto de plumaje oscuro está casi listo para abandonar el nido. Los alcatraces engordan rápidamente gracias al pescado (bacalao, arenque, caballa) proporcionado por sus progenitores.

Foto: Andrew Parkinson

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Rebajando la tensión

La vida social en una colonia de alcatraces atlánticos es complicada. En medio de un alboroto constante, las familias anidan muy cerca las unas de las otras y a menudo se acicalan entre sí, un acto íntimo que ayuda a calmar tensiones.

Foto: Andrew Parkinson

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El espíritu de la contradicción

Maestros de la zambullida pero torpes en tierra, padres afectuosos pero vecinos hostiles… los alcatraces atlánticos son el espíritu de la contradicción. Vinculados desde siempre a las culturas costeras de tradición marinera, hoy prosperan en nutridas colonias del Atlántico Norte.

Foto: Andrew Parkinson

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Reserva Natural Nacional de Hermaness

Unos alcatraces planean sobre la espuma de mar en la Reserva Natural Nacional de Hermaness, en las escocesas islas Shetland. Protegidas por el denso plumaje y la grasa subcutánea, estas aves marinas, que recorren grandes distancias en busca de alimento, tienen la constitución idónea para vivir en aguas frías y turbulentas.

Foto: Andrew Parkinson

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Proyectiles aéreos

La visión binocular permite a los alcatraces atisbar cardúmenes profundos. Cuando se zambullen, a velocidades de hasta 110 kilómetros por hora, la cabeza y el pecho quedan protegidos del impacto por unos sacos de aire subcutáneos. Las fosas nasales se sellan herméticamente, lo que les permite hacer inmersiones de hasta 15 metros.

Foto: David Tipling, Biosphoto

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Fuera de alcance

Dos adultos encienden las iras de sus vecinos al posarse en las islas Shetland, una escena habitual en una colonia tan bulliciosa. Pero detrás de los clamores territoriales hay un orden formalizado. Los nidos se disponen en una geometría ahorrativa de dos por cada metro cuadrado: el espacio justo para librarse de picotazos.

Foto: Andrew Parkinson