Asteroides

1 / 41
Las secuelas de un impacto cataclísmico

1 / 41

Las secuelas de un impacto cataclísmico

Después de que un asteroide gigante golpeara la Tierra hace 66 millones de años, el 76% de las especies del mundo, incluidos los dinosaurios, desaparecieron. Sin embargo, tanto cómo y cuándo murieron, como cuán rápido se recuperaron los ecosistemas en la Tierra había sido un misterio hasta el momento. Ahora,el núcleo de sedimento extraído del lugar del impacto del asteroide en la península de Yucatán en México, junto con varios ricos hallazgos de fósiles en los Estados Unidos, están enfocando el cataclismo y sus consecuencias. El análisis de polen, fósiles de plantas, cráneos de mamíferos y otros huesos en diferentes lugares, parece indicar que la vida se impuso mucho más rápido de lo esperado. 

Foto: iStock

El primer plano de un objeto lejano

2 / 41

El primer plano de un objeto lejano

Los astrónomos ya habían descubierto hace mucho tiempo los miles de objetos que acechan en el cinturón de Kuiper, una región allende la órbita del planeta Neptuno, y la cual se cree, alberga material poco alterado de los primeros momentos del Sistema Solar. Sin embargo no ha sido hasta este año 2019 que, gracias a la sonda espacial New Horizonts de la NASA, los científicos han conseguido un primer plano de uno de estos objetos, el bautizado como Arrokoth. Su forma extraña y sus superficies homogéneas y no marcadas, respaldan una nueva teoría sobre la génesis planetaria. Según esta, los protoplanetas no crecen por colisión tras colisión. Más bien, poco después de que se formara el Sol, la electricidad estática reunió los granos polvorientos en piedras de un centímetro de tamaño; el remolino de la nebulosa primordial formada durante los comienzo de nuestro sistema solar provocaría a su vez que estos guijarros, cada vez más grandes, se juntaran en nubes y colapsaran gravitacionalmente en formaciones rocosas de hasta un kilómetro. 

Foto: NASA / Roman Tkachenko

3 / 41

Aterrizaje en Ryugu

Representación artística del breve aterrizaje de la nave espacial robótica Hayabusa2 en el asteroide Ryugu, situado a más de 300 millones de kilómetros de distancia de la Tierra.

Imagen: JAXA via AP, File / Gtres

4 / 41

'Touchdown'

Yuichi Tsuda, el director del proyecto, de la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial, ofrece detalles sobre el touchdown logrado por la misión Hayabusa2 en el asteroide Ryugu, durante una conferencia de prensa en Sagamihara, cerca de Tokio, el 22 de febrero de 2019.

Foto: Kyodo News via AP / Gtres

5 / 41

Imagen obtenida tras el aterrizaje

Sombra de la sonda espacial Hayabusa2 (arriba en el centro) tras su aterrizaje en el asteroide Ryugu, a 340 millones de kilómetros de distancia de la Tierra.

Foto: Kyodo News via AP / Gtres

6 / 41

Asteroide pedregoso

Mosaico de imágenes del asteroide Bennu, tomadas el 2 de diciembre por la sonda espacial OSIRIS-REx desde unos 24 kilómetros de distancia.
 

Imagen: NASA / Goddard / University of Arizona

7 / 41

Recogiendo una muestra

La sonda espacial OSIRIS-REx, lanzada el 8 de septiembre de 2016, recogerá una pequeña muestra de la superficie de Bennu, que llevará a la Tierra en septiembre de 2023 para que sea analizada.

Imagen: NASA's Goddard Space Flight Center

8 / 41

Asteroide primigenio

Imagen del 26 de junio de 2018 del asteroide Ryugu, de unos 900 metros de diámetro y situado a unos 280 millones de kilómetros de la Tierra.

Foto: JAXA via AP / Gtres

9 / 41

Surcando el espacio

Recreación de la nave espacial Hayabusa2, un explorador de asteroides de la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (JAXA).

Imagen: JAXA

10 / 41

Sobrevolando el asteroide

La sombra de la nave espacial Hayabusa2 aparece sobre la superficie del asteroide Ryugu en una fotografía del 21 de septiembre de 2018.

Foto: JAXA via AP / Gtres

11 / 41

Dando brincos por el asteroide

Recreación de los dos primeros vehículos exploradores lanzados desde la nave espacial Hayabusa2, ambos de forma prácticamente circular y con paneles solares. Los rovers no tienen ruedas, se desplazan dando saltos debido a la baja gravedad del asteroide.

Imagen: JAXA via AP / Gtres

12 / 41

Imagen tomada por el Rover 1-B

La superficie de Ryugu aparece en la parte inferior derecha en esta fotografía tomada el 21 de septiembre de 2018 por el Rover-1B.

Foto: JAXA via AP / Gtres

13 / 41

Desde la nave Hayabusa2

Imagen de la superficie del asteroide Ryugu, tomada desde la nave espacial Hayabusa2 el 21 de septiembre de 2018.

Foto: JAXA via AP / Gtres

14 / 41

Superficie rocosa

La superficie del asteroide Ryugu en una imagen captada por el Rover-1B el 23 de septiembre de 2018.

Foto: JAXA via AP / Gtres

15 / 41

Antes del salto

Fotografía tomada por el Rover-1B el 23 de septiembre de 2018, inmediatamente antes de que se dispusiera a brincar por el asteroide.

Foto: JAXA via AP / Gtres

16 / 41

Aterrizador con forma de caja

El aterrizador MASCOT, con forma de caja y una batería no recargable de 16 horas de duración, fue lanzado el 3 de octubre de 2018.

Imagen: JAXA via AP / Gtres

17 / 41

Cráteres de diferentes tamaños

Detalle de los tres cráteres que forman el "muñeco de nieve", una de las características más sorprendentes de Vesta.

Imagen: NASA / JPL-Caltech / UCLA / MPS / DLR / IDA

18 / 41

Cuerpo primigenio

El gigantesco asteroide Vesta, de unos 4.500 millones de años, en un mosaico de imágenes tomadas por Dawn. La imponente montaña en el polo sur es más del doble de alta que el monte Everest. Los tres cráteres unidos de la parte superior izquierda se conocen como "el muñeco de nieve".

Imagen: NASA / JPL-Caltech / UCAL / MPS / DLR / IDA

19 / 41

NEOs y PHAs

Este diagrama ilustra la diferencias entre las órbitas de un Objeto Crcano a la Tierra -NEOs- en azul, y un asteroide potencialmente peligroso, o PHA en naranja.

Foto: NASA/JPL-Caltech

20 / 41

Representación artística de un asteroide

Con el tamaño de aproximadamente de 2 Boeings 747 o la pirámide de Guiza, la roca espacial conocida por los astrónomos como 2016 NF23 pasará, el próximo 29 de agosto de 2018, y a una velocidad de más de 32.000 kilómetros por hora, a una distancia de menos de 5 millones de kilómetros de la Tierra.

Foto: AgeFotostock

21 / 41

Asteroide

Concepción artístico de un objeto próximo a la Tierra. El asteroide 2018 LA era un pedrusco de unos 2 metros de largo que se desintegró sobre Botsuana.

Ilustración: NASA / JPL-Caltech

22 / 41

Señal débil

Estas son las observaciones del descubrimiento del asteroide 2018 LA desde el Catalina Sky Survey, el pasado 2 de junio de 2018 y unas ocho horas antes de que entrara en la atmósfera y se desintegrara. El asteroide llevaba una trayectoria de colisión con la Tierra, pero su señal era tan débil y su tamaño era tan pequeño que se esperaba su desintegración segura al entrar en contacto con la atmósfera terrestre.

Imagen: NASA / JPL-Caltech / CSS-Univ. of Arizona

23 / 41

Imágenes del asteroide

Imágenes del asteroide 2015 BZ509, obtenidas con el Gran Telescopio Binocular (Large Binocular Telescope Observatory), que pudo determinar la naturaleza retrógrada de su órbita. Las estrellas brillantes aparecen en negro y el asteroide rodeado de un círculo amarillo.

Imagen: C. Veillet / Large Binocular Telescope Observatory

24 / 41

El cinturón de Kuiper

La imagen muestra la posición en el Sistema Solar del Cinturón de Kuiper, lugar donde ha sido descubierto el asteroide 2004 EW95.

Foto: NASA

25 / 41

Un exilio orbital

El equipo descubrió que el inusual Objeto de cinturón de Kuiper 2004 EW95 es un asteroide rico en carbono, el primero de este tipo que se confirma en los fríos confines del Sistema Solar.

La línea roja en esta imagen muestra la órbita de 2004 EW95 respecto de las órbitas de las órbitas de los planetas del Sistema Solar que se muestran en verde.

Foto: ESO / L. Calçada

26 / 41

Asteroide 2004 EW95

Esta ilustración muestra al asteroide exiliado 2004 EW95, el primer asteroide rico en carbono confirmado en el cinturón de Kuiper y una reliquia del Sistema Solar primordial. Probablemente, este curioso objeto se formó en el cinturón de asteroides entre Marte y Júpiter y fue lanzado a miles de millones de kilómetros, desde su lugar de origen hasta su hogar actual en el cinturón de Kuiper.

Foto: ESO/M. Kornmesser

27 / 41

Objeto rocoso

El objeto rocoso Oumuamua, detectado por primera vez en octubre de 2017, tiene un radio de unos 200 metros y viaja a una endiablada velocidad de 30 kilómetros por segundo. Lo más cerca que ha estado de la Tierra: 33 millones de kilómetros.

Imagen: ESO / M. Kornmesser

28 / 41

Near Earth Object 164121 (2003 YT1)

Mención de honor en la categoría: Planets, Comets and Asteroids

El 31 de octubre de 2016, el asteroide cercano 164121 (2003 YT1)  se acercó a unos 5 millones de kilómetros de la Tierra. Este asteroide apolo, con un período orbital de 427 días fue descubierto por el Catalina Sky Survey el 18 de diciembre de 2003.

Loughborough, Leicestershire, Reino Unido, 2 de Noviembre de 2016
Canon 1100D, 300 mm f/5.6 lens, ISO 1600, 56 x 25-second exposures

Foto: Derek Robson/ Insight Astronomy Photographer of the Year 2017

29 / 41

Asteroide Florence

El asteroide Florence, descubierto desde el Observatorio de Siding Spring (Australia) en 1981, pasará a unos 7 millones de kilómetros de la Tierra (unas 18 veces la distancia entre la Tierra y la Luna).

Imagen: NASA / JPL-Caltech

30 / 41

Representación artística de la misión AIM

Foto: ESA

31 / 41

From Maurolycus to Moretus

Fotografía ganadora en la categoría "Nuestra Luna"

Una increíble y muy cercana visión de uno de los diversos paisajes lunares sembrados de los cráteres forjados por el impacto de meteoritos y asteroides.

Foto: © Jordi Delpeix Borrell / Insight Astronomy Photographer of the Year

32 / 41

La nave espacial

La nave espacial AIM se basa en un diseño muy simple, formado por 2 paneles solares fijos y una antena de alta ganancia. Entre los instrumentos de medición cuenta con un sistema de visualización de imágenes, una cámara térmica de infrarrojos, sendos radares de alta y baja frecuencia, y un láser óptico para la transmisión de la información a la Tierra. 

33 / 41

Descripción de la misión

AIM llegaría varios meses antes que su compañera más pequeña, DART, que impactará sobre la luna del sistema de asteroides. Las observaciones posteriores al impacto, serán medidas tanto desde la nave espacial AIM,  como por un radar planetario con base en la Tierra. Los objetivos de AIM incluyen: la caracterización del menor de los dos asteroides; el despliegue de un conjunto de CubeSats en el espacio y de un pequeño módulo de aterrizaje sobre la superficie del asteroide; el seguimiento del impacto de DART-el proyectil cinético desarrollado por la NASA- así como la medición de la desviación de la órbita de Didymoon y la retransmisión de los datos a la Tierra mediante comunicación por láser. 

Foto: ESA / ScienceOffice

34 / 41

Bólido de Cheliábinsk

Un bólido sobrevoló Cheliábinsk en febrero de 2013 y dejó cientos de heridos y hospitalizados, sobre todo debido a la onda expansiva.

Foto: AP Photo / AP Video / Gtres

35 / 41

Bólido de Cheliábinsk

Imagen captada con un teléfono móvil que muestra el rastro que dejó el bólido de Cheliábinsk.

Foto: AP Photo / AP Video / Gtres

36 / 41

Bólido de Cheliábinsk

Posible fragmento del bólido de Cheliábinsk, hallado en el lago Chebarkul, cerca de Cheliábinsk.

Foto: AP Photo / Alexander Firsov / Gtres

37 / 41

El supervivivente del sistema solar

Vesta soportó millones de años de impactos y hoy, con más de 500 kilómetros de diámetro, es el tercer asteroide más grande del cinturón entre Marte y Júpiter. El 6 % de los meteoritos que caen en la Tierra son fragmentos de Vesta. 

Foto: NASA/JPL/UCLA/Sociedad Max Planck/Centro Aeroespacial Alemán/Instituto de Redes de Comunicación y Sistemas Informáticos

38 / 41

Un cometa impacta en Júpiter

Seguida por telescopios y emitida por televisión, la colisión del cometa Shoemaker-Levy 9 en 1994 fue una prueba clara de que el sistema solar todavía es un lugar violento, y que Júpiter protege a la Tierra al actuar como una «aspiradora de cometas».

Foto: H. Hammel, MIT y NASA

39 / 41

Polvo de cometa

Un científico examina los colectores con el polvo atrapado por la Stardust al pasar junto al cometa Wild 2. Cada mota dejó un rastro del grosor de un pelo (derecha) al incrustarse en el aerogel a más de 20.000 kilómetros por hora. 

Foto: Mark Thiessen

40 / 41

La antena de Goldstone

La californiana antena Goldstone, de 70 metros de diámetro, genera imágenes de radar que revelan el tamaño, la velocidad y la distancia de los asteroides, y si se dirigen hacia la Tierra. En febrero, una roca de 40 metros pasó a 27.700 kilómetros de nuestro planeta.

Foto: Mark Thiessen

41 / 41

Rocas viajeras

En el pasado, en algún lugar entre Marte y Júpiter, chocaron dos asteroides. Este meteorito de 900 gramos probablemente procede del más grande, llamado Vesta. La gravedad de Júpiter lo lanzó después hacia la Tierra y aterrizó en la Antártida. 

Foto: Mark Thiessen