Antropología

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Mandíbula de la niña de la Cueva de Scladina

Foto: J. Eloy / Awem / Archéologie Andennaise

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Fémur del neandertal de la Cueva de Hohlenstein-Stadel

Foto: Oleg Kuchar, Museum Ulm

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Mandíbula de Xiahe

La mandíbula Xiahe, representada solo por la mitad derecha, fue encontrada en 1980 en la cueva Baishiya Karst.

Foto: Dongju Zhang, Lanzhou University

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Reconstrucción virtual de la mandíbula

Reconstrucción virtual de la mandíbula Xiahe después de la extracción digital de la corteza de carbonato adherida. La mandíbula está tan bien conservada que permite una reconstrucción virtual de los dos lados de la mandíbula.

Foto: Jean-Jacques Hublin, MPI-EVA, Leipzig

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Reconstrucción artística de uno de los pterosaurios de cola corta estudiados

Este pterosaurio exhibió diversos tipos de tejidos distribuidos en diferentes partes de su cuerpo.

Foto: Yuan Zhang/Nature Ecology & Evolution

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Huesos de bisonte

En una estrecha galería de la cueva de La Rexidora, Adrián Álvarez y Noelia Sánchez excavan un nivel de acumulación de huesos de bisonte . Este trabajo se lleva a cabo con gran delicadeza, utilizando utensilios de madera para no dañar los fósiles. A la izquierda se muestra la ubicación geográfica y la cronología, a escala del Cuaternario, de los yacimientos asturianos de La Rexidora y Jou Puerta.

Foto: Diego Álvarez Lao

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Esqueleto de una hiena

El esqueleto completo de una hiena hallado en una sima de Asturias ofrece una información muy valiosa acerca de la fauna que pobló la cornisa cantábrica durante el Cuaternario.

Foto: Pau Fabregat

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Pinturas de la cueva de Chauvet

Leones, renos, rinocerontes lanudos, bisontes, mamuts… Las pinturas de la cueva de Chauvet, en el sur de Francia, muestran las numerosas especies que poblaron la Europa occidental durante el Pleistoceno Superior. Representaciones paleolíticas como esta sugieren que los leones prehistóricos europeos carecían de la melena propia de sus actuales parientes africanos.
 

Foto: Compagnon Bruno / Age Fotostock

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Bisontes

Los bisontes de la cueva de La Covaciella, en el concejo de Cabrales, pintados hace unos 14.000 años, se cuentan entre los mejor conservados del arte parietal magdaleniense. Al igual que otras simas y cavidades de la cornisa cantábrica, la cueva fue descubierta por azar durante la construcción de una carretera.

Foto: Pedro Saura

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Cráneo de una hiena

La hiena europea del Pleistoceno Superior, también conocida como hiena de las cavernas por la costumbre de ubicar sus cubiles dentro de las cuevas, pertenecía a la misma especie que la hiena manchada africana actual, aunque presentaba una robustez visiblemente superior. El fuerte cráneo de la hiena alberga una poderosa musculatura que, en combinación con sus masivos molares y premolares, la dotan de uno de los aparatos masticadores más potentes de los mamíferos, permitiéndole triturar huesos con facilidad.

Foto: Pau Fabregat

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Defensa de mamut lanudo

Es, sin duda, el animal más icónico de las glaciaciones cuaternarias. Su tamaño, semejante al del actual elefante asiático, rara vez debió de superar los 3,5 metros de altura. Sus defensas, fuertemente curvadas, podían medir más de 4 metros. Las momias congeladas halladas en Siberia revelan que el mamut lanudo tenía el cuerpo cubierto por una espesa capa de pelo y lana. El ejemplar infantil recuperado en el yacimiento de Jou Puerta ha proporcionado esta pequeña defensa además de tres fragmentos de un molar.

 

Foto: Pau Fabregat

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Mandíbula de rinoceronte lanudo

Compañero inseparable del mamut lanudo, esta especie presentaba una talla similar a la del rinoceronte blanco africano, pudiendo superar los 4 metros de longitud. Su cuerno nasal era muy largo y curvado, aplanado lateralmente, como un sable. Los hallazgos de Siberia confirman que el cuerpo del rinoceronte lanudo, como el del mamut, estaba cubierto por una espesa capa de pelo.
Sus molares y premolares, con altas coronas y complejos repliegues en el esmalte, estaban bien adaptados a una dieta a base de vegetación herbácea esteparia, muy abrasiva. Las cuevas de Jou Puerta y La Rexidora han proporcionado restos de diversos individuos, como esta mandíbula (arriba) que conserva un premolar de leche, lo que indica que corresponde a un ejemplar joven.

Foto: Pau Fabregat

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Cráneo de león

El león que vivía en la Europa del Pleistoceno Superior era de mayor talla y robustez que los leones actuales. Algunos autores consideran la forma prehistórica euroasiática una especie diferente, Panthera spelaea. Los restos de leones son relativamente comunes en los yacimientos ibéricos del Pleistoceno Superior, aunque los hallazgos de esqueletos más o menos completos son excepcionales.

Foto: Pau Fabregat

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Museo de Historia Natural de Nueva York

Uno de los museos más icónicos del mundo. El Museo de Historia Natural de Nueva York ha aparecido en multitud de películas y novelas. Tal vez, la comedia “Noche en el museo” (protagonizada por Ben Stiller), sea la más famosa de todas. Pero el museo no está en esta lista por ser un maravilloso escenario, sino por su importante colección de más de 23 millones de especímenes que abarca distintos campos como la antropología, o la zoología y la astrofísica. Ubicado frente al Central Park, suma una veintena de edificios conectados que albergan 46 salas de exposición permanentes, laboratorios de investigación y su famosa biblioteca.

Foto: AgeFotostock

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Museo Egipcio de Barcelona

Más de 1.000 piezas del arte y arqueología egipcia en el centro de Barcelona. Inaugurado en 1994, fue el primer museo en España con temática faraónica. Además de exponer su colección, cuenta con diferentes cursos y actividades culturales como un campus arqueológico. Su colección permanente se desarrolla a través de dos plantas con piezas que nos muestran desde las creencias y prácticas funerarias a la cosmética y erotismo del mundo egipcio.

Foto: AgeFotostock

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Museo Nacional de Antropología

Un imprescindible, el Museo Nacional de Antropología de México posee la colección más grande de arte precolombino del mundo. El edificio es una verdadera maravilla arquitectónica que se distribuye a través de un gran patio central en un total de 24 salas temáticas. El recinto reúne 40.000 años de historia y es una oportunidad para descubrir el legado arqueológico de las culturas de Mesoamérica y comprender la actual diversidad étnica de México. Entre sus piezas más emblemáticas, está la asombrosa Piedra del Sol, las monumentales esculturas teotihuacanas dedicadas a los dioses del agua, el Monolito de Tláloc, que custodia la entrada al museo o el bellísimo ajuar y máscara de jade de la tumba de Pakal.

FOTO: HÉCTOR MONTAÑO / © INAH

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Museo del oro de Bogotá

En el centro histórico de Bogotá, costado oriental del parque, justo en la calle 16 con carrera 5ª, está el Museo del Oro, sede de la colección de cerámicas, orfebrería y textiles prehispánicos más grande del mundo. Propiedad del Banco de la República de Colombia, cuenta con treinta y cuatro mil piezas de oro, algunas de una belleza excepcional además de su valor histórico, como la Balsa Muisca (famosa pieza que representa un ritual de coronación). Una colección extraordinaria expuesta en cinco salas para viajar hasta las raíces de las diferentes culturas indígenas asentadas en la actual Colombia antes de la llegada de los españoles.

Foto: Museo del Oro de Bogotá

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Una década de duro trabajo

Inomata y su equipo han trabajado durante más de 10 años en el yaciemiento arqueológico de El Ceibal.

Foto: Takeshi Inomata / University of Arizona

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Dos periodos de colapso

Melissa Burnham, estudiante de posgrado de la Universidad de Arizona y co-autora del informe, trabaja en un monumento de piedra datado en los albores del colapso Preclásico, en el siglo II.

Foto: Takeshi Inomata / University of Arizona

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Yacimiento arqueológico de El Ceibal

Varios arqueólogos trabajan minuciosamente en el desenterramiento del yacimiento maya de El Ceibal, un importante sitio de esta cultura precolombina situado en Guatemala.

Foto: Takeshi Inomata/University of Arizona

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A las puertas del palacio

Daniela Triadan, profesora de antropología de la Universidad de Arizona, excava la fachada derruida del palacio real de El Ceibal, que fue quemada durante el colapso clásico maya en el siglo IX.

Foto: Takeshi Inomata / University of Arizona

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John Kappelman, el investigador principal

El trabajo de Kappelman y su equipo ha permitido conocer cómo fue la muerte de uno de los ejemplares más famosos e importantes en el árbol de la evolución humana. En la imagen sostiene algunas reproducciones de los huesos de Lucy que le han permitido llegar a la conclusión de que murió tras una fuerte caída desde más de 12 metros de altura.

Foto: Marsha Miller, UT Austin

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Investigando a Lucy

John Kappelman analizando minuciosamente los restos de Lucy.

Foto: Marsha Miller, UT Austin

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Lucy, el homínido más famoso del mundo

Este es el aspecto que tendría Lucy, la Australopithecus afarensis, según los especialistas.

Foto: CC

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Analizando los restos

John Kappelman y Richard Ketcham analizan los huesos de Lucy durante el escaneo de los mismos con tecnología puntera.

Foto: Marsha Miller, UT Austin

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El esqueleto de Lucy

La Australopithecus afarensis más famosa del mundo tiene unos 3,18 millones de años de edad.

Foto: UT Austin

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Jane Goodall

Foto: Gtres

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Matthias Meyer

El científico Matthias Meyer, del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva, en su laboratorio. El hallazgo ha sido posible gracias a la obtención de ADN nuclear de los restos óseos.

Foto: Max Planck Institute for Evolutionary Anthropology

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El Doodle de Google

El 24 de noviembre de 2015 Google dedicó su famoso Doodle de portada  al aniversario del descubrimiento de los huesos de Lucy.

Google

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Reproducción de Lucy

Se han realizado varias reproducciones del cuerpo y la cabeza de este Australopithecus afarensis. En la imagen se muestra la que está expuesta en el Museo de Ciencias Naturales de Houston, en Estados Unidos.

Gtres

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Los restos de Lucy

Actualmente los restos de Lucy permanecen custodiados en una caja fuerte de máxima seguridad en la capital de Etiopía de donde apenas han salido para evitar su deterioro.

CC

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Reproducción del cráneo de Lucy

Las muelas del juicio (recién salidas en su mandíbula) hacen suponer a los científicos que Lucy rondaba los 20 años de edad cuando murió.

CC

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Ajuares funerarios

De unos dos milenios de antigüedad, los cadáveres estaban envueltos en vendajes y colocados en ataúdes de madera con pulseras de cobre, cuentas de vidrio y collares de conchas.

www.coryrichards.com

Foto: Cory Richards

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Pete Athans, jefe de la expedición

Con un walkie-talkie en una mano y un maxilar humano en la otra, Pete Athans, jefe de la expedición, estudia el contenido de una cueva funeraria saqueada mientras Matt Segal inspecciona un foso que los ladrones vaciaron de huesos. Los científicos confían en que el ADN de las piezas dentales permita determinar la procedencia de los individuos enterrados. 

www.coryrichards.com

Foto: Cory Richards

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Los petroglifos de Eriosh

No existe acuerdo entre los arqueólogos sobre la época en que fueron realizados los numerosos petroglifos que aparecen grabados en el suelo de Eriosh, en el norte de Socotora, pero sin duda nos hablan de las creencias de los antiguos moradores de la isla, quienes consideraron este lugar propicio para el culto y el peregrinaje.

Foto: Oriol Alamany

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