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Monte Etna, Sicilia. Italia

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Monte Etna, Sicilia. Italia

Foto: AP

Ejecuciones en el mundo.

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Ejecuciones en el mundo.

Amnistía Internacional registró 657 ejecuciones en 20 países en 2019. Encabezan la lista China, Irán, Arabia Saudí, Iraq, Egipto y Estados Unidos.

Mapa: Amnistía Internacional, Centro de información sobre la pena de muerte (DPIC).

Shujaa Graham Condado De San Joaquín, California.

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Shujaa Graham Condado De San Joaquín, California.

11 años en prisión, 5 de ellos en el corredor de la muerte; exonerado en 1981.

Graham, a la derecha, de 69 años, con su hijo, Jabari, que muestra un tatuaje de su padre, era un chaval problemático que pasó parte de su adolescencia en centros de detención de menores. Ya estaba en la cárcel para adultos cuando fue condenado por matar a un guardia de prisiones en Stockton, California, en 1973. El Tribunal Supremo del estado anuló su condena en 1979 al revelarse que la fiscalía había excluido del jurado a los candidatos negros. En 1981 se repitió el juicio y fue exonerado. Hoy no pierde ocasión de hablar sobre la pena de muerte y la justicia racial.

Foto: Martin Schoeller

Ron Keine Condado de Bernalillo, Nuevo México.

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Ron Keine Condado de Bernalillo, Nuevo México.

Dos años en prisión, todos en el corredor de la muerte; exonerado en 1976.

Ron Keine, en el centro, de 73 años, era uno de los cuatro hombres juzgados y condenados injustamente a la pena de muerte por el secuestro, la violación y el asesinato de un alumno de la Universidad de Nuevo México en 1974. The Detroit News descubrió que la fiscalía había coaccionado a un testigo clave, una limpiadora de motel que después se retractó de su declaración. Keine fue puesto en libertad cuando un arma utilizada en el crimen condujo hasta un vagabundo que reconoció su autoría. Un fiscal fue inhabilitado y tres policías fueron despedidos por su actuación en el caso.

Foto: Martin Schoeller

Randal Padgett Condado de Marshall, Alabama.

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Randal Padgett Condado de Marshall, Alabama.

5 años en prisión, todos en el corredor de la muerte; exonerado en 1997.

Cuando su esposa, Cathy, murió apuñalada en agosto de 1990, la policía de Alabama lo acusó de asesinato. La pareja se había separado y Padgett, avicultor, salía con otra mujer. En el juicio, celebrado en 1992, la fiscalía no comunicó a tiempo a la defensa que la sangre hallada en la escena del crimen no coincidía con la de Padgett. Al enterarse, la defensa solicitó la nulidad del juicio, pero el juez se la denegó. Cuando Padgett fue declarado culpable, el mismo juez lo condenó a la pena de muerte. Tres años más tarde, el Tribunal de Apelaciones Penales de Alabama ordenó la repetición del juicio. Padgett, que ahora tiene 70 años, fue declarado no culpable y puesto en libertad.

Foto: Martin Schoeller

Sabrina Smith Condado de Lowndes, Mississippi

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Sabrina Smith Condado de Lowndes, Mississippi

5 años en prisión, la mitad de ellos en el corredor de la muerte; exonerada en 1995.

En un juicio celebrado en 1990, Smith, que hoy tiene 50 años y de soltera se apellidaba Butler, fue condenada por la muerte de su bebé, Walter. Tenía solo 18 años. Sus abogados de oficio no llamaron a declarar a ningún testigo que pudiese testificar que las lesiones del bebé eran compatibles con sus intentos de reanimarlo al ver que no respiraba, ni la llamaron al estrado para que pudiese defender su inocencia. Citando actuaciones indebidas por parte de la fiscalía, el Tribunal Supremo de Mississippi ordenó un nuevo juicio, en el que fue absuelta. Las dos únicas mujeres que han sido exoneradas tras pasar por el corredor de la muerte son ella y Debra Milke, que estuvo 25 años presa.

Foto: Martin Schoeller

Kirk Bloodsworth Condado de Baltimore, Maryland.

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Kirk Bloodsworth Condado de Baltimore, Maryland.

9 años en prisión, 2 de ellos en el corredor de la muerte; exonerado en 1993.

En 1993 Bloodsworth, que ahora tiene 60 años, fue el primer preso del corredor de la muerte en ser exonerado gracias al ADN. Había sido condenado por la violación y asesinato en 1984 de una niña de nueve años, sobre la base del testimonio de cinco testigos que lo ubicaron cerca del crimen. Aunque no había pruebas físicas que lo involucrasen, fue condenado a muerte. Nueve años más tarde, el análisis de ADN de las pruebas almacenadas demostró su inocencia.

Foto: Martin Schoeller

Gary Drinkard Condado de Morgan, Alabama.

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Gary Drinkard Condado de Morgan, Alabama.

6 años en prisión, todos en el corredor de la muerte; exonerado en 2001.

A Gary Drinkard, de 62 años, lo detuvieron a los 15 días del robo y asesinato de un chatarrero de Decatur, Alabama, en agosto de 1993. Su medio hermana y la pareja de esta inculparon a Drinkard a cambio de que les retirasen los cargos por robo que tenían en su contra. Los abogados de oficio de Drinkard no presentaron pruebas de su inocencia. Fue declarado culpable y condenado a muerte en 1995. En 2000, el Tribunal Supremo de Alabama ordenó un nuevo juicio por las alusiones de la fiscalía a los antecedentes delictivos de Drinkard. Las pruebas presentadas demostraron que aquella noche estaba en casa, con una lesión de espalda. Fue declarado inocente y puesto en libertad.

Foto: Martin Schoeller

Perry  Cobb Condado de Cook, Illinois.

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Perry Cobb Condado de Cook, Illinois.

7 Años en prisión, todos en el corredor de la muerte; exonerado en 1987.

Cobb, de 79 años, ostentó en su día el récord de tener el mayor número de juicios por los mismos delitos. Fue juzgado cinco veces por dos homicidios cometidos en un puesto de perritos calientes de Chicago en 1977. Los dos primeros acabaron sin que el jurado alcanzase un veredicto; en el tercero fue declarado culpable y condenado a muerte. El Tribunal Supremo de Illinois anuló la sentencia, alegando que no había tenido un juicio justo. El cuarto acabó sin veredicto del jurado; en el quinto, el juez lo absolvió. En 2000 Cobb fue indultado por el gobernador de Illinois.

Foto: Martin Schoeller

Herman Lindsey Condado de Broward, Florida.

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Herman Lindsey Condado de Broward, Florida.

3 años en prisión, 2 de ellos en el corredor de la muerte; exonerado en 2009.

Lindsey, de 48 años, fue condenado en 2006 por robar y matar a una dependienta de Fort Lauderdale en 1994. Pese a que no había pruebas materiales ni forenses que lo involucrasen, la policía le cargó aquel crimen que llevaba tiempo sin resolver. Pasó dos años en el corredor de la muerte, hasta que el Tribunal Supremo de Florida lo exoneró. El tribunal apreció falta de pruebas y amonestó a la fiscalía por menoscabar la objetividad del jurado. Lindsey sigue viviendo en Florida, donde la cifra de absoluciones de internos del corredor de la muerte es la más alta de Estados Unidos. Se dedica a pescar (en la foto, con su hijastro) y asesora a los jóvenes para que no tomen malas decisiones.

Foto: Martin Schoeller

Albert Burrell parroquia de Union, Luisiana.

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Albert Burrell parroquia de Union, Luisiana.

13 años en prisión, todos en el corredor de la muerte; exonerado en 2001.

Burrell, de 66 años, estuvo a 17 días de ser ejecutado en Luisiana cuando sus abogados lograron una suspensión en 1996. Su condena por asesinato en el marco de un doble homicidio fue anulada. Se le concedió un nuevo juicio cuando un juez dictaminó que la fiscalía había inducido a error al jurado y ocultado pruebas exculpatorias. Cuando el estado concluyó que no había pruebas creíbles de su vinculación con aquellas muertes, fue puesto en libertad.

Foto: Martin Schoeller

Kwame Ajamu Condado de Cuyahoga, Ohio.

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Kwame Ajamu Condado de Cuyahoga, Ohio.

27 años en prisión, 2 de ellos en el corredor de la muerte; exonerado en 2014.

Ajamu, que hoy tiene 63 años, adoptó su nombre en la cárcel, en la que entró llamándose Ronnie Bridgeman. Fue condenado en 1975 por la muerte de un vendedor de Cleveland sobre la base del testimonio de un niño de 13 años. Aunque también él era un crío, Bridgeman fue condenado a muerte. Le conmutaron la pena capital por la cadena perpetua en 1978, y en 2003 le concedieron la libertad provisional, pero vivía bajo la sombra de su condena. En 2014 el testigo declaró que su testimonio original era falso. Esa retractación ayudó a exonerar a Ajamu, a su hermano Wiley y al amigo de ambos, Ricky Jackson. Bridgeman y Jackson fueron puestos en libertad tras 39 años en prisión.

Foto: Martin Schoeller

Juan Meléndez Condado de Polk, Florida.

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Juan Meléndez Condado de Polk, Florida.

17 años en prisión, todos en el corredor de la muerte; exonerado en 2002.

Meléndez aprendió inglés en el corredor de la muerte de Florida. Cuando relata la historia de su exoneración, cuenta los años, meses y días que pasó en él. Aunque no había pruebas materiales que lo relacionasen con el homicidio por el que lo condenaron en 1983, no fue exonerado hasta que salió a la luz la transcripción de una grabación en la que el verdadero culpable confesaba su autoría. La transcripción existía desde hacía años, pero la fiscalía no la había compartido con la defensa. Una vez descubierta, un juez anuló la condena. Ya en libertad, Meléndez supo que su madre había ahorrado para costear la repatriación del cadáver a su Puerto Rico natal tras la ejecución.

Foto: Martin Schoeller

Joaquín José Martínez Condado de Hills­­ Borough, Florida.

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Joaquín José Martínez Condado de Hills­­ Borough, Florida.

4 años en prisión, todos en el corredor de la muerte; exonerado en 2001.

Joaquín José Martínez, de 49 años, es el único europeo exonerado del corredor de la muerte en Estados Unidos. Fue condenado a la pena capital por un doble asesinato cometido en Florida en 1995. El Tribunal Supremo de ese estado anuló sus condenas y ordenó la repetición del juicio, al apreciar declaraciones erróneas por parte de la policía y esfuerzos de la fiscalía por instilar prejuicios en el jurado durante el proceso. En el nuevo juicio, varios testigos de la fiscalía se retractaron de su testimonio original. En 2001 Martínez fue absuelto. Hoy vive en España, desde donde hace campaña por la abolición de la pena de muerte. Estando en el corredor de la muerte, Juan Pablo II hizo un llamamiento para que se le perdonase la vida.

Foto: Martin Schoeller

Damon Thibodeaux Parroquia de Jefferson, Luisiana.

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Damon Thibodeaux Parroquia de Jefferson, Luisiana.

15 años en prisión, todos en el corredor de la muerte; exonerado en 2012.

Thibodeaux, de 46 años, fue condenado por violar y matar a una prima de 14 años tras confesar los hechos en un prolongado interrogatorio policial con privación de sueño. Se retractó, pero pese a las contradicciones entre su confesión y los hechos fue condenado. Tras 10 años en el corredor de la muerte, el fiscal del distrito, junto con sus abogados e Innocence Project, reabrió el caso y solicitó análisis de ADN y otras pruebas forenses. Descubrieron que la niña no había sido agredida sexualmente y que el ADN de la escena del crimen no era suyo. Se determinó que su confesión era falsa.

Foto: Martin Schoeller

Derrick Jamison condenado en el Condado de Hamilton, Ohio

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Derrick Jamison condenado en el Condado de Hamilton, Ohio

20 años en prisión, todos en el corredor de la muerte; exonerado en 2005.

Derrick Jamison fue detenido por robar y matar a un camarero de Cincinnati en 1984. Lo condenaron por el falso testimonio de uno de los verdaderos culpables del crimen, que testificó contra Jamison a cambio de reducir su propia condena. Seis veces se fijó la fecha de ejecución, pero en todas ellas se suspendió, la última a solo 90 minutos de la hora fijada. En 2000 un juez ordenó un nuevo juicio. Se anuló la condena y se desestimaron todos los cargos en 2005. Hoy Jamison tiene 60 años y educa a los demás sobre los defectos del sistema judicial estadounidense, fomentando su reforma.

Foto: Martin Schoeller