Los tornados, a diferencia de los huracanes que nacen en los océanos, se forman en tierra o en zonas costeras muy cercanas a ella y, aunque suelen tener una duración mucho más corta, pueden llegar a viajar a grandes velocidades y a comportarse de forma completamente impredecible.

Estos fenómenos se han detectado en todos los continentes del planeta excepto en la Antártida, sin embargo la mayoría de ellos -hasta el 75%- se producen en América del Norte. El Callejón de los Tornados o Tornado Alley, como es conocido por los estadonidenses, comprende el territorio de Texas, Oklahoma, Kansas, Nebraska, Lousiana, Arkansas, Iowa y Missouri, y es el área de los Estados Unidos que registra los tornados más frecuentes y devastadores del mundo.

Aunque no existe una delimitación oficial, esta zona estaría comprendida entre las Montañas Rocosas y los Montes Apalaches. Sin embargo, cabe decir que la denominación de Tornado Alley responde a la transmisión popular del término. Ni el Servicio Meteorológico Nacional de los Estados Unidos, como tampoco la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica -NOAA -, dos de las instituciones más prestigiosas del país en materia meteorológica, lo consideran oficial.

¿Qué pasa en Tornado Alley?

El área de las Grandes Llanuras es relativamente plana y esto permite que a finales de la primavera en el hemisferio norte, 3 grandes masas de aire confluyan en su seno: el aire frío polar procedente de Canadá, el aire cálido aire tropical y más húmedo del golfo de México y el aire seco procedente de las Montañas Rocosas. Es en este momento del año cuando se registra un mayor número de tornados.

El 75% de los tornados se producen en Estados Unidos, la mayoría de ellos en Tornado Alley

Sin embargo, la pasada primavera de 2018 no ocurrió así: Estados Unidos vivió la mayor “sequía” de tornados de la historia. ¿Dónde se escondieron los tornados? Parece que en esta ocasión el flujo habitual de aire cálido y húmedo del golfo de México se desvió hacia el este. Los científicos apuntan a que esta anomalía podría deberse al fenómeno del calentamiento global.