Los tigres no son naranjas, sino verdes a ojos de sus presas

Un grupo de científicos de la Universidad de Bristol ha descubierto que estos felinos no tienen la necesidad de ocultarse demasiado para cazar, ya que su pelaje no resulta llamativo a ojos de las presas, que los perciben de color verde. La clave está en los colores que estas pueden percibir.

Un tigre se oculta entre la vegetación

Un tigre se oculta entre la vegetación

Un tigre avanza sigilosamente oculto entre la frondosidad de la jungla. Estos grandes felinos se aprovechan de que las presas son incapaces de detectar su verdadera coloración, lo que los convierte prácticamente en invisibles

Foto: Istock

Distinguir de lejos el característico tono anaranjado de la piel de un tigre de Bengalaentre la frondosidad verde y marrón de la jungla podría ayudarnos a escapar de las fauces de un animal… a los seres humanos. Algo más difícil lo tienen los ciervos, una de las presas más habituales de estos grandes depredadores. Y es que no todos los animales son capaces de percibir los vivos colores de un majestuoso tigre. Para los ciervos, estos grandes depredadores no son de color naranja, sino verde, con lo que es mucho más difícil avistarlos entre la vegetación, algo que confiere una importante ventaja para el depredador, y una desventaja para la presa. Es lo que descubrió hace un par de años un equipo de investigadores de la Universidad de Bristol en un estudio pionero para determinar qué colores son más o menos detectables a ojos de distintos tipos de criaturas en entornos diferentes.

El equipo científico, especializado en técnicas de camuflaje, dio con un nuevo método para encontrar un color óptimo para maximizar, o bien minimizar, la detectabilidad de un objetivo. Este recurso es muy útil para las especies salvajes, ya sean presas o depredadores, aunque también aplicable a algunos ámbitos de las sociedades modernas, como las técnicas de supervivencia militar.

Percepción del color

Percepción del color

Representación de los colores en tiempos de reacción similares. Las esferas representan, a título ilustrativo, 25 colores muestreados al azar en un tiempo de reacción determinado (±25 ms). Los colores más fáciles de ver se muestran a la izquierda, los intermedios (elegidos a medio camino entre los extremos del tiempo de reacción) en el centro, y los más difíciles a la derecha. 

Gráfico: Bristol University

Ocultarse lo mejor posible

Y es que establecer qué colores proporcionan la mejor ocultación o la mayor visibilidad en un entorno natural es una tarea compleja y difícil, pues viene determinado por factores muy diversos, como son el tamaño, la distancia, la altura sobre el suelo, la iluminación y la naturaleza del entorno, además de las particularidades visuales del observador.

Sin embargo, los investigadores del Laboratorio de Camuflaje de la Escuela de Ciencias Biológicas y Psicológicas de la Universidad de Bristol lo enfocaron de otra manera: simularon en laboratorio cómo se perciben, o se ocultan, ciertos colores en la vida real valiéndose de una técnica de aprendizaje automático, y luego procesaron la información en entornos distintos: un desierto y un bosque. Después, manipulando indicadores psicofísicos de los perceptores, fueron capaces de identificar los colores óptimos que minimizarían o maximizarían la visibilidad de un objetivo marcado.

"La técnica del Depp Learning (aprendizaje profundo) podría convertirse en una herramienta de gran valor para los biólogos, pues permite probar muy rápidamente un gran número de patrones de camuflaje y proporciona una mayor capacidad de información que nos permite deducir por qué los animales tienen el aspecto que tienen en relación con su entorno. Por ejemplo, el pelaje naranja de un tigre, que parece naranja para las personas con visión cromática normal, parece verde para sus presas, como los ciervos, que no pueden diferenciar este color y el verde".

Así se muestra un tigre al ojo humano (imagen izquierda), y así aparece a ojos de un ciervo (imagen derecha).

La clave: la percepción de los colores

Los científicos descubrieron que la clave está en los colores que somos capaces de distinguir. Los humanos contamos con una visión tricromática, pues detectamos hasta tres colores primarios. No así otros animales, como los perros, los gatos… o los ciervos, que tienen visión bicromática: esto, pueden percibir como máximo dos colores primarios. Para los humanos, un tigre es, básicamente, de color naranja, pero para sus presas, entre ellas los ciervos, es verde.

Para ilustrar esta hipótesis, los científicos identificaron los colores óptimos que permitían maximizar o minimizar la percepción en especies dicromáticas, como los ciervos o casi todos los mamíferos existentes, a excepción de los primates. El contraste de los resultados de estos sistemas visuales nos permite responder una pregunta recurrente ¿Por qué algunos animales tienen una coloración que se antoja muy poco útil para pasar desapercibidos en la vida salvaje? La clave está en qué colores son capaces de percibir: descubrieron que los tricromáticos eran mucho más eficientes a la hora de romper el camuflaje.

No les hace falta ser verdes, les basta con parecerlo

“Basándonos en nuestros resultados, y dado que la mayoría de los mamíferos no humanos tienen una visión dicromática que no es capaz de diferenciar de forma fiable el naranja y el verde, parece que hay poco beneficio en volverse verde si el receptor es dicromático”, explica el texto del estudio, publicado en 2019 en la revista Journal of The Royal Society. De ahí, afirman los investigadores, que los depredadores (como los tigres), cuyas principales presas son otros mamíferos (como los ciervos), hayan experimentado poca presión evolutiva para desarrollar una coloración verde, sino que, simplemente les basta con parecerlo.

El único mamífero con pelaje verde es el perezoso, y se debe a la acción de un alga.

Ello explicaría que no encontremos en la naturaleza rarezas como tigres (o perros) verdes. El único mamífero con pelaje verde, recuerdan los investigadores, es el perezoso, cuyo color se debe en realidad a un alga de este color (Trichophilus welckeri). A las especies que buscan ocultarse de los animales dicromáticos no les sale a cuenta cambiar de color, les basta con el color que perciban los ojos de quien los miran. La cuestión abierta no es, por tanto, por qué los depredadores no son verdes, sino por qué sus principales presas no son tricromáticas. Pero eso es un tema que requeriría otro estudio de investigación.

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