Las focas de Weddell son algunos de los buceadores más eficientes del reino animal, y son conocidas por su gran capacidad para sumergirse bajo el agua durante prolongados periodos de tiempo, llegándose a registrar inmersiones de hasta 96 minutos: una capacidad respaldada por los altos niveles de proteínas ricas en hierro en su sangre y músculos.

En comparación con otros fócidos o focas verdaderas, grupo en el que se clasifican hasta 33 especies de focas, las focas de Weddell -Leptonychotes weddellii-, tienen un período de lactancia relativamente largo, de entre 6 y 7 semanas, y durante este tiempo las hembras dependen principalmente de la energía y los nutrientes almacenados, por lo que durante este periodo pueden perder entre 100 y 150 kilogramos de masa corporal.

Las hembras de foca de Weddell no se reproducen todos los años, lo que brinda la oportunidad de comparar las hembras reproductoras de una temporada con aquellas que se encuentran en periodos no reproductivos. Y este es precisamente el hecho que la investigadora de la Institución Oceanográfica de Woods Hole, Michelle Shero, decidió aprovechar para explorar tanto los beneficios de la lactancia para las crías como los costes asociados para las hembras reproductoras.

Para ello examinaron el contenido de hierro en sangre y leche de las hembras, así como la influencia del mismo en su capacidad de buceo. Así, los autores encontraron que los índices de movilización de hierro resultaron elevados durante la lactancia en las hembras con crías, sin embargo, no en aquellas que durante el mismo periodo no tuvieron un retoño a su cargo.

Shero descubrió que las hembras reproductoras transfirieron hierro de su hígado a la sangre y luego a la leche, reduciendo sus propias reservas de hierro. Este proceso proporciona leche a las crías con hasta 100 veces más hierro que los niveles que se encuentran en los mamíferos terrestres, lo que sugiere que las focas de Weddell lactantes movilizan y transfieren hierro de sus propios hígados para promover la capacidad de sus crías para bucear.

Este proceso tiene un coste en términos de su propia capacidad de buceo, lo que resulta en inmersiones de menor profundidad y duración reducida según los investigadores, quienes calcularon que la alta tasa de descarga de hierro provocó el agotamiento de las reservas en las hembras después del destete y condujo a inmersiones en promedio 5 minutos más cortas.

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