En los Pirineos habitan unos 1.000 quebrantahuesos

Por primera vez se ha contabilizado la población de una de las aves europeas más amenazadas, el quebrantahuesos, constatando que el crecimiento poblacional se ha reducido durante la última década.

La población reproductora de quebrantahuesos ha aumentado un 3,3% anual en el periodo de estudio, aunque durante los últimos 10 años esa tasa ha descendido al 2,3%.

La población reproductora de quebrantahuesos ha aumentado un 3,3% anual en el periodo de estudio, aunque durante los últimos 10 años esa tasa ha descendido al 2,3%.

Foto: Pilar Oliva

La población reproductora de quebrantahuesos ha aumentado un 3,3% anual en el periodo de estudio, aunque durante los últimos 10 años esa tasa ha descendido al 2,3%.

El quebrantahuesos, (Gypaetus barbatus) es una de las aves más amenazadas del viejo continente. Cientos de investigadores analizan continuamente su situación para comprobar si existen mejorías en su conservación. Por ejemplo, recientemente se constató el primer nacimiento desde hace 70 años de un ejemplar en el Parque Nacional de Picos de Europa.

Ahora un grupo de investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha determinado por primera vez la población por clases de edad en los Pirineos de esta especie. Para ello han elaborado un modelo poblacional integrado y han estimado los parámetros que influyen en su dinámica poblacional, llegando a la conclusión de que habitan en esta zona montañosa del norte de España alrededor de un millar de ejemplares.

La población del quebrantahuesos en los Pirineos está repartida entre España, Andorra y Francia.

El quebrantahuesos tiene su población pirenaica (la más grande de Europa) repartida entre España, Andorra y Francia. Pese a la coordinación transfronteriza y colaboración entre administraciones, su estatus poblacional ha permanecido desconocido hasta ahora. Solo se conocía con precisión su población reproductora anual, pero no se disponían de cálculos fiables sobre el conjunto de su población.

El estudio, publicado en la revista especializada Ecological Monographs, muestra cómo los científicos han utilizado datos de un estudio entre los años 1987 y 2016 en los tres países así como las estadísticas anuales de territorios con reproducción y productividad. Combinando todos estos datos con el seguimiento mediante captura, marcaje y reavistamiento de 150 individuos a lo largo de 30 años han conseguido datar con fiabilidad la cantidad de quebrantahuesos de la zona.

Reproducción del quebrantahuesos

Los modelos indican una población de entre 937 y 1.119 ejemplares de quebrantahuesos, de los cuales, el 36% pertenecen a la fracción reproductora”, afirma Antoni Margalida, investigador del CSIC en el Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos y primer firmante del trabajo. Sus datos reflejan que la población reproductora ha experimentado un aumento medio del 3,3% anual en el periodo de estudio, aunque durante los últimos 10 años esa tasa ha descendido al 2,3%.

“La tasa de crecimiento de la población se correlacionó positiva y fuertemente con la supervivencia de los adultos, que tuvo un efecto mucho mayor en el crecimiento de la población que la productividad. Los efectos de la supervivencia subadulta y juvenil en el crecimiento de la población fueron notablemente menores”, explica José Jiménez, otro de los autores del trabajo e investigador del CSIC en el IREC.

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Problemas de conservación

La proporción adulta de la población aumentó con el tiempo, pasando del 61% al 73%. Según los investigadores, la edad media de reproducción del quebrantahuesos se sitúa en torno a los 10 años, y entre el 30% y el 35% de los territorios están regentados por tríos poliándricos (dos o más machos y una hembra).

Además, los investigadores han hallado “una disminución significativa” -y dependiente de la densidad- en la supervivencia juvenil, la productividad y la supervivencia de los adultos, lo que conduce a un menor crecimiento de la población a medida que el tamaño de la población se incrementa.

Gracias a este nuevo enfoque los científicos han podido identificar problemas de conservación relacionados con el manejo de los puntos de alimentación suplementaria y la expansión geográfica de esta población. “El uso de modelos de población integrados se configura como herramienta muy útil para comprender la dinámica poblacional en especies de larga vida. Nos permite hacer estimaciones de parámetros poblacionales que hasta ahora eran desconocidos, como el tamaño de la población no reproductora, mejores cálculos de los parámetros de la población y la evaluación de los factores demográficos”, indica Margalida.

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