Photo Ark, el emotivo catálogo de los animales del mundo

Los vídeos y fotos de Joel Sartore tienen un objetivo: fascinar. Es así como este fotógrafo conservacionista quiere concienciar de la extinción de muchas especies y lanzar un grito de ayuda en pro de su preservación.

ANI058-00063 HR

ANI058-00063 HR

ANI058-00063 HR

“Me considero un embajador de los animales, una voz de los que no tienen voz”, dice Joel Sartore. Son esas voces que a través de sus fotos y vídeos nos saludan, nos interpelan, se divierten con nosotros o nos piden ayuda porque temen por su extinción. El fotógrafo es singular en esta misión: saca de las bestias no solo su voz, sino también un gesto sorprendentemente humano.

Joel Sartore se ha propuesto documentar todas las especies del planeta antes de que desaparezcan con su proyecto Photo Ark. Desde que este comenzó, en 2006, ha fotografiado casi 10.000 especies –una selección de estos retratos se encuentran en esta edición especial de National Geographic España- pero quiere llegar hasta las 13.000 recorriendo todos los zoos y centros de conservación del mundo. Es el empeño de un hombre convencido de que los humanos, mirando estas imágenes, y entre mandriles, leopardos, lechuzones, armadillos, gatos bengalíes, ranas ladronas de Tabasara, pingüinos enanos, grillos de matorral norteamericanos y así hasta miles… verán disparadas sus emociones. “La gente no puede salvar aquello que ni siquiera sabe que existe. Pero si miran a los ojos de estos animales y descubren lo que nos estamos jugando, espero que acaben interesándose más en ellos y descubran maneras de actuar para salvaguardarlos”.

"La gente no puede salvar aquello que ni siquiera sabe que existe. Pero si miran a los ojos de estos animales, descubren lo que nos estamos jugando", explica el fotógrafo.

Photo Ark: los animales como nunca los has visto

Más información

Photo Ark: los animales como nunca los has visto

Así nació Photo Ark

Joel Sartore trabajaba como reportero de National Geographic en los 90. Había atravesado todos los continentes, desde la tundra de Alaska y las banquisas antárticas hasta la selva de Bolivia. “Cuanto más viajaba, más me daba cuenta del trance por el que están pasando las especies de todo el mundo”, siempre por culpa de la actividad humana y de nuestra huella sobre la Naturaleza.

En aquellos años, Sartore pasaba poco tiempo en casa. A veces, se ausentaba semanas o meses. Hasta el día de Acción de Gracias de 2005, cuando todo cambió. A Kathy, su mujer, le diagnosticaron un cáncer de pecho. El golpe –tienen tres hijos y el pequeño tenía entonces dos años- marcó un antes y un después. En primer lugar, porque obligó a Joel a quedarse en casa mientras Kathy seguía el tratamiento. Y en segundo lugar, porque le hizo pensar mucho.

"Pensé que quizás yo también podía hacer algo para conseguir que la gente se preocupase por los animales que tanto amo"

Joel reflexionó sobre su vida y su trabajo. Este último, según él, no era trascendental, y le quedaba poco tiempo para intentar que lo fuera. Se acordó de Edward Curtis, que se había dedicado a fotografiar a nativos americanos de culturas que tenían amenazada su existencia o en John James Audubon, que pinta aves que en la actualidad ya están extinguidas. Y decidió dedicar su vida a los animales que tanto adoraba, y trabajar por ellos. Lo primero que hizo fue llamar al zoo infantil de Lincoln, que se encontraba tan solo a un kilómetro y medio de su casa, y preguntó si tenían algún animal que no se moviera mucho. Allí hizo su primera foto: una rata topo lampiña de África oriental. Y nació el proyecto.

Belleza, gracia, inteligencia, personalidad

Una suma perfecta de belleza, inteligencia y gracia natural hacen de la obra de Sartore un mundo muy singular. ¿Cómo lo consigue? Para empezar, y dado que las fotos son de especies en cautividad, Sartore se mueve siempre en zoos o en centros de conservación. “La mayoría de los protagonistas de Photo Ark han pasado toda la vida rodeados de humanos. Dado que la mayoría están en centros de conservación y en zoos, suelen ser animales muy tranquilos”, asegura el fotógrafo.

"Cada especie es una obra de arte creada a lo largo de miles o millones de años", apunta Joel Sartore.

Utiliza fondos neutros para hacer las fotos, normalmente blanco o negro. De este modo, es el animal el que tiene gran protagonismo, el que acapara toda la atención. Los animales más pequeños se colocan en un espacio protegido cerrado con paredes y suelo negros y negros, una especie de caja de luz hecha con un tejido suave. Se utiliza luz natural para no asustar a los animales y no hay nada en el suelo para que no resbalen, por lo que a veces se recurre al retoque para perfeccionar la imagen de sus patas. Por último, las miradas son captadas cuando justamente se dirige al espectador, y ahí está el talento del objetivo de Sartore, conocer el instante preciso.

Sartore ha tenido que viajar a más de 40 países, entre ellos España, donde ha fotografiado al oso pardo y al lince para conseguir completar este documento gráfico que sí, trascenderá. "Al salvar especies, nos salvamos a nosotros mismos, todos los días de nuestra vida dependemos de la naturaleza", asegura. Pero además, existe una bella razón para salvar las especies del mundo: "Cada una es una obra de arte creada a lo largo de miles o millones de años".

Animales en peligro de extinción, una lista que crece cada año

Más información

Animales en peligro, una lista que crece cada año

Compártelo