Los orangutanes de Borneo están, literalmente, muriendo de hambre

Los orangutanes salvajes son conocidos por su capacidad para sobrevivir a la escasez de alimentos, no obstante, las carencias en el acceso a la fruta de la que se alimentan está causando estragos en sus poblaciones

Un orangután macho de Borneo apodado Jerry

Un orangután macho de Borneo apodado Jerry

Foto: Cecilia Mayer

Los orangutanes salvajes son conocidos por su gran capacidad para sobrevivir a la escasez de alimentos. No obstante ahora los científicos acaban de realizar un hallazgo sorprendente que destaca aún más la necesidad de proteger el hábitat de estos primates en peligro crítico de extinción y que se suma a la acusada y rápida destrucción de su hábitat, y a las amenazas relacionadas con el cambio climático.

De este modo, en un artículo que se publica esta semana en la revista Science Reports bajo el título Wild Bornean orangutans experience muscle catabolism during episodes of fruit scarcity, la antropóloga Erin R. Vogel del Centro de Estudios para la Evolución Humana de la Facultad de Artes y Ciencias de la Universidad de Rutgers-New Brunswick, y la investigadora de postdoctoctorado, Caitlin A. O'Connell, informan de que la masa muscular de los orangutanes en la isla de Borneo en el sudeste asiático está disminuyendo de manera significativa a razón de cuanto menos fruta disponible pueden encontrar estos grandes primates en el medio. Se trata de un hallazgo notable ya que hasta el momento se tenía bien establecido que los orangutanes son especialmente eficientes a la hora de almacenar y utilizar la grasa para la obtención energía en momentos de necesidad.

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Los orangutanes pesan una media de 80 kilogramos y pueden llegar a vivir hasta 55 años en la naturaleza. Se trata de uno de nuestros parientes vivos más cercanos. Son los más solitarios de los grandes simios y pasan casi todo su tiempo en los árboles. Sin embargo los orangutanes de Borneo - Pongo pymaeus- también pasan bastante tiempo en el suelo. La deforestación relacionada con la tala, la explotación de sus bosques para la producción de aceite de palma y pulpa de papel o la caza representan una gran amenaza que se ha traducido en el desplome de sus poblaciones en las últimas décadas. Ahora los hallazgos de O´ Connel y Vogel ponen de manifiesto, más si cabe, que cualquier interrupción adicional en su suministro de fruta podría tener consecuencias nefastas para su salud y supervivencia.

Con una disponibilidad de fruta baja e impredecible en sus hábitats forestales del sudeste asiático, los orangutanes de Borneo a menudo luchan por comer lo suficiente para evitar los déficits de calorías y la pérdida de peso

"Los planes de conservación deben considerar la disponibilidad de fruta en parches de bosque o corredores que los orangutanes pueden necesitar ocupar a medida que la deforestación continúa en su área de distribución" explica la doctora O'Connell. Y es que ya a día de hoy la especie se enfrenta a grandes desafíos para satisfacer sus necesidades nutricionales. Con una disponibilidad de fruta baja e impredecible en sus hábitats forestales del sudeste asiático, a menudo luchan por comer lo suficiente para evitar los déficits de calorías y la pérdida de peso.

Quema de masa muscular, el último recurso

Debido a que estos animales están en peligro crítico de extinción, los investigadores deben explorar nuevas formas de monitorear su salud sin desencadenar más estrés en ellos. Para ello, los investigadores del Laboratorio de Ecología y Fisiología Dietética de Primates de Vogel midieron la creatinina, un producto de desecho que se forma cuando el músculo se descompone en la orina de orangután salvaje para estimar cuánto músculo tenían los primates cuando la fruta era escasa en comparación con cuando era abundante.

Un orangután de Borneo se alimenta de ramas en lugar de la fruta que preferentemente forma parte de su dieta

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Foto: Kristana Parinters Makur/Tuanan Orangutan Research Project

En los seres humanos, la quema de los músculos como principal fuente de energía marca la tercera y última fase de inanición -o malnutrición extrema- que se produce después de que se reduzcan considerablemente las reservas de grasa corporal. Así, los investigadores se sorprendieron al descubrir que tanto los machos como las hembras de orangután estudiados de todas las edades, disponían de una masa muscular bastante reducida cuando la disponibilidad de fruta era escasa en comparación con cuando era más abundante, lo que significa que habían quemado la mayor parte de sus reservas de grasa y habían recurrido a quemar masa muscular.

"Los orangutanes parecen pasar por ciclos de acumulación de grasa y posiblemente masa muscular. Luego utilizan la grasa y el músculo para obtener energía cuando las frutas son escasas y la ingesta calórica se reduce considerablemente", explica Vogel. Se trata de uno de los últimos recursos que tenemos los animales para salvaguardar nuestra supervivencia ante la falta de alimento. Otra muestra más de lo cada vez más fina que es la cuerda floja en la que caminan estos grandes primates.