Loris, los adorables primates que no deben ser mascotas

Por muy irresistible que resulte la tentación de adoptarlos como animal de compañía, la vida doméstica no es para ellos

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Nycticebus coucang

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Nycticebus coucang

En teoría, todas las especies de loris están protegidas por las distintas legislaciones del Sudeste Asiático y por la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES

Foto: AgeFotostock

Perodicticus potto

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Perodicticus potto

Por muy irresistible que resulte la tentación de adoptarlos como animal de compañía, la vida de mascota no es para estos primates. Antes de ser vendidos, a la mayoría les extraen sus afilados dientes mediante una dolorosa intervención.

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Nycticebus coucang

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Nycticebus coucang

En un estudio de 2016, investigadores de la Universidad Oxford Brooks examinaron un centenar de vídeos de loris domesticados, colgados en internet, y concluyeron que todos sin excepción vivían en condiciones antinaturales, estaban enfermos y sufrían.

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Perodicticus potto

Loris, los adorables primates que no deben ser mascotas

Cuando por internet comenzaron a correr como la pólvora grabaciones de loris lentos (Nycticebus bengalensis) en cautividad recibiendo mimos, cosquillas y bolas de arroz, estos animales de ojos inmensos se hicieron virales. Los vídeos de YouTube generaron miles de comentarios sobre el adorable aspecto de estos primates, pero también pusieron de manifiesto la funesta amenaza que se cierne sobre ellos: la gente los desea como mascota.

En teoría, todas las especies de loris están protegidas por las distintas legislaciones del Sudeste Asiático y por la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES).

Sin embargo, cada año se capturan incontables ejemplares en los bosques lluviosos que constituyen su hábitat y se venden por internet, fuera del país o a mercados de fauna salvaje locales.

Por muy irresistible que resulte la tentación de adoptarlos como animal de compañía, la vida de mascota no es para estos primates. Antes de ser vendidos, a la mayoría les extraen sus afilados dientes mediante una dolorosa intervención. Y eso no es todo.

Antes de ser vendidos, a la mayoría les extraen sus afilados dientes mediante una dolorosa intervención


En un estudio de 2016, investigadores de la Universidad Oxford Brooks examinaron un centenar de vídeos de loris domesticados, colgados en internet, y concluyeron que todos sin excepción vivían en condiciones antinaturales, estaban enfermos y sufrían.

«Son animales nocturnos y muy sensibles, a los que no les gusta que los toqueteen», dice Christine Rattel, de International Animal Rescue.

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No se sabe con seguridad cuántos loris lentos quedan en estado salvaje, pero los conservacionistas afirman que las poblaciones han mermado porque el tráfico de mascotas sigue creciendo a un ritmo galopante. La destrucción del hábitat se ha cobrado su precio, como lo ha hecho la caza furtiva destinada a surtir a la medicina tradicional asiática, que atribuye propiedades terapéuticas a distintas partes del loris. Si no se frena el tráfico de mascotas, «el loris estará a un paso de la extinción», advierte Rattel.

Esta no es ni mucho menos la única especie en esta situación. Guepardos y leones terminan en sótanos y jardines domésticos, al igual que otras criaturas no tan conocidas, como la pitón real y el macaco cangrejero.

«La compraventa de mascotas es uno de los aspectos más devastadores del tráfico de animales», dice el experto Chris Shepherd, además de «la que me­nos atención concita».

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