Los seres vivos somos especialmente sensibles a los cambios de tiempo: variaciones de presión, temperatura, viento y humedad pueden ser determinantes en el comportamiento humano, pero también en el de ciertas especies animales. Esto se debe a que poseen sentidos más desarrollados que las personas, especialmente a la hora de captar estos cambios atmosféricos.

Mar Gómez, ElTiempo.es