La extinción del megalodón cambió para siempre los mares

Una nueva investigación sugiere que el megalodón era un superdepredador transoceánico más grande y que podía nadar a una mayor velocidad de lo que se había estimado, lo que le permitió migrar a través de distintas cuencas oceánicas y atrapar presas de mayor tamaño.

Un megalodón de 16 metros depredando sobre una ballena

Un megalodón de 16 metros depredando sobre una ballena

Foto: J. J. Giraldo

Una nueva reconstrucción digital en 3D del tiburón gigante extinto Otodus megalodon, indica que este antiguo leviatán de los mares era un súper depredador transoceánico, que viajaba por el océano global en migraciones prolongadas y a velocidades de crucero más rápidas que las especies de tiburones modernas.

La investigación dirigida por el experto en tiburones del departamento de Biociencias de la Universidad de Swansea, Jack Cooper, se publica esta semana en la revista Science Advances bajo el título The extinct shark Otodus megalodon was a transoceanic superpredator: Inferences from 3D modeling, e indica que las presas del tiburón podrían haber sido del tamaño de una orca, las cuales podrían podría haber devorado en cinco mordiscos.

"Como principal depredador y gran viajero, la extinción de Otodus megalodon habría tenido un efecto significativo en la transferencia global de nutrientes y las redes alimentarias oceánicas" explican los investigadores, ya que estos podrían haber jugado un papel protagonista como el que desempeñan las ballenas en la actualidad.

Nuevas pistas sobre el papel de las ballenas en el ecosistema oceánico global

Más información

El papel clave de las ballenas en el ecosistema oceánico

El equipo de Cooper creó el modelo 3D valiéndose de los datos de la columna vertebral fósil de un megalodón, los dientes de varios ejemplares, además del condrocráneo de un gran tiburón blanco, el análogo vivo más cercano a la especie extinta. Posteriormente determinaron la longitud, el volumen y el tamaño de la boca del tiburón fósil a partir del modelo.

Usaron estas medidas para calcular su masa corporal, infiriendo la velocidad de nado, las demandas energéticas y el volumen del estómago en función de la relación entre estas variables y la masa corporal en los tiburones vivos. El modelo sugiere que el tiburón fósil era más grande de lo estimado previamente. Con más de 15 metros de largo y un peso de unos 61.560 kilogramos, los autores infieren que su velocidad de nado habría permitido al titánico megalodón moverse a mayores distancias que sus competidores, aumentando la velocidad a la que migraba entre cuencas oceánicas, lo que le permitió depredar sobre un mayor número y variedad de presas de mayor tamaño.

El megalodón probablemente fue el depredador marino por excelencia de todos los tiempos

Más información

El megalodón probablemente fue el depredador marino por excelencia de todos los tiempos