El espectáculo natural de Cabañeros

El Parque Nacional de Cabañeros es uno de los enclaves del centro de la península Ibérica más bellos y a la vez menos conocidos de la geografía española. Comparado por muchos como el "Serengueti español", es un espacio natural que derrocha naturaleza y donde se puede observar uno de los espectáculos más esperados del otoño, la berrea del ciervo.

 

 

Muchos denominan a Cabañeros como “el Serengueti español”.

Muchos denominan a Cabañeros como “el Serengueti español”.

Foto: Jonathan Gómez

Durante el otoño tiene lugar la berrea del ciervo, uno espectáculo natural que atrae a cientos de visitantes cada año.

La compleja orografía de la península Ibérica ha dado lugar a hábitats y paisajes muy variados, llenos de biodiversidad. Desde las cumbres de Sierra Nevada y Picos de Europa, hasta el Parque Nacional Marítimo-Terrestre de las Islas Atlánticas de Galicia, pasando por otros enclaves completamente distintos como las Tablas de Daimiel o Monfragüe. Dentro de esta diversidad se engloba el Parque Nacional de Cabañeros, que se encuentra ubicado en el corazón de los Montes de Toledo, entre el suroeste de la provincia de Toledo y el noroeste de Ciudad Real.

Cabañeros es uno de los 15 Parques Nacionales que en la actualidad existen en España, y su protección bajo esta figura data del año 1995. La protección del paraje se consiguió tras una larga e intensa lucha vecinal para evitar la utilización de la zona como campo de tiro militar y dio sus primeros frutos ya en el año 1988, cuando fue declarado Parque Natural.

Desde 1995 existe el Parque Nacional de Cabañeros, uno de los 15 que actualmente hay en España

Desde el punto de vista geográfico, el Parque se encuentra delimitado por accidentes geográficos: al norte delimitan las sierras de Rocigalgo y Chorito y al sur la de Miraflores, mientras al oeste y al este las fronteras están marcadas por los ríos Estena y Bullaque, respectivamente. Un espacio distribuido entre seis términos municipales, de los cuales dos pertenecen a la provincia de Toledo y otros cuatro a la provincia de Ciudad Real. En total, aproximadamente unas 41.000 hectáreas donde la naturaleza se desarrolla en todo su esplendor.

Una geografía singular

Las cuarcitas son las reinas de Cabañeros a nivel geológico, seguidas de las pizarras, aunque en menor medida. Son todos ellos materiales muy antiguos en los que se han encontrado fósiles de más de 400 millones de años de antigüedad, del período Ordovícico, cuando toda la zona estaba cubierta por el mar. De hecho incluso se ha encontrado rastros de una especie de gusano gigante extinto que ha atraído a investigadores de todo el planeta.

En Cabañeros se han encontrado fósiles de más de 400 millones de años de antigüedad

Aparte de las montañas existe otra zona geomorfológica muy destacada: la raña. Se trata de un espacio llano, situado en el borde suroccidental del Parque, y que se formó millones de años atrás, cuando los cursos fluviales posteriores a la orogenia Alpina facilitaron la sedimentación de importantes cantidades de barro y roca cuacítica en las zonas planas. Sin embargo, a día de hoy, la zona ha cambiado completamente y desde mediados del siglo pasado ha sido explotado por los ganaderos del entorno, lo que ha dado lugar al paisaje adehesado con encinas denominado por muchos como “el serengueti español”.

La vegetación de Cabañeros

La geología y la historia del espacio ha modelado los distintos tipos de especies que se pueden encontrar en el Parque Nacional. Las especies predominantes son, claramente, las del bosque y matorral mediterráneo, con las pertenecientes al género Quercus como principales exponentes. Encinas (Quercus ilex), alcornoques (Quercus suber), quejigos(Quercus faginea) o rebollos (Quercus pyrenaica) son fáciles de encontrar en las laderas de las montañas, mientras que en el entorno de los cauces fluviales se encuentran especies riparias.

Pero el parque también depara sorpresas vegetales, extraños reductos de antaño, como la presencia de especies relictas (es decir, propias de épocas pasadas). Tejos, acebos o abedules son algunas de ellas, pertenecientes a épocas más frías.

Durante el otoño tiene lugar la berrea del ciervo, uno espectáculo natural que atrae a cientos de visitantes cada año.

Durante el otoño tiene lugar la berrea del ciervo, uno espectáculo natural que atrae a cientos de visitantes cada año.

Foto: Jonathan Gómez

La berrea del ciervo

El parque cuenta con una gran biodiversidad donde abundan especies típicamente mediterráneas, como el jabalí, el zorro, la gineta e incluso hay algunos ejemplares de lince ibérico (en plena recuperación en esta zona). Pero no solo existen mamíferos en la zona, sino que también destacan aves tan valoradas como el buitre negro (con una de las mayores colonias de Europa), el águila imperial, la cigüeña negra, el buitre leonado.

Los ciervos son especialmente llamativos durante el comienzo del otoño, cuando tiene lugar la berrea

Sin embargo, la especie más representativa y característica del parque es, sin duda alguna, el ciervo. Este animal, observable en el parque en todas las épocas del año, es especialmente llamativo durante el comienzo del otoño, cuando tiene lugar el rito de apareamiento de los ciervos, comúnmente conocido como la berrea. A principios del otoño, entorno a finales de septiembre y principios de octubre, los machos de ciervo intentan apropiarse de un territorio, y emiten sus berreos para demostrar poder e intentar atraer al mayor número de hembras posible. Entre ellos, llegan a pelearse usando sus cornamentas en un espectáculo único que sobrecoge en los momentos más próximos al amanecer y al atardecer.

Sin duda, uno de los mejores bosques mediterráneos de toda Europa y, sin embargo, uno de los Parques Nacionales menos conocidos de toda la Península.

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