Consiguen grabar unas orcas de las que nada se sabía desde hace más de 60 años

Los científicos han tomado vídeos y muestras que les permitirán analizar si se trata de una nueva especie diferente de la orca común (Orcinus orca), pues su hocico es más redondeado, su aleta dorsal es más puntiaguda y su parche ocular es más pequeño

primeras imágenes de una orca 'tipo D'

primeras imágenes de una orca 'tipo D'

Foto: J.P Sylvestre, South Georgia / NOAA

Orcas de tipo D

La orca bautizada como ‘tipo D’ había sido avistada en muy pocas ocasiones, la última vez hace más de casi 15 años, cuando un equipo de científicos franceses aseguró haberla visto en las islas Crozet, un archipiélago subantártico situado en el sur del océano Índico. Las identificaron fácilmente como orcas debido a su característico color blanco y negro. Sin embargo, advirtieron que se diferenciaba de la orca común (Orcinus orca), pues presentaban un hocico más redondeado, una aleta dorsal más puntiaguda y un parche ocular (el característico disco de color blanco que envuelve los ojos de estos característicos cetáceos) más pequeño.

Desde entonces, nada se sabía de esa extraña orca que había sido documentada por última vez en 1955, cuando encontraron los restos de una docena de ejemplares en una playa de Wellington, en Nueva Zelanda….

Hasta enero de 2019, cuando Robert Pitman, ecólogo marino de la NOAA (Administración Oceánica y Atmosférica Nacional) de Estados Unidos, se embarcó en una expedición de tres semanas de duración, siguiendo las pistas de unos pescadores chilenos que aseguraban que unas extrañas criaturas marinas similares a orcas les habían estado robando sus capturas en aguas cercanas al cabo de Hornos. Pitman y su equipo científico se propuso dar respuesta definitiva a varias preguntas que la comunidad científica llevaba haciéndose desde hace décadas: ¿De qué tipo de orcas se trata? ¿por qué y en qué se diferencian exactamente de sus congéneres? ¿podría tratarse de una especie nueva?

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Los investigadores estuvieron buscando en vano el único día que el tiempo meteorológico les permitió llegar al punto exacto en el que habían sido avistadas estas criaturas marinas, y tuvieron que esperar ocho largos días en el Cabo de Hornos aguardando a un tiempo más favorable. Pero tan pronto se calmaron las aguas y regresaron a la zona de búsqueda, se vieron sorprendidos por un banco de entre 25 y 30 orcas cuyas características coincidían con las de ‘tipo D’.

El equipo tomó fotografías y un vídeo para documentar el acontecimiento, e incluso lanzaron dardos para recoger muestras de sus tejidos. “Las primeras de una orca tipo D”, aseguraba Pitman pocos minutos después, mientras grababa su hallazgo en el que narra en primera persona cómo se produjo el descubrimiento.

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Morfología de los distintos tipos de orca documentados por la comunidad científica

Poco se sabe de las orcas de tipo D, pero sí parece que a diferencia de sus primas, las orcas de tipo A, B y C, estos cetáceos se decantan por aguas más cálidas

Pitman cree que estas orcas son más pequeñas que sus congéneres, que pueden llegar a medir más de 9 metros de longitud, una conjetura que necesitará confirmar con la ayuda de drones que puedan confirmar el tamaño real de estas criaturas. También espera adherir a algunos ejemplares marcas electrónicas para poder realizar un seguimiento vía satélite, con los que recabar datos sobre la profundidad a la que se sumergen.

Por el momento, los científicos saben que, a diferencia de sus primos, las orcas de tipo A, B y C, estos cetáceos se decantan por aguas subantárticas, más cálidas, en lugar de las aguas más septentrionales, cuya temperatura roza el punto de congelación. "Normalmente viven en aguas abiertas, lejos de la costa, en una zona del océano septentrional que es conocida por presentar unas condiciones meteorológicas extremadamente adversas, por lo que no es tan fácil encontrarlas varadas en la costa, como otras ballenas", asegura Phillip A. Morin, biólogo del Southwest Fisheries Science Center, perteneciente a la NOAA, autor de varios estudios sobre la diversidad genética de estos cetáceos. Los científicos esperan que los datos aportados Pitman ayuden a arrojar nueva luz sobre estas misteriosa orca. Según Morin, los datos científicos recogidos por en distintas partes del mundo sugieren que la separación del linaje de las orcas de 'tipo D' podría haberse producido hace unos 200.000 años. Aunque apunta que todavía se desconoce el origen, asegura que es probable que fuera provocado por un pequeño grupo de orcas procedentes de zonas más cálidas que migraron a aguas subantárticas, a las que se adaptaron para sobrevivir.

¿Una nueva especie?

Según Morin, todavía no se disponen de suficientes datos para afirmar esta hipótesis. Sería necesario saber qué comen, cuál es su rango de distribución y saber si han adquirido alguna adaptación genética que las convierta en una especie diferenciada. Otra de las especulaciones tiene que ver con sus características morfológicas. ¿A qué se deben esos parches oculares más pequeños? ¿Y las aletas dorsales puntiagudas? Una posible hipótesis, según el experto, apuntaría a que los parques oculares sirviesen a las orcas, acostumbradas a cazar en aguas más superficiales, para coordinar su ataques, algo innecesario en las orcas 'tipo D', que suelen cazar en aguas más profundas y turbias. Por otro lado, las diferencias en las aletas podría deberse a las distintas capacidades natatorias. Sea como sea, los datos y fotografías recogidos por Robert Pitman en su particular odisea a aguas subantáricas ayudarán a desvelar el misterio.

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