Garcilla bueyera, la conquistadora de las ciudades

Las actividades humanas, la alteración de las condiciones ambientales y la ocupación del medio natural, ha propiciado que algunas especies como la garcilla bueyera -Bubulcus ibis- haya colonizado todos los continentes salvo la Antártida gracias a su capacidad de adaptación

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WLC1 Abr2019 Pag5y6. Espectáculo al amanecer

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Espectáculo al amanecer

En algunas ocasiones, cuando la pleamar coincide con el amanecer, muchas garcillas permanecen apostadas toda la noche entre los astilleros, en las zonas más elevadas del litoral intermareal. Cada día miles de garcillas despiertan, revolotean y abandonan el dormidero en grupos, hacia las áreas de alimentación, ante la indiferencia de la incesante actividad industrial de los astilleros.

Foto: Rober González García / WildLight Cantabria

WLC1 Abr2019 Pag3a. La protección del agua

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La protección del agua

En noches de bajas temperaturas con un coeficiente de marea no demasiado fuerte, muchas de las garcillas pasan la noche con el agua rozando su plumaje, buscando las temperaturas más suaves y la protección que da el agua frente a posibles depredadores.

Foto: Rober González García / WildLight Cantabria

WLC1 Abr2019 Pag7y8. Protección social

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Protección social

Las garcillas bueyeras se reproducen, alimentan e invernan en amplios grupos sociales. La formación de grandes bandos, tanto en dormideros invernales como en colonias reproductoras, les protege de potenciales depredadores y otras amenazas.
 

Foto: Rober González García / WildLight Cantabria

WLC1 Abr2019 Pag9a. Dormidero invernal

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Dormidero invernal

En invierno, se forma en Cantabria el mayor dormidero de todo el norte peninsular. Se trata de la Reserva Ornitológica de las Marismas Blancas de El Astillero, encajonada entre autovías, líneas ferroviarias, polígonos industriales y astilleros. La adaptabilidad de las garcillas las ha permitido instalarse en este nuevo territorio bajo constante presión humana, acercándonos así uno de los mayores espectáculos naturales de Cantabria. Procedentes de la campiña, miles de garcillas bueyeras, hasta 4.000 según el último trabajo realizado por Ludovico de Vega y Aitor Sanz-Gil, caen del cielo al atardecer en busca de protección en los escasos rincones naturales que todavía quedan en las industrializadas costas de esta bahía, donde pasarán la noche alejadas de depredadores y molestias humanas.

Foto: Rober González García / WildLight Cantabria

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Colonia entre turistas

En contrapartida al invierno, en época reproductora sobrevuelan diariamente una de las playas con más ocupación turística del norte de España, donde mantienen una actividad incesante de entradas y salidas a la colonia de cría.

Foto: Rober González García / WildLight Cantabria

WLC1 Abr2019 Pag10a. Isla de San Pedruco. Noja, Cantabria

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Isla de San Pedruco. Noja, Cantabria

Las puestas suelen ser de tres o cuatro huevos, de los que sobrevivirán todos los pollos si las condiciones son favorables. Gracias a este éxito reproductor, la especie ha aumentado su población en Cantabria. A tan sólo 150 metros de la playa de Ris, en la isla de San Pedruco, medio millar de parejas de garcillas bueyeras sacan adelante sus pollos sin preocuparse del ajetreo veraniego de la localidad de Noja.

Foto: Rober González García / WildLight Cantabria

WLC1 Abr2019 Pag10b (1). Una enorme colonia de garcillas

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Una enorme colonia de garcillas

La mayor colonia nidificante del norte peninsular se encuentra en Cantabria, en el islote de San Pedruco, frente a los arenales de Noja. Este municipio costero ve cómo su población en época estival se multiplica por 30 gracias a su atractivo turístico, algo que no parece preocupar a las garcillas, ya que es en estas fechas cuando la colonia de cría presenta su máximo apogeo.

Foto: Rober González García / WildLight Cantabria

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Garcilla bueyera, la conquistadora de las ciudades

El mundo actual es un lugar altamente humanizado. Más de la mitad de la población humana reside en lugares transformados, especialmente en aquellos más cercanos a entornos costeros y fluviales. En España, siete de cada diez personas viven en grandes áreas urbanas y en muchas provincias, esta población supera el 80% de la población total.

Esta tendencia tiene diversos efectos sobre el éxito o el fracaso de muchas especies en su lucha por adaptarse a un entorno en constante cambio. Mientras que aquellos paisajes transformados por el hombre sigan aumentando, sólo se verán beneficiadas aquellas especies que sean capaces de conciliarse con esta nueva realidad. Y la garcilla bueyera es una las esas aves que podemos englobar en este grupo.

Una historia de éxito

En la actualidad, estamos asistiendo a la debacle poblacional de decenas de especies de aves, tanto en Europa, como en el resto del planeta, un hecho que es especialmente dramático para aquellas especies cuyo nicho ecológico es el de los ambientes más humanizados. Sin embargo, es en este escenario donde una de las aves más cosmopolitas del mundo, la garcilla bueyera, ha conseguido salir airosa gracias a su increíble sinantropía; es decir, su capacidad de adaptación a unas condiciones ambientales cambiantes como resultado de la ocupación del hombre.

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A pesar de la evidencia de su presencia en el pasado, durante los siglos XVI y XVII, la garcilla bueyera ha permanecido prácticamente ausente en la península Ibérica hasta mediados del siglo XX y no fue hasta la década de 1980 cuando comenzó a reaparecer en el norte de España. En Cantabria, su presencia desde finales de los años 80, podría haber estado vinculada a los ejemplares criados en semilibertad en el zoo de Santillana, aunque parte del contingente poblacional del litoral cantábrico se ha visto reforzado posteriormente con ejemplares provenientes del sur de España y del mar Mediterráneo a través del curso del Ebro, ya que estas aves utilizan los valles fluviales como rutas de dispersión. Esto es así hasta el punto de que hoy en día se trata de la especie de garza más abundante de España y de Cantabria, un fenómeno que al parecer también ocurre a escala mundial.

La garza cosmopolita

La historia de la garcilla bueyera es, por tanto, una historia de éxito: partiendo desde las zonas tropicales y subtropicales de África, en el último siglo Bubulcus ibis ha colonizado todos los continentes excepto la Antártida. Un hecho con pocos precedentes en la avifauna mundial.

En el último siglo Bubulcus ibis ha colonizado todos los continentes excepto la Antártida

Su presencia en Europa comenzó a ser más o menos habitual y estable a partir de la segunda mitad del siglo pasado, y aunque con una distribución más meridional, en España, Cantabria en la actualidad ofrece cobijo a más del 90% de la población del norte peninsular.

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Gracias a un clima suavizado por la humedad del mar; prados de siega seminaturales salpicados del ganado vacuno que juega el papel de los grandes herbívoros africanos; y ríos de pequeño recorrido que han horadado el frente litoral dando forma a pequeños estuarios donde refugiarse cada noche formando dormideros -especialmente en invierno- y ubicar sus colonias de cría, es aquí donde ha encontrado el refugio perfecto a pesar de la influencia del hombre en el entorno.

Para saber más: Esta serie de fotografías forma parte del proyecto WildLight Cantabria. Si deseas conocer un poco más sobre proyecto o seguir su evolución puedes hacerlo a través de sus cuentas en Facebook, Twitter e Instagram.

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