Conoce a los ganadores del BigPicture Natural World Photography Competition 2022

La Academia las Ciencias de California acaba de anunciar los ganadores de su concurso de fotografía de naturaleza. Las imágenes son simplemente obras maestras

Cada año, el famoso concurso de fotografía BigPicture de la Academia de Ciencias de California reúne a algunos de los mejores fotógrafos del mundo y las imágenes más impactantes de naturaleza del año. Las fotografías ganadoras de la competición buscan poner de manifiesto la biodiversidad de nuestro planeta e ilustrar, al mismo tiempo, las amenazas a las que hoy en día se enfrenta la Tierra.

Cada una de las imágenes, elegidas entre las más de 7.000 instantáneas presentadas al concurso por fotógrafos de 65 países, a su manera, busca inspirar a los espectadores un espíritu de protección y conservación respecto a la increíble diversidad de la vida en la Tierra. A continuación, os presentamos las imágenes ganadoras, así como algunos finalistas de un certamen fotográfico en el que el nivel, este año, ha sido extraordinariamente alto.

Estas imágenes fueron publicadas originalmente en bioGraphic, una revista independiente sobre naturaleza y conservación impulsada por la Academia de las Ciencias de California y socio del concurso de fotografía BigPicture: Natural World

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Tunnel Vision

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Tunnel Vision

Fotografía finalista en la categoría: Acuatic Life

Cada año, de agosto a principios de octubre, los meros goliat del Atlántico -Epinephelus itajara- se reúnen frente a la costa este de Florida para desovar. En las noches oscuras, cuando la luna es nueva, los machos producen sonidos de baja frecuencia al contraer sus vejigas natatorias, llamando a otros meros a congregarse alrededor de naufragios o arrecifes rocosos. Hace cincuenta años, más de 100 peces podrían responder a la llamada. Pero en 1990 la especie había sido pescadas casi hasta la extinción, y las congregaciones de apareamiento a menudo se reducían a solo un puñado de peces. Ese año, los meros goliat fueron protegidos bajo prohibiciones de pesca federales y estatales, y la población comenzó a recuperarse lentamente. Si bien las congregaciones de apareamiento de Florida aún no han alcanzado los números que los pescadores locales recuerdan de la década de 1970, ahora es común ver de 20 a 40 meros juntos durante la temporada de reproducción.

El fotógrafo y ecologista de arrecifes de coral Tom Shlesinger ha sido testigo de este espectáculo muchas veces en los últimos años, pero nunca ha renunciado a nadar con estos gentiles gigantes de 350 kilogramos. Durante una inmersión en septiembre pasado, observó, cautivado, cómo un gran macho nadaba tranquilamente a través de un enorme cardumen de pequeños peces de la especie Decapterus punctatus. "Parecía que estaba nadando a través de un túnel de peces", recuerda Shlesinger, "e inmediatamente supe que este era el momento perfecto para capturar una perspectiva única". Shlesinger apreció la experiencia, en parte porque sabe que la especie está una vez más en peligro. En marzo, a pesar de la fuerte oposición de los científicos que estudian la especie, la Comisión de Conservación de Pesca y Vida Silvestre de Florida votó para reabrir la pesca recreativa para los meros goliat a partir de 2023. Bajo el nuevo plan, se venderán hasta 200 permisos cada año por un valor de entre 150 y 500 dólares, cada uno de los cuales permitirá la pesca de un mero adulto. Los expertos en meros Goliat, Felicia Coleman y Chris Koenig de la Universidad Estatal de Florida han redactado una larga lista de razones sobre porqué la decisión es desacertada, entre las cuales destaca que la población no es actualmente tan estable como cabría esperar.

Si bien el número de meros juveniles ha aumentado en los últimos años, el número de adultos reproductores en realidad ha disminuido, probablemente debido a la caza furtiva y la degradación del hábitat. Además, desde una perspectiva económica, los meros goliat valen mucho más vivos que muertos. A medida que las congregaciones de apareamiento han crecido, un próspero negocio de ecoturismo ha surgido a su alrededor, generando ingresos que superan con creces el precio de los permisos de pesca. Además, los meros goliat se alimentan de especies que de otro modo comerían langostas juveniles; las poblaciones sanas de peces se han relacionado con cosechas de langosta más robustas. "Abrir la pesquería para esta especie icónica en las circunstancias actuales parece bastante miope", lamenta Shlesinger. Sin embargo, hay esperanza en lo que los científicos han aprendido desde 1990: que si se adoptan medidas para proteger a la especie, esta es capaz de recuperarse.

Foto: Tom Shlesinger / BigPicture Natural World Photography Competition 2022

Bee Balling

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Bee Balling

Fotografía ganadora absoluta de la competición

En una cálida mañana de primavera en el sur de Texas, una abeja de los cactus hembra -Diadasia rinconis- emergió de su pequeño nido cilíndrico en el suelo, elevándose como ceniza de una chimenea. Casi al instante, fue invadida por docenas de machos; sus cuerpos leonados formaban una "bola de apareamiento" zumbante y agitada mientras competían por la oportunidad de copular con ella. Después de unos tumultuosos 20 segundos más o menos, la bola de abejas se disipó y la hembra salió volando, un solo macho victorioso se aferraba fuertemente a su espalda.

Debido a que forman nidos individuales en lugar de vivir en una colmena colectiva, las abejas de los cactus se consideran solitarias. Sin embargo, la designación es algo engañosa; las abejas anidan muy cerca unas de otras, y sus congregaciones de apareamiento pueden contarse por miles, una vista espectacular y altamente intensa para cualquier observador humano afortunado. "El apareamiento en las bolas de abeja a menudo tiene lugar en un suelo extremadamente caliente y desnudo", explica el entomólogo Avery Russell de la Universidad Estatal de Missouri, "por lo que los machos que luchan por una hembra suelen arriesgarse a, literalmente,cocinarse para aparearse".

También se enfrentan a una dura competencia. "La proporción de sexos en esta especie a menudo es salvajemente desigual, con hembras solteras emergiendo ocasionalmente, docenas de machos patrullando que pueden encontrarla en segundos y potencialmente miles de machos volando por los alrededores", añade. Las congregaciones de apareamiento duran un poco más de una semana, por lo que la fotógrafa, Karine Aigner, tuvo la suerte de capturar esta bola de apareamiento. Aunque rara vez son documentadas e incluso advertidas por los humanos, estas abejas nativas juegan un papel crítico como polinizadoras, especialmente para los cactus de nopal -Opuntia spp- una fuente crítica de sustento para muchas especies en el seco suroeste de Estados Unidos.

Foto: Karine Aigner / Natural World Photography Competition 2022

Face to Face

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Face to Face

Fotografía finalista en la categoría: Human/Nature

Dos criaturas se enfrentan a través de una cerca de alambre: un depredador y una presa; uno salvaje, el otro, esencialmente criado para nuestro provecho. El momento es la manifestación de dos mundos chocando sin una indicación clara de cuál prevalecerá. Tales imágenes, las de la interacción del mundo natural con otro al que intensamente los seres humanos han dado forma, se han convertido en una casi obsesión para el fotógrafo con sede en México, Fernando Constantino Martínez Belmar. Y pocos lugares en el mundo presentan tantas oportunidades para capturar el conflicto de primera mano como la península de Yucatán natal del foógrafo, hogar del escurridizo jaguar -Panthera onca- y uno de los puntos turísticos de más rápido crecimiento de México, la Riviera Maya.

Los depredadores más grandes del neotrópico, los jaguares, requieren una cantidad significativa de espacio para encontrar suficientes presas: el rango promedio territorial de un jaguar macho abarca unos 100 kilómetros cuadrados. Inevitablemente, a medida que las poblaciones humanas se han expandido por el hábitat del jaguar, la distribución de la especie se ha reducido en más de la mitad. Los científicos ahora están trabajando para identificar estrategias y prioridades de conservación para apoyar a la población restante.

En México, una de las regiones más importantes a este respecto es el estado de Quintana Roo en la Península de Yucatán, que alberga a casi la mitad de los 4.000 o 5.000 jaguares con los que cuenta el país. Aquí, estos felinos están prosperando en dos áreas protegidas: Yum Balam en el extremo norte de la península y Sian Ka'an a unos 225 kilómetros al sur. Entre las dos reservas se encuentran Cancún, Playa del Carmen y Tulum.

Hasta hace poco, los científicos tenían pocas esperanzas de que pudiera existir un corredor ecológico viable entre las dos áreas protegidas, dada el espacio desarrollado que las une. Sin embargo, un estudio de seguimiento por radio publicado a principios de este año sugiere que los jaguares no solo están utilizando este corredor, sino que están estableciendo rangos de hogar a lo largo de su ruta. Si bien los jaguares prefieren las áreas boscosas o de crecimiento secundario sobre el hábitat profusamente perturbado, son capaces de capitalizar las oportunidades que presenta el desarrollo humano. Un macho, por ejemplo, centró su área de distribución en un vertedero, donde encontró una abundante fuente de presas en forma de perros salvajes y otros animales que hurgaban en el lugar. No es un escenario ideal, pero la resiliencia demostrada por estos individuos brinda la esperanza de que, con una planificación cuidadosa en torno al desarrollo futuro del área, los jaguares de la Península de Yucatán puedan continuar prosperando.

Foto: Fernando Constantino Martínez Belmar / BigPicture Natural World Photography Competition 2022

Embryology

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Embryology

Fotografía finalista en la categoría: Terrestrial Life

En una noche de luna cerca de la Estación de Investigación Yanayacu, en el noreste de Ecuador, una rana de cristal de Wiley hembra -Nymphargus wileyi- saltó a un helecho y atravesó una de sus frondas, respondiendo a la llamada de un macho que esperaba. Él montó en su espalda, preparado para aferrarse con fuerza durante varias horas hasta que ella estuviera lista para depositar sus huevos. Finalmente, se colocó en la punta de un brazo frondoso que se extendía sobre un arroyo y empujó una nidada de huevosque el macho fertilizó de inmediato.

Alojados dentro de una masa gelatinosa que disuade a los depredadores, protege contra la deshidratación y previene las infecciones por hongos, los embriones se desarrollaron durante unos días en la punta del helecho antes de caer al agua para continuar su metamorfosis. Pero antes de que cayeran, el científico y fotógrafo Jaime Culebras capturó este impresionante retrato retroiluminado.

Actualmente se sabe muy poco sobre las ranas de cristal de Wiley. No fueron documentados por los científicos hasta 2006, y hasta ahora, solo se han encontrado en las inmediaciones de la Estación de Investigación Yanayacu. Si bien los investigadores han recolectado adultos y visto sus nidos de huevos, que contienen entre 19 y 28 embriones, nunca han registrado las llamadas de apareamiento de la especie, documentado los comportamientos de los padres, observado los renacuajos o realizado una evaluación de la población.

Como era de esperar, la especie está catalogada como especie de la que se tienen “Datos Deficientes" en la Lista Roja de Especies Amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza. Pero dado que solo se recolectaron seis individuos durante los tres años de trabajo de campo que condujeron a la descripción oficial de la especie, los científicos asumen que la población es probablemente bastante pequeña. "Las especies incluidas en esta categoría de Datos Deficientes son ignoradas en las estrategias de conservación", explica Culebras. "Sin embargo, muchos científicos consideran que deben ser tratados como una prioridad de conservación urgente y están presionando para desarrollar estudios que nos permitan conocer su verdadero estado". Mientras tanto, la conservación del hábitat alrededor de la Estación Biológica Yanayacu, actualmente el único hogar conocido de la especie, es una clara prioridad para proteger no solo a las ranas de cristal de Wiley, sino también a los otros 19 anfibios documentados allí hasta ahora.

Foto: Jaime Culebras / BigPicture Natural World Photography Competition 2022

Spider Web

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Spider Web

Fotografía ganadora en la categoría: Terrestrial

Era el amanecer en el Parque Nacional Kiskunsag de Hungría, y el fotógrafo Bence Máté yacía quieto, apenas respirando, en una piel flotante del tamaño de un ataúd. Frente a él, un castor euroasiático -Castor fiber- estaba ocupado royendo un árbol, retroiluminado por los primeros rayos del sol de la mañana. Cerca de allí, los árboles previamente talados emergieron como pilotes de muelle del agua cubierta de niebla, uno de ellos adornado con una tela de araña brillante. La escena, etérea, era más que hermosa; fue una ilustración sorprendente de como los castores transforman sus entornos cuando construyen presas, creando hábitats que son utilizados por muchas otras especies.

Los castores euroasiáticos alguna vez estuvieron muy extendidos por Europa y Asia, pero estos grandes roedores fueron cazados hasta casi la extinción en la década de 1800. En Hungría, el último castor fue abatido en 1865. La especie enfrentó un destino similar en toda Eurasia, y a principios del siglo XX los científicos estimaron que solo quedaban alrededor de 1.200 individuos en ocho poblaciones.

El destino de la especie comenzó a cambiar en 1922, cuando Suecia lanzó un esfuerzo de reintroducción. Más de 20 países europeos finalmente siguieron su ejemplo, y en 2011, la población en todo el continente ascendía a más de un millón de individuos. Cuando los castores regresaron al paisaje euroasiático, los científicos comenzaron a documentar los impactos que tuvieron en su entorno.

Al construir presas, los animales aumentaron el almacenamiento de agua, redujeron el daño por incendio y crearon humedales que filtran los contaminantes agrícolas. También impulsaron la biodiversidad: los hábitats construidos por castores albergan especies más abundantes y diversas que las áreas vecinas. Después de una ausencia de 120 años, los castores regresaron a Hungría en 1985, dispersándose naturalmente de una población que había sido reintroducida con éxito en Austria. Hoy en día, los científicos estiman que más de 3.000 castores euroasiáticos viven en el país, incluido el individuo laborioso que Máté fotografió mientras diseñaba un ecosistema más rico en el Parque Nacional Kiskunsag.

Foto: Bencé Maté / BigPicture Natural World Photography Competition 2022

Frame Within a Frame

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Frame Within a Frame

Fotografía ganadora en la categoría: Winged Life

El fotógrafo Sitaram May solía pensar en la fotografía de vida silvestre como algo que hacía mientras viajaba. Pero cuando la pandemia de COVID-19 barrió el mundo, comenzó a prestar más atención a la vida silvestre en su propio patio trasero. "Una noche, sentado en mi balcón, estaba observando un chirimoyo, y como los murciélagos acudían con frecuencia a comer las frutas", recuerda. "El mundo entero estaba maldiciendo a los murciélagos, pero decidí observarlos".

May pasó tres semanas observando a los murciélagos de la fruta, y finalmente aprendió a predecir su comportamiento e identificar brechas en el dosel de los árboles donde era probable que hicieran una entrada. En una de esas aperturas, logró capturar esta toma, enmarcando perfectamente al murciélago dentro de un anillo de exuberante follaje verde.

India es el hogar de 12 especies de murciélagos frugívoros, todos los cuales desempeñan un papel crítico en la dispersión de semillas y la regeneración forestal. Debido a que son significativamente más grandes que sus parientes neotropicales, los murciélagos frugívoros indios se alimentan de una gama mucho más amplia de flores y frutas, desde pequeñas flores de eucalipto hasta grandes mangos y guayabas, y a menudo son responsables de la dispersión de especies de árboles antiguos.

Un estudio reciente de sus hábitos de alimentación reveló que las tres especies más comunes por sí solas ayudan en la polinización y dispersión de semillas de más de 114 especies de plantas, muchas de las cuales son económica, ecológica y medicinalmente valiosas.

Si bien May desarrolló un profundo aprecio por los murciélagos de la fruta durante sus sesiones de observación en el patio trasero, estos animales a menudo se consideran plagas. A pesar de su importancia ecológica, 10 de las 12 especies están clasificadas como alimañas bajo la Ley de Protección de la Vida Silvestre de La India y pueden ser abatidas indiscriminadamente.

Se sabe relativamente poco sobre los niveles de población de murciélagos de la fruta en la India, pero las encuestas realizadas por el ecologista Shahroukh Mistry sugieren que la mayoría de las especies están disminuyendo drásticamente. En el pasado, los animales vivían en grandes colonias que a menudo se contaban por miles; hoy en día el tamaño promedio de una colonia es de 500 ejemplares o menos. Además, más del 70% de los dormideros que Mistry visitó enfrentaron algún tipo de amenaza, incluida la deforestación y otras perturbaciones humanas. Para continuar desempeñando sus valiosas funciones de polinización y dispersión de semillas en La India, los murciélagos frugívoros necesitan una protección más fuerte, algo que varias organizaciones locales de conservación ahora están presionando al gobierno para que promulgue.

Foto: Sitaram May / BigPicture Natural World Photography Competition 2022

Hidden Beauty

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Hidden Beauty

Fotografía ganadora en la categoría: Landscapes, Waterscapes, and Flora

En lo profundo de un cenote en la península mexicana de Yucatán, el fotógrafo Tom St. George se encontró con esta caverna de otro mundo, aparentemente sin vida. Sus aguas, poco iluminadas, se hallaban penetradas por miles de estalactitas dramáticas. Por inhóspito que parezca, esta cueva inundada está en realidad lejos de ser estéril. Es parte de una extensa red subterránea de pasajes inundados, sumideros y cuevas que albergan una sorprendente diversidad de peces y zooplancton, la mayoría de los cuales se encuentran solo en Yucatán.

Muchas de estas especies también están en peligro de extinción, ya que los cenotes de la península están amenazados por el desarrollo y la contaminación. Una de estas especies, Antromysis cenotensis, es un pequeño crustáceo que desempeña un papel descomunal en su ecosistema. Incluido en la Lista Roja Mexicana de Especies en Riesgo, el organismo, similar al camarón, realiza largas migraciones verticales a medida que se alimenta, moviendo así los nutrientes a través de la columna de agua. También es una fuente de alimento de importancia crítica para los peces del cenote.

Pero además de albergar vida silvestre endémica, los cenotes proporcionan la fuente más importante de agua dulce para los habitantes humanos de la región. El lecho rocoso de piedra caliza que domina la geología de la península es muy poroso y no puede contener agua, por lo que no hay ríos superficiales en la región; los únicos ríos existen bajo tierra. Desafortunadamente, la misma roca en forma de tamiz que permite que el agua de lluvia se filtre hacia los pasajes subterráneos también permite que pasen los contaminantes de la superficie, incluidos los pesticidas, las aguas residuales de los asentamientos humanos y las granjas de cerdos, y otros productos químicos. Hoy en día, el 30% de la población de las zonas rurales de Yucatán bebe agua contaminada de pozos o cenotes, y sólo el 4.2% de las aguas residuales en el estado son tratadas.

Un grupo indígena local, Kana'an Ts'onot, que se traduce como Guardianes de los Cenotes, ahora está luchando para que el sistema de ríos subterráneos de Yucatán sea reconocido por las autoridades mexicanas como una entidad con derechos legales, un paso que esperan conduzca a políticas más estrictas que regulen el desarrollo, la contaminación y el tratamiento de aguas residuales. St George, quien tomó esta fotografía para resaltar la increíble belleza natural de los sistemas de cuevas submarinas de México y llamar la atención sobre las amenazas que enfrentan, está trabajando para que tengan éxito.

Foto: Tom St. George / BigPicture Natural World Photography Competition 2022

Shooting Star

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Shooting Star

Fotografía finalista en la categoría: Acuatic Life

Tres días antes de la luna llena, en julio pasado, el fotógrafo Tony Wu se sumergió en una bahía frente a la costa de Kagoshima, Japón, en busca de un gobio estrellado, Asterropteryx semipunctata.

Había estado esperando fotografiar al bonito durante semanas, y esperaba pasar toda su inmersión centrado en esa tarea. Pero poco después de ver a su primer gobio, Wu se desvió por una escena diferente: la estrella de mar de Leach -Leiaster leachi- se levantó sobre las puntas de sus brazos y comenzó a desovar, disparando una Vía Láctea de esperma en el agua de mar circundante.

Al igual que muchos invertebrados marinos, las estrellas de mar se reproducen mediante el desove de transmisión, liberando grandes cantidades de espermatozoides y huevos en la columna de agua en un corto período de tiempo. Para maximizar las posibilidades de fertilización de estos gametos, sincronizan sus esfuerzos con los miembros vecinos de su especie, utilizando señales de temperatura, luz y ciclo lunar para guiar sus tempos. Wu observó a esta estrella de mar en particular desovar durante al menos una hora. "En algún momento, me di cuenta de que el animal no estaba enviando gametos voluntariamente", dice. "Sincronizó la liberación de espermatozoides con ciertos momentos, tal vez como una reacción al flujo y la fuerza de la corriente".

A medida que sus gametos se alejaban en la distancia, reflexionó sobre la experiencia de compartir un momento tan íntimo con una criatura sin rostro. "Espero que capturar una escena dramática que represente la búsqueda atemporal de la inmortalidad de esta especie pueda proporcionar una forma para que otros vean lo que yo veo: que todos somos iguales, a pesar de nuestras diferencias externas".

Foto: Tony Wu / BigPicture Natural World Photography Competition 2022

After the Fall

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After the Fall

Fotografía ganadora en la categoría: Acuatic Life

Los leones marinos de California -Zalophus californianus- son miembros icónicos del ecosistema de la Bahía de Monterey, y al fotógrafo David Slater le encanta bucear con ellos. "Pasan corriendo junto a ti con tanta belleza y gracia que te dejan atónito", dice. Pero durante una inmersión en septiembre pasado, Slater fue testigo de una escena de leones marinos más sombría. En un tramo sucio del fondo marino, un león marino muerto había caído a su lugar de descanso final, un colorido grupo de estrellas de murciélago -Patiria miniata- que se esparcían por su cuerpo como flores arrojadas a una tumba.

Las estrellas de murciélago son omnívoras y con frecuencia se alimentan de cadáveres que caen al fondo del océano. "He visto piezas de video de estas hurgando en erizos del mar muertos, peces, casi cualquier cosa que sea comestible", dice el experto en estrellas de mar del Museo Smithsonian de Historia Natural, Christopher Mah.

Los quimiorreceptores en los brazos de las estrellas les ayudan a captar el olor de la carne en descomposición y se arrastran en la dirección de la comida. Si bien no se mueven rápidamente, los video de timelapse han revelado la feroz pelea que se produce cuando los carroñeros compiten por la posición en un cadáver, empujándose y fijándose los brazos unos a otros como si estuvieran involucrados en un combate a cámara lenta.

Una vez que se han asegurado un sitio para alimentarse, las estrellas de mar extienden sus estómagos sobre sus presas y secretan enzimas para digerir la carne. "Este es un proceso lento, según nuestros estándares de tiempo", dice Mah, "que puede durar horas, días, semanas". Sin el beneficio del timelapse para revelar el frenesí de alimentación en curso, la escena parecía pacífica para Slater, quien se conmovió por la pintoresca mezcla de vida y muerte que encontró. "Nunca había sabido que la muerte fuera tan hermosa", dice Slater, "y me sentí humilde de ser parte de la caída de este león marino".

Foto: David Slater / BigPicture Natural World Photography Competition 2022

The Stoat’s Game

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The Stoat’s Game

Fotografía finalista en la categoría: Terrestrial Life

En las horas previas al amanecer de una fría mañana de invierno en los Alpes franceses, el fotógrafo José Grandío yacía quieto en la nieve, esperando que un armiño -Mustela erminea- emergiera de su madriguera. Había pasado los últimos días esperando de la misma manera, sin recompensa, pero su paciencia estaba a punto de ser recompensada. Poco después de que saliera el sol, el animal salió a la luz pálida del invierno y procedió a ofrecer un espectáculo increible. "Parecía estar jugando con la nieve fresca que acababa de caer, haciendo saltos repentinos y arrastrándose por la nieve", recuerda Grandío.

Los científicos han sido testigos de cómo los armiños participan en exhibiciones similares en muchas ocasiones, y se refieren al comportamiento como baile, aunque sus opiniones están divididas sobre lo que motiva los saltos y giros. A veces, las danzas se realizan frente a un conejo o un pájaro grande en un aparente intento de confundir o distraer a las presas potenciales, una estrategia que ha demostrado ser efectiva en una serie de interacciones documentadas. En otras ocasiones, como fue el caso en la muestra que Grandío fotografió, no hay ningún animal de presa a la vista, y la danza parece ser simplemente una expresión de júbilo. Una tercera hipótesis es que las danzas son en realidad una respuesta involuntaria a una infección parasitaria, ya que se sabe que los armiños son huéspedes de gusanos parásitos craneales.

Cualquiera que sea la interpretación del comportamiento, una cosa que los científicos han aprendido es que cuando se asocian con el ataque de un depredador, estas exhibiciones reducen el riesgo de lesiones al armiño, probablemente porque proporcionan un elemento de sorpresa. Tal beneficio podría reforzar el comportamiento, ya se tratara o no en origen, de un comportamiento intencional . En este caso en particular, el armiño saltó y bailó durante aproximadamente media hora antes de regresar a su guarida por el resto del día. Si bien el motivo del ímpetu de su energética exhibiciónno está claro, Grandío no puede evitar pensar que era "algo así como un juego para él", una respuesta alegre al placer de la nieve prístina.

Foto: Jose Grandío / BigPicture Natural World Photography Competition 2022

Sickening Delicacy

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Sickening Delicacy

Fotografía ganadora en la categoría: Human / Nature

Mientras viajaba por la región rumana de los Cárpatos hace varios años, el fotógrafo Bence Máté se encontró con una escena horrible. En un sitio de desove para ranas comunes -Rana temporaria- cientos de ranas (y varios sapos) yacían muertas en el agua, algunas todavía agarrando a sus parejas con sus patas traseras notablemente fuera de escena.

Los cazadores furtivos habían arrancado a los anfibios de la charca mientras intentaban reproducirse, les cortaron las patas traseras para alimentar el comercio de ancas de rana y los arrojaron de nuevo al agua para morir; una muerte habitual entre sus desoves. "Fue la crueldad lo que más me conmocionó", dice Máté, "pero también el daño causado a las poblaciones locales".

Cada año, millones de ranas se comercializan en todo el mundo como fuente de alimento. El comercio se alimenta no solo de la recolección de animales salvajes a escala local, como Máté presenció en Rumania, sino también de la agricultura comercial industrial en China y otros países. Si bien la caza furtiva puede poner en peligro a las poblaciones locales, la agricultura comercial en realidad representa una amenaza aún mayor para los anfibios de todo el mundo.

"La agricultura masiva y el comercio internacional para abastecer a la industria de las ancas de rana están propagando enfermedades mortales y contribuyendo a la actual crisis de extinción de anfibios", dice el herpetólogo y experto en comercio de vida silvestre Jonathan Kolby. "Dos tipos de patógenos en particular, el hongo quítrido anfibio y el ranavirus, se están propagando a lo largo y ancho del continente por el comercio de ancas de rana y ya han impulsado docenas de disminuciones y extinciones de la población". Para que las ancas de rana permanezcan en el menú de los humanos, se necesitan urgentemente medidas mejoradas de bienestar y control de enfermedades para proteger mejor a los anfibios a nivel mundial.

Foto: Bencé Maté / BigPicture Natural World Photography Competition 2022

Into the Light

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Into the Light

Fotografía ganadora en la categoría: Art of Nature

Cuando el fotógrafo Pål Hermansen salió una enérgica mañana de marzo en Ski, Noruega, y miró hacia su casa, se sintió consternado. Una de las luces exteriores había permanecido encendida toda la noche, y dentro de su brillante caparazón, vio las manchas oscuras de docenas de insectos, atraídos a su muerte por el faro accidental. Mientras limpiaba el accesorio, Hermansen se inspiró para fotografiar la colección de insectos, con la esperanza de arrojar luz sobre "las criaturas ocultas que son una base para nuestras vidas, criaturas que ignoramos fácilmente".

Los insectos son el grupo más diverso de organismos en la Tierra: los científicos estiman que actualmente existen hasta 30 millones de especies. También son asombrosamente abundantes, y conforman más de la mitad de la biomasa de todos los animales del planeta. Sin embargo, aunque los insectos aún superan con creces a otros grupos de animales, sus poblaciones se han desplomado en las últimas décadas. Un documento de 2019 que analiza el estado y las causas de estas disminuciones utilizó la frase "muerte por mil recortes" para resumir la crisis; el cambio climático, la deforestación, la conversión agrícola, la urbanización, la contaminación y las especies introducidas han afectado a los insectos del planeta.

Aunque con demasiada frecuencia se consideran plagas, los insectos realizan una serie de funciones valiosas para los humanos, incluida la polinización de cultivos, la aireación del suelo, el reciclaje de nutrientes y el control de enfermedades. También son una fuente de alimento crítica para una amplia variedad de otras especies, muchas de las cuales también dependemos. A medida que disminuye el número de insectos, crece el potencial de consecuencias ecológicas y económicas significativas. Pero una comprensión pública más profunda de esta disminución y sus consecuencias puede ayudar a cambiar la tendencia. Los contenidos ingeniosamente dispuestos de la trampa de luz involuntaria de Hermansen sirven como un recordatorio tanto de la difícil situación como del valor de estos habitantes de nuestro planeta.

Foto: Pal Hermansen / BigPicture Natural World Photography Competition 2022

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