Cómo los vikingos acabaron con las morsas en Islandia

El alto valor de productos como el marfil probablemente llevó a una intensa caza, lo que exacerbado por un clima más cálido y el vulcanismo, resultó en la extinción de la morsa en Islandia

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Odobenus rosmarus rosmarus

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Odobenus rosmarus rosmarus

La morsa del Átlantico, es una de las dos subespecies de morsa que existen en la actualidad. Habita en la región que se extiende desde el Ártico canadiense hasta el mar de Kara, localizado al norte de Siberia. Su población en la actualidad es de unos 22.500 ejemplares. 

Foto: IStock

Odobenus rosmarus divergens

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Odobenus rosmarus divergens

La otra subespecie de morsa conocida es la de la imagen. Se trata de la morsa del Pacífico, la cual se caracteriza por ser más grande y corpulenta que la atlántica y se distribuye desde la vertiente oriental del mar de Siberia, hasta el mar de Beaufort, en América del Norte. Sus poblaciones son más abundantes que las de sus primos atlánticos. Se calcula que pueden habitar en el pacífico hasta 200.000 ejemplares. 

Foto: iStock

Odobenus rosmarus rosmarus

Cómo los vikingos acabaron con las morsas en Islandia

Cualquiera que haya oído hablar de los vikingos, sabrá de la fama de estos como curtidos guerreros y auténticos lobos de mar. Sin embargo, ¿sabemos hasta qué punto fueron buenos pescadores y cazadores? La respuesta puede encontrarse en las costas de Islandia, donde las morsas que un día allí habitaron pudieron dar fe de ello.

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Y decimos habitaron, por que hoy en día es posible encontrar a las dos subespecies de morsas que habitan nuestro planeta [Odobenus rosmarus rosmarus y Odobenus rosmarus divergens] repartidas por varios puntos del océano Ártico, desde Canadá, pasando por Groenlandia, hasta las costas rusas. Pero sin embargo no hay rastro de ellas en Islandia. ¿Cuál fue el destino de estos pinnípedos? Todo parece apuntar a que los vikingos acabaron con ellas.

¿Dónde están las morsas islandesas?

La expansión de los nórdicos a través del Atlántico norte ofrece una rara oportunidad de estudiar los efectos de la llegada humana a lugares inexplorados y la explotación temprana de los recursos marinos. Hoy en día, no existe una población local de morsas en Islandia donde con total seguridad, los datos y el registro fósil, así como los patrones de distribución de la especie, como las condiciones ecológicas apuntan a que deberían encontrarse allí.

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Del mismo modo, los restos óseos, los nombres de lugares y las fuentes escritas sugieren que en Islandia habitaron morsas, y que estas fueron fuertemente perseguidas por los nórdicos durante los períodos de asentamiento entre los años 870 al 1262 d.C. En este sentido estudio titulado Disappearance of Icelandic Walruses Coincided with Norse Settlemen publicado recientemente en la revista Molecular Biology and Evolution investiga el momento, la distribución geográfica y la identidad genética de las morsas en Islandia mediante la combinación de información histórica, nombres de lugares, dataciones por radiocarbono y análisis genómicos.

Una población local de morsas genéticamente distinta a las actuales se extinguió poco después del asentamiento nórdico en Islandia

Los resultados del mismo respaldan que una población local de morsas genéticamente distinta a sus parientes actuales se extinguió poco después del asentamiento nórdico. "Existe una creciente evidencia sobre los impactos de la llegada de los seres humanos a nuevos ambientes "prístinos", incluyendo alteraciones del hábitat terrestre y extinciones de especies. Sin embargo, los efectos de la utilización de los recursos marinos antes de la caza industrializada de ballenas, focas y pesca han permanecido en gran medida subestimados hasta el momento", declara Xénia Keighley del departamento de genética evolutiva de la Universidad de Copenhague y autora principal del estudio

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El alto valor de los productos de morsa como el marfil en los mercados internacionales probablemente llevó a una intensa presión de caza por parte de los pueblos nórdicos, lo cual, potencialmente exacerbado por un clima más cálido y el vulcanismo, resultó en la extinción de la morsa en Islandia.

"En nuestra investigación demostramos que la caza comercial, los incentivos económicos y las redes comerciales desde la época de los vikingos tenían una escala e intensidad suficientes para producir impactos ecológicos significativos e irreversibles en el medio marino", añade la investigadora. "Se trata este es uno de los primeros ejemplos de extinción local de una especie marina después de la llegada humana, durante el comienzo de la explotación marina comercial" concluye.

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