El canto de las ranas permite detectar el cambio climático

La innovadora unión de dos disciplinas, la bioacústica y la biogeografía, junto a empleo de nuevas tecnologías emergentes, ya está ayudando a los científicos a predecir las variaciones climáticas a partir del canto de diversos animales, entre ellos las ranas.

Hyla arborea - Ranita de San Antonio

Hyla arborea - Ranita de San Antonio

Foto: iStock

Desde los imperceptibles ultrasonidos sordos a nuestros oídos enviados por los murciélagos, pasando por la noches de la berrea en que los ciervos rojos inundan el ambiente con sus guturales cantos, hasta el sonido de grillos y chicharras en las secas y cálidas jornadas de verano, en la naturaleza existen multitud, llamadas acústicas, cantos o reclamos que tienen como fin el cumplimiento de diversas funciones que abarcan la comunicación, la defensa territorial, el reclamo sexual o la solicitud de alimento, entre muchas otras.

Pero de entre todo el paisaje sonoro con el que nos podemos deleitar en la naturaleza, hay uno que especialmente ha llamado la atención de un equipo de investigadores del Departamento de Biodiversidad y Biología Evolutiva del Museo Nacional de Ciencias Naturales: el canto de algunas especies de anfibios. Tanto es así, que el equipo dirigido por el investigador Diego Llusia, autor de un estudio que bajo el título Calling behaviour under climate change: geographical and seasonal variation of calling temperatures in ectotherms se publicaba recientemente en la revista Global Change Biology, se ha centrado en el canto de ranas y sapos para ir un paso más allá, y tratar de comprender que relación podría existir entre las señales acústicas emitidas por estos animales y las condiciones de su medio, algo que en en primer lugar podría proporcionar una valiosa información de como estas distintas especies se están adaptado al cambio climático, y en última instancia, a tener una mejor comprensión de la variación del clima que vivimos en la actualidad.

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Sensibilidad climática

"Los seres vivos somos extremadamente sensibles a las condiciones climáticas. La mayoría de organismos requieren determinados niveles de precipitación, humedad o temperatura para reproducirse y sobrevivir", explican los autores en un artículo publicado en el diario The Conversation. "Por ello, los animales a menudo restringen su actividad a periodos y lugares que les resultan favorables". Al verse alteradas las condiciones ecológicas, encontramos, como no podía ser de otra manera, la modificación del comportamiento de todo tipo de fauna, una respuesta adaptativa en la que más allá de las pautas de alimentación, migración o reproducción, puede verse modificado el modo en que se comunican, alterando así el paisaje sonoro de la naturaleza.

Para estudiar este fenómeno, el equipo de Llusia se ha centrado en los anuros, un grupo de anfibios entre los que se incluyen ranas y sapos, que en la actualidad cargan con la pesada cruz de ser los vertebrados más amenazados a nivel mundial. Para ello se valieron de diversas e innovadoras técnicas de grabación de audio, una nueva metodología de estudio denominada seguimiento acústico pasivo, para examinar las temperaturas anuales a las que se producían los reclamos de 5 especies de anuros de zonas templadas, como variaban estas en su distribución en el territorio y estacionalmente, y cuales eran los mecanismos que permiten a los ectotermos adaptarse a los entornos térmicos cambiantes.

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Así, tras grabar y analizar mediante algoritmos parecidos a los de reconocimiento de voz que usan actualmente nuestros móviles miles de horas de grabación, los investigadores fueron capaces de detectar las especies presentes en cada ecosistema, sus periodos de reproducción o en qué condiciones ambientales están activas. "Con este método conseguimos predecir dónde y cuándo existirán condiciones climáticas adecuadas para el canto de cada especie en las próximas décadas. Es decir, dónde y cuándo podrían reproducirse o llevar a cabo otras actividades esenciales de su ciclo de vida. E igualmente, si las condiciones climáticas mejorarán o empeorarán en cada lugar y periodo para llevar a cabo estos comportamientos", detallan los científicos.

El el futuro, el equipo de Llusia espera poder emplear toda esta información para predecir las respuestas de estas especies a los cambios de precipitación y temperatura, los posibles desajustes en las interacciones que se establecen entre las distintas especies, así como su probable extinción en algunos ecosistemas dadas unas condiciones desfavorables.

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