Ciclones y aves marinas: enemigos naturales

Un estudio llevado a cabo por un un equipo internacional de científicos del CNRS, ha demostrado como los ciclones matan de hambre cada año a miles de aves marinas en el Atlántico Norte

Frailecillo atlántico - Fratercula arctica

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Foto: David Grémillet

Cada invierno, miles de aves marinas inician su migración desde el Ártico para pasar el invierno en las condiciones más favorables que le brindan las tierras más cálidas situadas al sur. Sin embargo, también cada año se encuentran los cadáveres de miles de estas aves marinas en las costas de todo el océano Atlántico, tanto en América del Norte como en Europa.

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En un artículo publicado esta semana en la revista Current Biology, un equipo internacional científicos conformado por investigadores del Centro de Ecología Funcional y Evolutiva de Montpelier, el LIENSs de la Universidad de La Rochelle, y el Centro de estudios biológicos de Chizé, todos adscritos al CNRS francés, ha demostrado cómo los ciclones están provocando la muerte anual masiva de estas aves.

Cuando migran desde sus lugares de anidación en tierras árticas hacia el Atlántico Norte, más al sur, estas aves con frecuencia se ven expuestas a ciclones de alta intensidad que pueden durar varios días. Después de equipar a más de 1.500 aves de las cinco especies principales que realizan esta migración (entre ellas, frailecillos atlánticos -Fratercula arctica-, mérgulos atlánticos -Alle alle- , gaviotas tridáctilas -Rissa tridactyla- y dos especies de araos) con pequeños dispositivos de localización y comparar sus movimientos con las trayectorias de los ciclones, los científicos pudieron determinar el grado de exposición de las aves a estos fenómenos meteorológicos extremos.

Liberación de un mérgulo atlántico equipado con un sistema GLS. Groenlandia

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Foto: David Grémillet

Al modelar el gasto energético de las aves en tales condiciones, el estudio sugiere, sorprendentemente, que las aves no mueren por un mayor gasto energético, sino como resultado de su incapacidad para alimentarse durante un ciclón. Las especies estudiadas son particularmente inadecuadas para volar con vientos fuertes y la mayoría de no pueden sumergirse en un mar tormentoso para pescar, lo que les impide alimentarse. Atrapadas durante un ciclón, estas aves morirán de hambre si las condiciones desfavorables persisten más allá de los pocos días que sus reservas corporales les permiten sobrevivir sin comida, por lo que a medida que se acentúa la frecuencia e intensidad de ciclones severos en el Atlántico Norte debido al cambio climático las aves marinas que invernan en este área serán aún más vulnerables a tales eventos.

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