Chimpancés de la sabana, un modelo para entender la evolución humana

El llamado "efecto del ambiente de la sabana" en los chimpancés resulta fundamental a la hora de reconstruir el comportamiento de los primeros humanos, algo que podría ayudarnos a comprender nuestra propia evolución

Macho alfa de chimpancé caminando sobre sus 4 extremidades

Macho alfa de chimpancé caminando sobre sus 4 extremidades

Foto: iStock

29 de octubre de 2021, 13:00 | Actualizado a

Los chimpancés -Pan troglodytes- son los parientes evolutivos vivos más cercanos a nuestra especie, ya que compartimos con ellos alrededor del 98,7 % del ADN, y tenemos en común un ancestro que vivió hace aproximadamente entre 4,5 y 6 millones de años. A pesar de esta cercanía, estos primates carecen de algunos de los rasgos biológicos y culturales que poseen los seres humanos para adaptarse al calor extremo, como por ejemplo las numerosas glándulas sudoríparas ecrinas, la falta relativa de pelo o la capacidad de crear artefactos como recipientes de agua o sombreros para mitigar la deshidratación e insolación.

Además, para prosperar, la mayoría de los grandes simios, como los chimpancés, bonobos y gorilas, necesitan franjas de bosques frondosos en África, o el en el caso de los orangutanes, en el sudeste asiático.Sin embargo, algunos grupos de chimpancés sobreviven en las sabanas, zonas caracterizadas por un clima con altas temperaturas y con precipitaciones muy estacionales y escasas. La ecología y el modo de vida estos chimpancés dista mucho de la de sus congéneres de la selva, y es por ello que ahora la profesora de la Facultad de Psicología de la Universidad de Barcelona, Adriana Hernández, ha codirigido el trabajo de un equipo internacional de primatólogos que ha revisado la literatura científica existente respecto al comportamiento y la ecología de los chimpancés en las sabanas para comprender cómo se adaptan a estas condiciones extremas.

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Según los investigadores, las condiciones medioambientales de estos lugares provocarían un tipo específico de comportamientos y respuestas fisiológicas en estos chimpancés, como descansar en cuevas o excavar para extraer agua que no se dan en aquellos de sus congéneres que viven en zonas boscosas, donde las condiciones ambientales no son tan extremas. "Lo que nosotros llamamos efecto del ambiente de la sabana tiene implicaciones importantes a la hora de reconstruir el comportamiento de los primeros humanos que vivieron en hábitats similares y, por lo tanto, nos ayuda a comprender mejor nuestra propia evolución" expresa Hernández, cuyo trabajo se publica esta semana en la revista Evolutionary Antropology bajo el título Chimpanzees (Pan troglodytes) in savanna landscapes.

Chimpancés de secano

Los chimpancés que viven en la sabana son taxonómicamente indistinguibles del resto de chimpancés. Por ese motivo, las comparaciones de comportamiento, morfología y ecología con respecto a sus parientes de paisajes boscosos proporcionan una información clave para generar hipótesis o poner a prueba teorías sobre cómo pudieron adaptarse los primeros humanos hace millones de años a medida que los bosques africanos iban retrocediendo y dejando paso a las sabanas.

Hembra de chimpancé transportando a su cría

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Foto: iStock

"Sabemos que los homininos tempranos se adaptaron a ambientes de sabana similares a los que ocupan los chimpancés, y se piensa que las condiciones de la sabana causaron adaptaciones en nuestros antepasados, como por ejemplo el desarrollo del cerebro o la tolerancia a altas temperaturas", explica Hernández, quien también es codirectora de Investigación del Instituto Jane Goodall en España. "Por lo tanto, entender cómo nuestros parientes genéticamente más cercanos se adaptan a un medioambiente seco, caliente, estacional y abierto, muy similar a aquellos donde vivieron los homininos tempranos, nos ayuda a analizar cómo nuestros ancestros podrían haberse adaptado y cómo podrían haber surgido las características que nos definen como humanos", añade.

Entre las características recogidas por el estudio destacan las estrategias de los chimpancés de sabana para tolerar altas temperaturas. "Entender cómo hacen frente al calor nos puede ayudar a comprender cómo surgieron las estrategias que nosotros mismos empleamos. Algunas probablemente son las mismas para chimpancés y homininos, como el uso de cuevas o sumergirse en el agua para refrescarse" continúa la investigadora.

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Otro ejemplo destacado alude a cómo los chimpancés tratan de hidratarse durante la estación seca avanzada, por ejemplo, cavando en busca de agua cuando la presencia de esta se reduce solo a unos cuantos puntos en el terreno, algo a lo que los primeros homínidos también tuvieron que enfrentarse también durante una parte del año.

El trabajo también ha confirmado que los grupos sociales de chimpancés de sabana se distribuyen en áreas inusualmente grandes, de alrededor de 100 km², mientras que los chimpancés que habitan en zonas más boscosas tienen áreas de distribución de entre 3 y 30 km². Sin embargo, aunque el tamaño de los grupos es similar en ambos tipos de chimpancés, en la sabana estos muestran una densidad de población mucho menor, algo que podría explicarse por la baja disponibilidad de alimentos en el hábitat.

Dos chimpancés adultos

Dos chimpancés adultos

Foto: iStock

A pesar de que ahora sabemos mucho más que nunca sobre los chimpancés de la sabana, se desconoce su número exacto, aunque según los investigadores hay menos que los que habitan en las zonas boscosas, ya que la superficie total que ocupan es mucho más pequeña. "También hay que tener en cuenta que son muchos menos los sitios donde se han estudiado chimpancés de sabana, ya que solo hay dos lugares en la sabana donde los chimpancés están habituados al ser humano y se puede observar su comportamiento directamente. En cambio, hay más sitios boscosos con chimpancés totalmente habituados a los investigadores; ambientes en los que se han estudiado estos primates durante décadas", explica Adriana Hernández.

Claves para entender la adaptación al cambio climático

Otra de las aportaciones relevantes de esta investigación es que contribuye a comprender los posibles efectos del cambio climático en la especie. "La adaptación de estos chimpancés a los climas extremos puede ayudarnos a modelar cómo los chimpancés que habitan actualmente en los bosques podrían adaptarse a los cambios que, según proyectan los estudios climáticos, harán que sus ambientes sean más secos y calientes.

Esto es importante, ya que la especie está en peligro y la subespecie del oeste de África -Pan troglodytes verus- está críticamente amenazada", informa la investigadora, desde cuyo equipo aprovechan para enfatizar la necesidad de más investigación sobre los aspectos biológicos y culturales del ambiente de la sabana, y así poder abordar los efectos en la especie del esperable aumento futuro en la frecuencia de las olas de calor y los períodos de sequía.

Los chimpancés pescadores del monte Nimba

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