Los cazadores furtivos matan al espalda plateada más famoso de Uganda

El asesinato de este macho de gorila de 25 años de edad ha causado una fuerte conmoción entre los responsables del Parque Nacional Impenetrable del Bosque de Bwindi. Rafiki, aclamado entre los visitantes del parque, era el líder de una familia de gorilas de montaña de 17 miembros cuyo futuro ahora es incierto.

Rafiki, en una imagen sin datar.

Rafiki, en una imagen sin datar.

Foto: Gobierno de Uganda.

La Autoridad de Vida Salvaje de Uganda ha informado recientemente de la muerte de Rafiki, el espalda plateada más famoso del Parque Nacional Impenetrable del Bosque de Bwindi. El primate era el único espalda plateada de una población de 17 ejemplares de gorilas de montaña (Gorilla beringei beringei) una subespecie de la que, según la Unión Internacional de Conservación de la Naturaleza (UICN), quedan unos 600 ejemplares.

Rafiki, cuyo significado es ‘amigo’ en la lengua suajili, lideraba un grupo de 17 individuos asentados en el Parque Impenetrable de Bwindi desde 1997, según han informado las autoridades del parque. La familia de primates traspasaba en ocasiones los límites de Bwindi en busca de comida, con lo que habían entrado en contacto directo con las poblaciones colindantes, que, sin embargo, habían coexistido hasta la fecha sin problemas.

El único espalda plateada del grupo

El espalda plateada, el único del grupo, era el ejemplar preferido de los turistas que visitaban el parque, por lo que su pérdida ha tenido un fuerte impacto en todo el país. Las autoridades dieron la voz de alarma el pasado 1 de junio, la última vez que Rafiki fue visto con vida, y siguieron la pista de una población cercana en al que habían encontrado "carne de selva".

Los responsables de esta reserva natural, ubicada entre Uganda, Ruanda y la República Democrática del Congo, informaron de la detención de cuatro sospechosos, uno de los cuales fue sorprendido con carne de potamoquero - un mamífero ungulado similar al cerdo doméstico- además de varias armas de caza, y alegó haber matado al gorila en defensa propia. La autopsia practicada al primate desveló que había fallecido como consecuencia de un objeto punzante que le atravesó el abdomen hasta alcanzar sus órganos.

Bwindi, inscrito en la Lista de Patrimonio Mundial de la Unesco, da cobijo a casi la mitad de los gorilas de montaña del mundo, por lo que es un punto de especial interés por las autoridades conservacionistas, a las que preocupa que la desaparición de Rafiki pueda tener consecuencias en el grupo, que podría dispersarse en ausencia del espalda plateada.

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Caza furtiva para poder comer

Rafiki no fue asesinado por su carne, aunque el incidente ilustra la preocupación de las autoridades conservacionistas por que la pandemia del coronavirus esté obligando a la población a desplazarse en busca de alimento, para lo que recurren en última instancia a la caza furtiva por desesperación. El toque de queda nacional ha afectado también a los parques nacionales, que continúan cerrados a los visitantes, igual que las expediciones turísticas para ver a los gorilas en su entorno natural. Sin los procedimientos habituales, algunos habitantes de las poblaciones cercanas realizan incursiones en los parques en busca de alimento.

La muerte de Rafiki no tiene nada que ver con el desplazamiento de personas debido al coronavirus. El cazador autoinculpado - explica Bashir Hangi, responsable de comunicación de la Autoridad de Vida Salvaje de Uganda, a National Geographic España- alegó que había entrado en el parque en busca de pequeños animales, como cerdos salvajes o duiqueros… cuando se vio sorprendido por el grupo”. Sin embargo, aclara, es posible que la pandemia de COVID-19 haya empujado a algunas personas a recurrir a la caza furtiva para encontrar algo que comer.

Esfuerzo conservacionista

A pesar de los encuentros con cazadores furtivos y la pérdida de hábitat, las poblaciones de gorilas de montaña han experimentado un importante impulso en los últimos años, después de que su número decreciese considerablemente en la década de 1980 a causa de la guerra y la caza furtiva. De los 480 ejemplares contabilizados en 2010 se han pasado a 604 en la actualidad (41 grupos y 14 machos sueltos). Según Bashir Hangi, el último recuento de Bwindi, realizado en 2019, había contabilizado un total de 459 individuos en el parque. Esta progresiva recuperación provocó que en 2018 la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza mejorar su estado de “en peligro crítico” (CR) a “en peligro” (EN). No todo son malas noticias.

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