La dura infancia del pingüino emperador

Tras tan solo 5 meses, los pequeños pingüinos emperador han de enfrentarse en solitario a las vicisitudes de unos de los climas más duros de la Tierra: el de la Antártida

Aptenodytes forsteri

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Foto: Vincent Munier

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Los polluelos de pingüino emperador nacen en uno de los lugares más inhóspitos de la Tierra: el mundo helado de la Antártida. La infancia en este entorno es dura, y el aprendizaje, corto, pues tras solamente unos cinco meses, los que fueran unos padres ejemplares y cariñosos, abandonan a sus crías a su propia suerte.

Así lo que revela una nueva investigación realizada por el Instituto Oceanográfico Woods Hole -WHOI por sus siglas en ingles- en el artículo titulado Maiden journey of fledgling emperor penguins from the Mawson Coast, East Antarctica que se publica recientemente en la revista especializada Ecology Progress Series.

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De este modo, el equipo liderado por Sara Labrousse, investigadora postdoctoral en el WHOI y autora principal del estudio, revela los comportamientos previamente desconocidos de los pingüinos emperadores juveniles en sus críticos primeros meses, cuando abandonan la colonia en que nacieron, y aprenden consecutivamente a nadar, bucear y encontrar comida. "Este estudio proporciona información sobre una parte importante, pero mal entendida, de su ciclo de vida, que es esencial para poder predecir mejor la respuesta de la especie al cambio climático futuro", reflexiona Labrousse.

En dicho estudio, 15 pingüinos juveniles fueron marcados antes de que abandonaran su colonia en Terre Adélie sobre el mes de diciembre, cuando dicho ecosistema, generalmente, comienza a calentarse y el hielo comienza a romperse, dando lugar a aguas abiertas, en las inmediaciones de la colonia.

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Así, los investigadores colocaron rastreadores en las espaldas de los pollos sanos que tenían las mejores posibilidades de supervivencia. Estos registraron los movimientos de los pingüinos y transmitieron datos de ubicación y buceo por satélite. En total se registraron más de 62.000 inmersiones, revelando que los pingüinos juveniles se movieron inicialmente hacia el norte para alcanzar áreas de aguas abiertas y aguas más cálidas. "Este es el momento en que esencialmente están aprendiendo a nadar", dice Labrousse. " No es algo que sus padres les enseñen. Cuando entran al agua por primera vez, son muy torpes e inseguros de sí mismos. No son los nadadores rápidos y elegantes en los que los más afortunados se convertirán", añade.

"¡Resulta que pasan la mayor parte del invierno buceando bajo el hielo marino!"

Los rastreadores también mostraron que una vez que los pingüinos emperadores juveniles adquirieron más experiencia en el buceo, se dirigieron al sur y entraron en la zona de hielo marino, donde pasaron los meses de invierno haciendo inmersiones más profundas bajo este. "Esto fue algo que nos sorprendió, porque antes no sabíamos cuánto tiempo se quedaban en el hielo", continúa la investigadora. "Resulta que pasan la mayor parte del invierno buceando bajo el hielo marino".

Buceando entre dos aguas

La investigación también destaca la conexión única entre los comportamientos de buceo juvenil y una capa del océano conocida como termoclina, donde las aguas superficiales más cálidas se encuentran con las aguas más frías y profundas, y sus presas probablemente se juntan en grupos.

En la Antártida la termoclina comienza a profundizar en otoño, y los científicos relacionan profundidad de la inmersión de los animales con la profundidad de la termoclina. lo que a su vez tiene relación con el cambio estacional en la distribución del krill y otras de sus presas. "La inmersión más profunda registrada fue de 264 metros" apunta Labrosouse en este sentido. "El siguiente paso en esta investigación sería registrar la muerte de juveniles en el mar", dice la investigadora. "Eso nos daría datos sobre sus tasas de supervivencia, que no tenemos para este estudio".

La vida de emperador

Los pingüinos emperador son las especies más grandes de pingüinos, pero son particularmente vulnerables al cambio climático porque sus ciclos de vida dependen mucho del hielo marino. Su ciclo de reproducción comienza en marzo -otoño en la Antártida- cuando el hielo marino es lo suficientemente espeso como para sostener a su colonia.

Después de poner un solo huevo, las hembras dejan la colonia para atrapar peces y engordar para poder alimentar a sus polluelos. Los machos se quedan atrás en incuban el huevo bajo el calor y protección de sus pies. "Muy poco hielo marino durante este tiempo puede reducir la disponibilidad de criaderos y presas; demasiado hielo marino significa viajes de caza más largos para los adultos, lo que a su vez significa tasas de alimentación más bajas para los pollitos", explica Labrousse.

Los pingüinos emperador son particularmente vulnerables al cambio climático porque dependen mucho del hielo marino

"Los jóvenes permanecen en el mar durante cinco o seis años antes de regresar a la colonia para aparearse", explica por su parte Stephanie Jenouvrier, bióloga del WHOI y coautora del estudio. "Necesitamos entender mejor la dinámica de lo que sucede durante el tiempo en que los jóvenes están lejos de la colonia. Comprender cómo responden los pingüinos a los cambios en términos de crianza y otras etapas de su vida, es clave para predecir las respuestas de las poblaciónes y su capacidad de adaptarse a los cambios climáticos que se avecinan.

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