5.300 millones de smartphones acabarán en la basura en 2022

Pese a estar fabricados con materiales como el oro, la plata, el platino, y otros semiconductores muy valiosos, solo una ínfima parte de los dispositivos móviles que se desechan cada año será reciclada.

Pila de smartphones para reciclar

Pila de smartphones para reciclar

Foto: iStock

La humanidad se acerca a un ritmo vertiginoso hacia los 8.000 millones de personas en todo el planeta. Se calcula que en el mundo existen en la actualidad unos 16.000 millones de teléfonos, lo que significa que cada persona, de media, sería poseedora de dos dispositivos móviles. De todos estos teléfonos, los expertos calculan que solo en 2022 más de 5.000 millones de ellos acabarán desechados o guardados en un cajón, algo que en el primer caso podría suponer un gran problema debido a la gran cantidad de materiales peligrosos de los que están compuestos para el medio ambiente.

"Los teléfonos inteligentes son uno de los productos electrónicos que más nos preocupan", explica Pascal Leroy, director general de WEEE Forum, una asociación sin ánimo de lucro que representa a 46 organizaciones que gestionan el reciclaje de este tipo de residuos, conocidos como basura electrónica.

A pesar de contener oro, cobre, plata, paladio y otros componentes reciclables de gran valor, una vez trascurrida la vida útil de estos productos, lo más probable es que, acaben desechados o incinerados, lo que puede provocar daños significativos a la salud y el medio ambiente. Por otro lado, no recuperar este tipo de materiales, e incluso otros más difíciles de obtener, los conocidos como tierras raras, podría suponer que en el futuro tengamos que obtenerlos de países como China, el Congo u otros donde la legislación para la protección del medio ambiente es, en el mejor de los casos, extremadamente laxa. Todo ello, además, con el problema añadido de depender de otras economías para obtener ciertos elementos que se presentan indispensables para el futuro.

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Otros dispositivos, por el contrario, según una encuesta realizada en 6 países europeos entre junio y septiembre de 2022, se guardarán en los hogares en vez de ser desechados a la basura, y es que según el informe de WEEE Forum, en los hogares europeos se acumulan en promedio por persona hasta 5 kilogramos de basura electrónica.

Según Leroy, "la gente tiende a no darse cuenta de que todos estos artículos aparentemente insignificantes tienen mucho valor y juntos a nivel global representan volúmenes masivos, por eso es esencial la legislación". En este sentido, en octubre de 2022, el parlamento de la Unión Europea aprobó una nueva ley que estandariza el cargador para todos los teléfonos inteligentes, tabletas y cámaras a partir de finales de 2024. Así, se espera que la obligación del uso del USB-C para todos estos dispositivos redunde en un ahorro de aproximadamente 200 millones de euros y reduzca en más de 1.000 toneladas métricas los desechos electrónicos que se generan cada año en la Unión Europea.

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Según Kees Balde, especialista científico sénior del Instituto de las Naciones Unidas para la Formación y la Investigación -UNITAR-, la legislación en Europa, donde en la actualidad se recicla entre el 50% y el 55% de la basura electrónica, ha dado como resultado las tasas de recogida de desechos electrónicos más altas del mundo.

Sin embargo, muchos de estos desechos acaban a menudo en países de bajos ingresos, donde cada año se reciben toneladas de basura electrónica desde los países más desarrollados, y donde el porcentaje de reciclaje de los mismos en muchas ocasiones no alcanza el 5%. El verdadero desafío del futuro, según Leroy, es transferir el modelo de reciclaje a los países menos desarrollados, ya que sin las medidas adecuadas en los próximos 30 años la cantidad de residuos electrónicos podría duplicarse.

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