3er premio - Categoría 1 (3º y 4º ESO)

La unión hace la fuerza

La solución para acabar con el cambio climático se constituye de varias piezas, que solo se unirán con la acción de todos los países.

Al menos una vez cada semana, todos bajamos nuestra calle para depositar un par de bolsas negras con todos los desperdicios que generamos en nuestros hogares (la media de basura que produce un humano por año equivale a unos 400 kg). Más tarde, solo un tercio de esos desperdicios son reutilizados y convertidos en nuevas fuentes de energía o en nuevos materiales para el comercio. Gradualmente, vamos acumulando el resto de nuestra basura bajo la alfombra de inmensos mares y vertederos, alterando el ecosistema que nos rodea y provocando la extinción de miles de especies. También añadimos el hecho de que la extracción de materiales (bien sean metales, alimentos, petróleo...) conlleva un uso de energías no renovables y contaminantes, las cuales forman parte de los ya nombrados desperdicios.

Pero más allá de la cuestión científica del asunto, todos somos conscientes de que el modo de vida que hemos desarrollado durante estas últimas décadas es difícil de modificar. Lejos de la comodidad de éste, muchos de nosotros nos vemos incapaces económicamente de permitirnos la compra diaria de productos ecológicos, la instalación de fuentes de energía renovables en nuestras casas, o el uso de vehículos eléctricos o híbridos. No obstante, tratamos de contribuir reciclando y ahorrando energías lo máximo posible (bien sea para el medio ambiente o nuestra propia economía). Pero... ¿frenará esto la contaminación?

Si una cosa está clara, es que la solución definitiva contra el cambio climático derivará de pequeñas acciones conjuntas, realizadas a su vez por todos los países. Porque... ¿qué importa lo que ahorre España en petróleo, si más tarde EE. UU. lo consumirá con menor coste? ¿qué importan las cantidades de basura que se recojan en Australia, si aquí en España continuamos ensuciando nuestras playas?

Creo firmemente que personas de todo el mundo han ido desarrollando maravillosas ideas a lo largo de estos años, las cuales implican la recogida y reutilización de todos los desperdicios generados. Ideas como la conocida barrera desarrollada por Boyan Slat pueden ser el principio de un modelo de sociedad basado en la economía circular. Y más allá de investigaciones científicas y proyectos del gobierno, inventos como los “seabins” (cubos de filtración de basura), las actividades escolares APS (aprendizaje servicio) o huertos urbanos y tejados verdes, contribuyen sin depender tanto de la acción de nuestros gobiernos. Además, aparte de la recogida de residuos, actualmente se están investigando nuevas fuentes de energía, las cuales no tardarán en globalizarse. Servicios de aerotermia y placas solares se han comenzado a instalar en varias casas, reduciendo el gasto de calefacción y luz. Millones de personas utilizan el transporte público a diario. Todas estas ideas no suponen un cambio muy grande en nuestro modo de vida, aunque transformen ligeramente el comercio mundial.

Tenemos las tácticas de juego. Ahora, solo hace falta un equipo. Un equipo internacional.

Lucía Ekaterina Pinedo. Hipatia FUHEM. Rivas Vaciamadrid. Madrid.

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Este es uno de los trabajos ganadores o finalistas del I Concurso de redacción periodística para jóvenes de National Geographic España y RBA Libros, dedicado al Día de la Tierra. Aquí podéis consultar la lista completa de los trabajos premiados y seleccionados por el jurado.

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