Somos el futuro

Somos la generación de cristal. Aunque muchas veces usado como calificativo con connotación negativa, para mí contiene un significado mucho más profundo. En una sociedad en la que recriminar los problemas que afectan a los más vulnerables es “victimismo”, se ve una falta de empatía clara, y no por nuestra parte precisamente. Si buscamos la definición de “cristal” en la RAE encontramos lo siguiente: "pieza de vidrio u otra sustancia semejante que cubre un hueco en una ventana, en una vitrina, etc". Desde mi punto de vista, esto nos define perfectamente. Somos lo que cubre un hueco que ya había mucho antes de nosotros y que se achaca a nuestra presencia.

La discriminacion, problemas de integración social, feminicidios, racismo... estaban mucho antes de nuestra llegada y nos toca enmendar lo que otras generaciones no supieron arreglar mucho tiempo atrás. El simple hecho de tener esa responsabilidad sobre la espalda es un gran peso, y más si se le añade recibir burlas de las generaciones anteriores, las responsables de que nosotros seamos de una forma u otra.

Todos sentimos nostalgia, tendemos a pensar que todo era mejor antes, en nuestra niñez, cosas como la música, el arte, las películas e incluso las personas, a los ojos de alguien con una edad avanzada, tienden a tener un efecto similar al vino, cuanto más viejo, más rico y más se disfruta. Más, siempre tendemos a esperar más de los demás, más de lo que hicimos nosotros. Como cuando los padres quieren que sus hijos lleguen más lejos que ellos, aunque muchas veces venga del cariño de querer lo mejor para la gente que más quieres. Hay muchos adjetivos que se le añaden a la palabra “cristal”. Algunos de mis favoritos son:

Claro: Decimos lo que pensamos sin necesidad de eufemismos, sin tapujos, vamos directos al grano, a veces demasiado, otras veces poco. Somos muy cambiantes, estamos creciendo y aprendiendo todavía, aunque se espere un comportamiento adulto de nuestra parte.

Roto: Somos la generación más rota, más enferma. Problemas como la depresión, ansiedad, TCA, autolesiones y el suicidio están en nuestro día a día. Aunque intentamos darle la mayor visibilidad posible, aún nos queda un largo camino que superar.

Trasparente: Nos mostramos como somos, no tratamos de pretender ni esconder nuestra verdadera identidad y luchamos por tener la libertad de ser así.

Hay una técnica de reparación de cerámica japonesa, “Kintsugi”, que trata sobre reparar objetos uniendo las piezas entre sí con láminas de oro, resaltando así las cicatrices e imperfecciones en vez de escondiendolas. Esto tiene una filosofía detrás, la de afrontar las adversidades y los errores, hay que saber recuperarse y sobrellevar las cicatrices. Tenemos muchas cosas negativas, muchos rayones, esquinas desiguales, pero confío en mi generación y en que, a pesar de los errores, sabremos mejorar y no repetir errores del pasado, al menos, lo intentaremos incluso si nadie confía con nosotros, porque somos cristales y llenamos el hueco.