Océano desnudo

“No podemos tener un planeta sano sin un océano sano” afirmaba Peter Thomson, enviado especial de la ONU. Y es que el mar no es menos que el 75% de nuestro planeta, y con ello, es parte esencial para nuestra supervivencia. Se trata de la mayor fuente de alimento y empleo, además absorbe el 93% del calor de la tierra y gran parte del CO2 que producimos.

Como bien decía Neruda, el océano es “la piel desnuda del planeta”, pero en los últimos tiempos parece que lo hemos dejado olvidado. El sobrecalentamiento ha alcanzado las aguas, y el proceso de acidificación está debilitando su desarrollo. El exceso actual de CO2 se absorbe y entra en una cadena de reacciones químicas que resultan en una bajada del PH del agua (dificultando la respiración de los peces) y en deficiencia de sales necesarias para los organismos más básicos del mundo marino. La muerte de las aguas ya ha empezado.

Y no debemos pasar por alto los residuos, eso que tiramos a la basura y no volvemos a ver… hasta el verano, cuando paseamos por la orilla. Los plásticos son una de las mayores pesadillas del mar, 8 millones de toneladas al año se acumulan en el fondo, destruyendo los ecosistemas y la biodiversidad, y causando heridas, amputaciones, etc. “El momento para salvar el océano es ahora y tenemos que actuar ¡ya!”- decía Sylvia Earl.

Y lo peor es que nuestro plástico no desaparecerá nunca, sólo se hará “invisible”. Los microplásticos son fragmentos diminutos que los animales marinos se están tragando. Les damos veneno a los peces que estarán sobre la mesa cuando nuestra familia se siente a cenar.

Nuestros residuos arrancarán de raíz toda posibilidad de vida, estamos destruyendo las plantas marinas con los plaguicidas de nuestra agricultura. Sin las algas ni el fitoplacton no solo volvemos a atacar la base de la cadena trópica, sino que nos llevamos también con ello el oxígeno del agua.

A este ritmo lo más parecido que encontraremos en el mar a un coral, serán los guantes que nos pusimos ayer en el supermercado.

Necesitamos abrir los ojos y frenar. Detener la contaminación plástica, buscar modos de pesca más sostenible y cambiar esta economía basada en el carbono para reducir nuestras emisiones hasta poder frenarlas. Algunos gobiernos ya se han dado cuenta de la gravedad del asunto y empiezan a implantar medidas. Por ejemplo el ODS14 plantea medidas para la conservación de la costa y la sobrexplotación pesquera.

Pero nosotros, como ciudadanos no nos podemos quedar esperando a que “los de arriba” reaccionen, al fin y al cabo, ¿que punto divide arriba y abajo? Algunas ciudades españolas ya cuentan con pequeños mensajes en nuestras alcantarillas que nos recuerdan cada día que “el mar empieza aquí”, debemos responsabilizarnos de nuestros residuos, pero también de nuestro consumo. Hoy en día, el 90% de lo que consumimos está formado a base de microplásticos. Si queremos pensar en nuestro propio futuro, debemos pensar en el océano, seamos responsables.

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Este es uno de los trabajos ganadores o finalistas del II Concurso de Redacción Periodística para Jóvenes de National Geographic España y RBA Libros, dedicado a los océanos. Aquí podéis consultar la lista completa de los trabajos premiados y seleccionados por el jurado.