Nuestro planeta no tan azul

Cuando vamos a la playa no nos solemos fijar en las pequeñas cosas, esas cosas que nos tendrían que parecer extrañas y preocupantes, pero que ya las tenemos asumidas, como si les restáramos importancia para no sentirnos tan culpables como especie. Hablo de esas pequeñas cosas como que tus padres digan “vamos a otra zona que este agua está muy sucia” o el mero hecho de ver la costa tan urbanizada sin dejar un ápice de espacio a la vida autóctona.

Esto ocurre, sobre todo, si vamos a una costa del Mediterráneo, ya que es el mar más sobreexplotado de todo el planeta y le acechan gran variedad de peligros como consecuencia de querernos enriquecer explotando estas aguas durante décadas sin preocuparnos de nada ni de nadie.

Los principales problemas de este mar son las grandes cantidades de desechos que tiramos a sus aguas y las más de 700 especies invasoras que han llegado desde el canal de Suez. Todo esto debido a que las aguas del Mediterráneo se están calentando por el cambio climático, que hace que aumente la temperatura del mar y este le sea más propicio para esta vida invasora.

Pronto, si no se pone remedio a esta situación, en un futuro la mayoría de las especies del Mediterráneo serán originarias del canal de Suez.

Esta no es la única gran masa de agua que se ha visto perjudicada. Todos los océanos del planeta se encuentran en peligro, por ejemplo, a causa de la sobrepesca. Debido a la explotación de los recursos del mar se tiene que invertir cinco veces más que en 1950 para obtener el mismo número de peces. Por otro lado, también se debe a los residuos plásticos. Cada año más de 8 millones de toneladas de ellos acaban en el mar formando una “isla” de basura en el Pacífico llamada la Gran Mancha de Basura del Pacífico, que tiene una extensión equivalente a España, Francia y Alemania unidos. A esto se le suma el cambio climático y a la acidificación de los océanos, que asimilan el 30% de las emisiones de carbono que emitimos. Esto perjudica, principalmente, a las formas de vida calcificadoras como los corales, a los que les provoca un gran estrés y los arrecifes acaban condenados a un progresivo declive.

Además, los polos también se ven afectados. Al ritmo actual, el Ártico perdería todo su hielo en 30 años. En 2018, las banquisas árticas, que son una gran extensión de agua de mar congelada que flota por el Océano Ártico, se redujeron tres veces más que en 1978 y en algunas zonas se llegan a perder hasta 82.300 km² al año, una extensión mayor que Castilla la Mancha. Todo esto por el cambio climático. Según la ONU, mil millones de personas se verán afectadas para 2050 de la desaparición de los glaciares. Si además también desaparece el permafrost, se liberarán los gases de efecto invernadero que contenía dentro, llenando la atmósfera de casi el doble de carbono que hay ahora.

Afortunadamente, ya se están empezando a tomar medidas para que estos eventos catastróficos no ocurran, o no acaben de ocurrir. La ONU proclama el periodo 2021-2030 como la década de las Ciencias Oceánicas para el Desarrollo Sostenible, y sus prioridades son reforzar y diversificar las fuentes de financiación, ya que solo hemos descubierto el 5% del océano y la ciencia no ha conseguido evaluar los efectos acumulativos que tienen las actividades humanas en ellos. Además para sondearlo se necesitan inversiones muy importantes. Varias organizaciones conservacionistas han elaborado un manifiesto llamado “El Manifiesto Azul” para pedir a la Comisión Europea un plan de rescate con el que salvar los océanos donde se acaba con una meta marcada: el 30% de las aguas protegidas en 10 años.

Ya tenemos los recursos y la tecnología necesarios para hacer frente a estas adversidades, lo único que hace falta es que todos los Gobiernos de los países del mundo se pongan de acuerdo para actuar de inmediato y conjuntamente contra estas amenazas reales. No como nación sino como especie y habitantes del mismo planeta.

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Este es uno de los trabajos ganadores o finalistas del II Concurso de Redacción Periodística para Jóvenes de National Geographic España y RBA Libros, dedicado a los océanos. Aquí podéis consultar la lista completa de los trabajos premiados y seleccionados por el jurado.