La llamada de socorro de los océanos

Durante estos últimos años, los océanos del mundo se están viendo gravemente afectados, cada vez en mayor medida, por una serie de factores entre los cuales destaca la actividad humana. Con el desarrollo de las nuevas tecnologías y de la comunidad científica podemos saber más acerca de la magnitud de las consecuencias que puede conllevar la mala conservación de los océanos, tales como puede ser el deterioro de nuestra propia especie. A pesar de este hecho, en la actualidad solamente están protegidos una media del 3% de los océanos del mundo. Se trata de una cifra preocupante si se tiene en cuenta que, en nuestro llamado planeta azul, el agua ocupa cerca del 71% de su totalidad.

La concienciación de la población está teniendo lugar; no obstante debería ser puesta bajo el ojo de la atención mediática la importancia de los océanos. Es necesario que se produzca un notable cambio en ellos y que puedan ser mejorados los datos recogidos en los últimos años, aunque muchos de ellos sean ya irreversibles. Estas aguas son primordiales en numerosos aspectos tales como en su participación en los fenómenos meteorológicos más importantes, en la regularización del clima y abarcando asimismo una parte fundamental de nuestro sustento cuando se trata de nuestra alimentación o incluso del oxígeno que respiramos.

Se está poniendo en constante peligro a estos ecosistemas marinos, arriesgando su gran biodiversidad y riqueza; sin embargo, apenas un limitado número de personas son las que actúan mientras cada año se vierten 8 millones de toneladas de plástico a estos hábitats de especies que acaban muriendo en el fondo marino. Junto con estas adversidades que sufren los océanos, también ha de mencionarse el gran impacto que tiene el calentamiento global en ellos. Según estudios científicos, el efecto invernadero está provocando también el deshielo de los casquetes polares y el incremento de la temperatura de los océanos de 13 grados Fahrenheit por década. Todo esto conlleva un aumento del nivel del mar con el consiguiente peligro de la desaparición de ciudades costeras. Del mismo modo provoca la aparición de fenómenos meteorológicos cada vez más extremos.

Para ser capaces de prevenir este tipo de situaciones se deberían reducir las emisiones de gases con efecto invernadero para evitar la acidificación de los océanos y la muerte de especies más vulnerables; regular políticas de gestión pesquera y poner de nuestra parte para no contaminar, aún más, los océanos.

La ONU estableció en 2015 el cuidado de los océanos como uno de los 17 objetivos de desarrollo sostenible, cuyas metas deben estar cumplidas para 2030. Para que ello sea posible es necesario que toda la sociedad se comprometa con dichos objetivos, antes de que sea tarde. Conocemos apenas un 5% de nuestros océanos, intentemos salvarlos para ver todo lo maravilloso que aún nos queda por descubrir de ellos.

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Este es uno de los trabajos ganadores o finalistas del II Concurso de Redacción Periodística para Jóvenes de National Geographic España y RBA Libros, dedicado a los océanos. Aquí podéis consultar la lista completa de los trabajos premiados y seleccionados por el jurado.