Richard Norris, testimonio de un trasplantado de cara

En 1997 Richard Norris se disparó por accidente manipulando una escopeta. Tenía 22 años. En 2012, en una operación que duró 
36 horas, un equipo dirigido por Eduardo Rodriguez en el Centro Médico de la Universidad de Maryland le devolvió la nariz, los labios, la lengua, los dientes y las mandíbulas. Hoy Norris vive en la zona de Nueva Orleans, adonde se ha mudado para estar cerca de su novia. Se conocieron cuando ella le escribió por Facebook tras verlo en televisión.

Richard Norris

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Fotografías

TEXTO EN INGLÉS

I was originally born in Martinsville, Virginia. It’s just in the south-central part of Virginia, right at the foothills of the Blue Ridge Mountains. The Blue Ridge Mountains, and all along the Appalachian Mountains--it’s absolutely beautiful, especially in the fall, when the colors is changing. It’s just like everything--every time you take a picture it could be put on a canvas.

On September 10th, 1997, uh, I had a gunshot wound accident. I dropped a shotgun, and it discharged and went off, and it blew off the lower portion of my face. Uh, everything from pretty much the eyes down. After the accident, I only had roughly, a 5% chance to live through the night. I had some surgery, some that was necessary. Uh, you know, I had no chin bone, so they actually took a part of my hip which, the hip bone actually has almost the same curvature as your chin, and they stuck that in there to make sure my jaw bones were staying – staying spreaded.

You go out in public, and people are staring. They say really cruel things. You know, stuff that really hurts you. It got to a point where I’d only go out at nighttime, and I’d only go to places that I knew the person that worked there. You know, I’ve been pulled over by the police several times because I was wearing a mask.

I was on so much pain medication, I literally got addicted to them. At one point, I got to where I just wanted to end it all. I wanted to take a bottle of pills and swallow them.

And, it just got to the point where, there’s certain parts of the face that’s just nearly impossible to recreate, such as the lips. And we tried all the conventional surgeries. Uh, the face transplant is—it’s not the first option, it’s not the second option. It’s the very last option.

Because this transplant is not only paid by the Department of Defense, and they do lots of research, but this transplant is to go toward helping find new ways to help the soldiers that, you know are shot in a blast, or are caught in an IED blast, and lose part of their face.

So the way I look at it is, we send our soldiers to war, they don’t have the option of you know, which way that bullet is going to go. They don’t have that option of where that IED is set where they can safely go around it.

So I’m on a medication regime, a low-dose one, that lowers my immune system. It makes me more susceptible to get cancers, uh, go into renal failure, need a kidney transplant. It’s a lot of dangers that come with it. The ramifications, what your life is going to be like on the medications before you have the transplant. It really is a long road but the way I look at it, I didn’t do the transplant for me. I done it to help the soldiers out. It gives them the hope—the hope that there is something out there that can help them go back to living a normal life.

People just don’t realize that they can get up that morning and go to work and have an accident, and they’ll be the next person like I was back in ’97. One of my hopes is my transplant, and as well as the others, that some people will see this and it restores that hope of saying, ‘I can get that, maybe I can you know, get that thing, and you know, and live a normal life.’ It’s never what’s on the outside of a person, it’s always what’s in their heart.

I see myself but I’m also reminded I’m not there so, every day I look at the mirror, I do see myself I don’t have an identity crisis that some psychologists think that you might have. I don’t have that problem. It’s not life if you’re going to live in a room, never go out, don’t do nothing, never socialize. That’s not life. Life is going out and enjoying every second of every day that we’re blessed with. That’s the true meaning of life.

You kind run through a range of emotions, because you don’t know if you’re going to live or die. The one thing you know for sure is that somebody’s life is about to end. You say a lot of prayers – you pray for the family. You pray for the doctors to guide their hands throughout surgery. You pray that your family understands. I’ve been through a whole lot and I was asking a question you hear every single day. You’re probably asking yourself, every time something goes wrong, you ask, ‘God, why me?’ Stop asking that. ‘God, why not me?’ He’s given me a burden to carry for 15 years and now all that burden is completely gone. It’s set me on a different path. I’m able to help so many people now. So, fifteen years of hardship has brought me to years of joy of helping people. So never ask ‘Why me?’ Always ask ‘Why not me? What can I do to make it better?’

Roughly over 120,000 people in the United States alone that will need an organ or tissue donation. Every day at least 20 of them die on the waiting list and by donating your organs, you’re going to save eight lives. By donating the organs, eyes, and tissues, you’re going change – not only save eight lives – but change the lives of over 54 people. So it’s really important that we give. Become a liver donor. Donate a kidney. You could live off of one kidney. You can donate that.

TEXTO EN ESPAÑOL

Nací en Martinsville, en la parte sur-central de Virginia, justo en las estribaciones de las montañas Blue Ridge. Las montañas Blue Ridge, a lo largo de los Montes Apalaches, son absolutamente hermosas, especialmente en otoño, cuando los colores están cambiando. Cada vez que tomas una foto, puedes ponerla en un lienzo.

El 10 de septiembre de 1997 tuve un accidente. Deje caer una escopeta, la cual se disparó y alcanzó la parte inferior de mi cara. ¡Uf! Alcanzó a casi todo desde los ojos hacia abajo. Tras el accidente, contaba tan solo con aproximadamente un 5% de probabilidades de sobrevivir toda la noche. Me realizaron una cirugía, algo completamente necesario. Perdí el hueso del mentón, así que tomaron parte de mi cadera que en realidad, tiene casi la misma curvatura que la barbilla, y la colocaron allí para asegurarse de que los huesos de mi mandíbula permanecieran en su lugar.

Sales a la calle y la gente mira. Dicen cosas realmente crueles. Ya sabes, cosas que realmente te duelen. Llegué a un punto en el que solo salía por la noche, y solo iba a lugares donde conocía a la persona que trabajaba allí. Ya sabes, la policía llegó a detenerme más de una vez porque llevaba una máscara.

Estaba tomando tantos analgésicos que literalmente me volví adicto a ellos. Y llegado un punto solo quería terminar con todo. Mi pensamiento era el de agarrar un frasco de pastillas y tragármelas.

Llegó un punto en el que hay ciertas partes de la cara que son casi imposibles de recrear, como los labios. Y probamos todas las cirugías convencionales. ¡Uf! El trasplante de cara es ... no es la primera opción, no es la segunda opción. Es la última opción.

El transplante está financiado por el Departamento de Defensa, quienes investigan mucho en este sentido para intentar encontrar nuevas formas de ayudar a los soldados que reciben un disparo o se ven alcanzados por el estallido de un dispositivo explosivo improvisado - como un coche bomba- y pierden parte de su cara.

Del modo en que yo lo veo, enviamos a nuestros soldados a la guerra, y estos no tienen manera de saber en qué dirección llegará esa bala. No tienen esa opción de saber dónde está esa bomba y poder sortearla con seguridad.

De este modo, ahora me encuentro siguiendo un régimen de medicamentos, uno de dosis bajas que merma mi sistema inmunológico. Me hace más susceptible a contraer cáncer, entrar en insuficiencia renal o necesitar un trasplante de riñón. Son muchos los peligros que acechan. Pensar en cómo será tu vida con los medicamentos antes de que te hagan el trasplante se torna realmente un camino largo, pero del modo en que yo lo veo, no hice el trasplante pensando en mí mismo. Lo hice para ayudar a los soldados. Les da esperanza, la esperanza de que haya algo que pueda ayudarlos a volver a una vida normal.

La gente simplemente no se da cuenta de que pueden levantarse esa mañana e ir a trabajar, tener un accidente, y ser la próxima persona en perder su rostro, como yo en el 97. Una de mis esperanzas, así como para otras personas fue este trasplante. Algunas personas verán esto y recuperarán la esperanza de decir: “puedo conseguirlo y vivir una vida normal. Nunca es lo que está fuera de una persona, siempre es lo que está en su corazón”.

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Fotografías

Cada día que me miro al espejo, me veo a mí mismo. No tengo la crisis de identidad que algunos psicólogos creen que podrías tener. No tengo ese problema. No es vida si vas a vivir en una habitación, y nunca sales, y no haces nada, y nunca socializas. Eso no es vida. La vida está en salir y disfrutar cada segundo del día con el que hemos sido bendecidos. Ese es el verdadero significado de la vida.

Tienes que afrontar una gran variedad de emociones, porque no sabes si vas a vivir o morir. Lo único que sabes con certeza es que la vida de alguien está a punto de terminar. Rezas muchas oraciones: rezas por la familia, rezas por que los médicos guíen sus manos durante la cirugía. Rezas para que tu familia entienda. He pasado por muchas cosas y me he estado haciendo una pregunta que cualquiera se hace todos los días. Probablemente te estés preguntando, cada vez que algo sale mal: “Dios, ¿por qué yo?”. Deja de preguntarte eso. Dios me ha dado algo con lo que cargar durante 15 años y ahora toda esa carga ha desaparecido por completo. Me ha puesto en un camino diferente. Ahora soy capaz de ayudar a tanta gente… 15 años de dificultades me han brindado años de alegría por ayudar a la gente. Por eso nunca te preguntes '¿Por qué yo?' Siempre pregúntate ¿Qué puedo hacer para mejorarlo?

Aproximadamente 120,000 personas solo en los Estados Unidos necesitarán una donación de órganos o tejidos. Todos los días, al menos 20 de ellos mueren en la lista de espera. Y al donar los órganos se salvan ocho vidas. Al donar los órganos, los ojos y los tejidos, vas a cambiar algo. No solo salvarás ocho vidas, sino que cambiarás la vida de más de 54 personas. Es realmente importante que donemos. Conviértete en un donante de hígado; dona un riñón. Podrías vivir con un riñón. Puedes donar eso.

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