Fiestas de liberación en Brasil

Con alegría y espiritualidad, los descendientes de los africanos han creado en Brasil un conjunto de ritos con los que superar el recuerdo de más de tres siglos de esclavitud

1 / 12
Fin de la esclavitud

1 / 12

Fin de la esclavitud

Cada 13 de mayo los jóvenes salen a las calles de Contagem, en el estado de Minas Gerais, para conmemorar el fin del régimen esclavista brasileño, que fue abolido en 1888.

Foto: Ricardo Teles

Fiesta de Nuestra Señora del Rosario de  los Hombres Negros, Serro, Minas Gerais

2 / 12

Fiesta de Nuestra Señora del Rosario de los Hombres Negros, Serro, Minas Gerais

El rey y la reina desfilan en la celebración que rinde culto a la virgen católica protectora de los negros. «No busco las raíces del legado africano, sino las transformaciones, el sincretismo», explica el fotógrafo Ricardo Teles, autor del proyecto «Encantados».

Foto: Ricardo Teles

Fiesta de los Lambe-Sujos

3 / 12

Fiesta de los Lambe-Sujos

Este niño participa en la tradicional fiesta de los Lambe-Sujos («lamesucios»), en el estado de Sergipe, situado en el nordeste de Brasil. Los esclavos, en su huida por el bosque, se pintaban el cuerpo con melaza de caña de azúcar para camuflarse.

Foto: Ricardo Teles

Maracatu Rural, Aliança, Pernambuco

4 / 12

Maracatu Rural, Aliança, Pernambuco

Los caboclos de lança (caboclo designa al mestizo descendiente de europeo blanco y amerindio) danzan en el interior del estado de Pernambuco. Esta figura folclórica nació entre los trabajadores de la caña de azúcar.

Foto: Ricardo Teles

Negro Huido, Santo Amaro, Bahia

5 / 12

Negro Huido, Santo Amaro, Bahia

El cazador busca a los cautivos en esta fiesta del distrito de Acupe. «En Brasil, la lucha contra el racismo estructural pasa por una alianza entre los movimientos sociales de los negros, los intelectuales y los sistemas de educación y justicia», dice el profesor Erisvaldo Santos.

Foto: Ricardo Teles

Día de Yemanyá, Praia Grande, São Paulo

6 / 12

Día de Yemanyá, Praia Grande, São Paulo

Perfumes y flores son la ofrenda que recibe la Reina del Mar cada 2 de febrero en esta fiesta, una de las más populares de Brasil. Yemanyá es un orishá femenino del panteón del candomblé –la religión de origen africano con más seguidores del mundo–, que llegó al país con los esclavos.

Foto: Ricardo Teles

Fiesta de los lambe-sujos, Laranjeiras, Sergipe

7 / 12

Fiesta de los lambe-sujos, Laranjeiras, Sergipe

El auto popular, mezcla de teatro, música y danza, cuenta la historia de lucha de los lambe-sujos («lamesucios»), los negros de un quilombo, contra los caboclinhos, los indios mandados por los capitães-do-mato (o cazadores de esclavos fugitivos) de los ingenios azucareros.

Foto: Ricardo Teles

Fiesta de la abolición

8 / 12

Fiesta de la abolición

Reunidos en torno a una ofrenda como las que antaño se dejaban en el bosque para alimentar a los esclavos huidos, miembros de la comunidad de los Arturos (descendientes de un antiguo esclavo llamado Arturo) celebran la libertad. El 13 de mayo escenifican la ruptura de las cadenas y la firma simbólica de la ley Áurea con la que se abolió la esclavitud.

Foto: Ricardo Teles

Fiesta de san Gonzalo, Cavalcante, Goiás

9 / 12

Fiesta de san Gonzalo, Cavalcante, Goiás

La bandera del Emperador Negro ondea durante la fiesta de la comunidad kalunga (el mayor quilombo, o asentamiento de origen afrobrasileño, tanto en extensión como en población) en el Vão do Moleque.

Foto: Ricardo Teles

Terecô, Codó, Maranhão

10 / 12

Terecô, Codó, Maranhão

El babalorishá Bita do Barão es coronado por mães de santo, «madres guía» o sacerdotisas del culto candomblé, durante la fiesta de los Santos y Orishás en la Casa Reina Yemanyá. El maestro Bita es uno de los sacerdotes más poderosos del terecô, el rito afrobrasileño por el que es famosa la ciudad de Codó.

Foto: Ricardo Teles

Divino Espíritu Santo, São Luís, Maranhão

11 / 12

Divino Espíritu Santo, São Luís, Maranhão

En la Casa Fanti Ashanti, un grupo de niños vestidos con trajes de nobles escenifican el Imperio en una fiesta también famosa por sus caixeiras, mujeres que tocan instrumentos de percusión alrededor de un mástil, símbolo del vínculo entre el mundo real y el más allá.

Foto: Ricardo Teles

Hermandad del Rosario y San Benedicto, Uberlândia, Minas Gerais

12 / 12

Hermandad del Rosario y San Benedicto, Uberlândia, Minas Gerais

Con más de 140 años de tradición, esta fiesta minera fue declarada Patrimonio Inmaterial

del municipio de Uberlândia.

Foto: Ricardo Teles

Fiesta de los lambe-sujos, Laranjeiras, Sergipe

Fiestas de liberación en Brasil

Último país occidental en abolir el esclavismo después de tres siglos y medio de vigencia, Brasil presenta, 130 años después, una sociedad moldeada por la distancia entre personas de diferentes orígenes, separadas por las desigualdades económicas y de oportunidades sociales.

Para los historiadores que estudian África y sus diásporas, la lógica del problema es simple. «Brasil fue construido por el ingenio y el trabajo de seres humanos arrancados de sus tierras y convertidos en esclavos», dice Erisvaldo Santos, del Departamento de Educación de la Universidad Federal de Ouro Preto, en el estado de Minas Gerais. «Hasta la llegada de la familia real [portuguesa, tras la ocupación napoleónica de Portugal] en 1808, los partos, el cuidado de la salud y el mantenimiento del orden público, por ejemplo, dependían efecti­vamente de los africanos y sus descendientes».

Incluso después de la abolición, argumenta Santos, la eugenesia y la higiene racial siguieron cimentando el proyecto nacional del Brasil de la época. Si bien el etnocentrismo y el racismo ya estaban presentes en los orígenes del sistema colonial desde el siglo XVI, en el XIX «pasaron a ser prácticas efectivas de jerarquización social».

Además, «como forma de sofocar conflictos raciales y evitar que los negros optasen a posiciones de prestigio en la sociedad, a partir de la década de 1930 se desarrolló el mito de la “democracia racial” [una modalidad de racismo camuflado en el seno del sistema liberal democrático]».

Alegría en el sambódromo

Más información

Alegría en el Sambódromo



Los africanos enviados al Nuevo Mundo encontraron ya desde un primer momento un lenguaje de resistencia. Aunque privados de libertad, no fueron despojados del recuerdo de sus dioses ni de la capacidad de reconocer la fe ajena. De este modo el terreno estaba abonado para que brotase el sincretismo, la fusión entre las creencias africanas y el culto católico del período colonial, así como entre «deidades de etnias separadas por el idioma o por la animosidad de la guerra», dice el fotógrafo Ricardo Teles.

En un proyecto que ha bautizado con el nombre de «Encantados», Teles pone la mirada en la particular cultura afrobrasileña, fruto de diversas influencias económicas, tribales y religiosas. «Aquellas poblaciones, arrebatadas a la fuerza de su entorno natural y social, adaptaron sus costumbres al nuevo medio».

Pero la presencia de los negros en Brasil, alerta Santos, no puede entenderse solamente en clave de sincretismo. Con la baja densidad de población europea, «los africanos consolidaron la lengua portuguesa, desarrollaron la arquitectura, la música y las artes a partir de modelos y repertorios que fueron reinterpretados. Todo ese legado sigue sin formar parte de la memoria de los brasileños, que por norma general seleccionan apenas algún que otro elemento cultural suelto para referirse a la herencia africana».

Religiones afroamericanas

En fin, largo es el camino hacia una sociedad con mejor simetría social entre personas de diferentes colores, y Santos, que es pai de santo –o sacerdote– del candomblé (una de las religiones afroamericanas) en Contagem, en el estado de Minas Gerais, lo siente a flor de piel. Conciliar el papel de investigador con el de pai de santo no siempre es tarea fácil: en el ámbito académico impera la dicotomía entre el saber tradicional y el tecnológico.

«En la lógica del positivismo científico, las prácticas religiosas constituyen un retraso cultural –reconoce Santos–. Lo que hago es poner de manifiesto los problemas existentes e insistir en el diálogo como estrategia positiva de convivencia y afirmación de la alteridad».

Catástrofe medioambiental en Brasil

Más información

Catástrofe medioambiental en Brasil

Compártelo

¿Deseas dejar de recibir las noticias más destacadas de National Geographic España?