La energía de nuestro futuro

Resulta increíblemente difícil para los humanos como individuos abarcar todos los retos a los que nos enfrentamos como especie, unos retos que hemos impuesto a nuestro planeta y que no son de fácil resolución; desde el derretimiento de los polos hasta la deforestación de la selva amazónica, desde la acidificación de los océanos hasta la destrucción de la capa de ozono, el mundo entero parece estar en crisis. Pero es importante recalcar que este no es un problema lejano ni en el tiempo ni en el espacio, y que nosotros hemos sido sus causantes a través de la extracción y consumo de recursos naturales a un ritmo insostenible, así como de una eliminación de residuos irresponsable.

La única solución sería buscar una forma de reducir el consumo de recursos, pero no es una política que, por sus repercusiones, parezca convencer a la mayoría; por eso la opción que muchos defienden es la de generar una economía más centrada en el reciclaje y en el incremento de la eficiencia en la extracción, utilización y consumo de los recursos, las políticas e iniciativas de uso eficiente de los recursos naturales pueden llegar a reducir su consumo en un 26% y los gases de efecto invernadero entre un 15-20% para el 2050.

Es importante no caer en el pesimismo más absoluto y ver en qué cosas hemos mejorado.

El primer año que se celebró el Día de la Tierra fue 1970; entonces la energía renovable, siendo la hidroeléctrica la única que estaba realmente en funcionamiento, producía en torno al 5% de la energía mundial. En 2019, alrededor del 26,2% provenía de estas fuentes. En una época donde la demanda de energía ha ido en aumento, las energías renovables han aguantado el embate, y aunque un incremento de más del 500% en cincuenta años es positivo, el dato importante es la reducción de costes. El precio de una placa solar por unidad de energía producida se ha reducido en un 99% desde 1976 y la reducción de precios en energía eólica también ha sido considerable.

La energía juega un papel fundamental en la creación de una economía más limpia y sostenible, pero los retos siguen siendo muchos. Las energías renovables, como la eólica y la solar, son poco flexibles, no se pueden adaptar a la demanda de cada determinado momento; las energías dependientes del carbón o del petróleo sí pueden hacerlo y es una de sus grandes virtudes. La solución para este problema sería la generación de baterías baratas capaces de almacenar la electricidad para poder proporcionarla cuando se produzcan picos de demanda, pero actualmente la tecnología de baterías de ion de litio es demasiado cara.

Lo que está claro es que la dirección está fijada y que el futuro de la energía y de nuestro planeta pasa por la generación de un sistema basado en las energías renovables, las cuales se alejan cada vez más de ser una utopía para convertirse en realidad.

Carlos López Lado. IES Ramon Menéndez Pidal. A Coruña.

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Este es uno de los trabajos ganadores o finalistas del I Concurso de redacción periodística para jóvenes de National Geographic España y RBA Libros, dedicado al Día de la Tierra. Aquí podéis consultar la lista completa de los trabajos premiados y seleccionados por el jurado.

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