Desierto azul

¿Acaso nadie se da cuenta de la catástrofe que está ocurriendo? ¿Nadie tiene pensado hacer nada al respecto? ¿Es nuestro nivel de ignorancia tan garrafal? Demasiadas preguntas. Pocas respuestas. Nulas acciones. Posiblemente nos encontramos ante uno de los mayores desastres climáticos que el ser humano haya presenciado. Y sí, qué casualidad, lo hemos causado nosotros. Pues lamento reconocer que este es el mundo al que pertenecemos, y que de forma inconsciente estamos colaborando en destrozar cada día. Desgraciadamente, creíamos vivir en una burbuja que nos protegía de todos los peligros que nos acechan. Pero la realidad es otra bien distinta y debemos reaccionar antes de que sea demasiado tarde.

Cada año se vierten ocho millones de toneladas de plástico al mar y se prevé que para el año 2050 haya más plástico que peces en los océanos. ¿Sorprendente, no? Es tan ingente la cantidad de basura marina, que según el Foro Económico Mundial, alrededor de 150 millones de toneladas métricas de plástico flotan ya en nuestras aguas. El vertido de residuos, así como el de sustancias químicas, petróleo y otros elementos contaminantes, ponen en peligro la conservación de los océanos y mares en la Tierra. Son muchos los factores que influyen en el deterioro de estas grandes extensiones de agua y de la biodiversidad que en ellas habita, pero es la actividad humana la que está detrás de todos ellos.

Es posible que en unos años no haya vuelta atrás, pero aún estamos a tiempo de revertir la situación si todos y cada uno de nosotros colaborásemos con pequeños detalles. Dejar de consumir productos fabricados con plásticos, usar bolsas de tela reutilizables, emplear productos biodegradables, reciclar y reducir las emisiones de CO2 y consumo de energía dentro de nuestras posibilidades, son gestos muy simples pero que pueden tener gran importancia en retrasar la polución de nuestros mares y océanos.

La pasividad no puede llevarnos a cargarnos o destruir el planeta de las futuras generaciones y del que, igual a este paso, tampoco vamos a poder disfrutar nosotros. No podemos perder de vista lo afortunados que somos y que estamos desperdiciando nuestro único y último billete hacia el paraíso. Me gustaría ser optimista y confiar en que algo podemos conseguir, que mi pensamiento fuera el de todos, o por lo menos de una inmensa mayoría de los que habitamos este edén que no podemos convertir en un desierto azul. Confío plenamente en que podremos conseguirlo. ¿Y tú?, ¿Crees que lo conseguiremos?

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Este es uno de los trabajos ganadores o finalistas del II Concurso de Redacción Periodística para Jóvenes de National Geographic España y RBA Libros, dedicado a los océanos. Aquí podéis consultar la lista completa de los trabajos premiados y seleccionados por el jurado.