Cuatro décadas de cambio en el planeta a través de imágenes satélite

Timelapse, la nueva herramienta de Google Earth, permite observar las modificaciones realizadas en el medio natural durante los últimos 37 años a través de la superposición de fotografías. Los resultados son reveladores y poco prometedores para la salud de la Tierra.

TimeLapse junta 24 millones de fotografías satélite y permite ver la evolución de la Tierra durante los últimos 37 años.

TimeLapse junta 24 millones de fotografías satélite y permite ver la evolución de la Tierra durante los últimos 37 años.

Foto: Google Earth

Si una imagen vale más que mil palabras, 24 millones de fotografías satélite requerirían todos los idiomas del mundo para explicar el cambio que ha sufrido la Tierra durante las últimas cuatro décadas. Timelapse es la apuesta de Google para mostrar 37 años de cambios en el planeta a través de esta nueva herramienta integrada en Google Earth, que permite observar prácticamente cualquier ubicación del planeta para analizar cómo han afectado el paso del tiempo y la acción humana a su desarrollo.

Durante las últimas cuatro décadas, el planeta ha sufrido más cambios que en ningún otro lapso de tiempo. Las ciudades se desarrollan a un ritmo vertiginoso, los glaciares están en plena recesión como consecuencia del cambio climático y bosques como la Selva Amazónica pierden densidad progresivamente como consecuencia de la deforestación. No todos los cambios son necesariamente negativos, pues también hay brotes verdes: durante las últimas tres décadas, Arabia Saudí ha conseguido extraer agua de reservas escondidas bajo tierra para desarrollar cultivos, frutas y verduras en el desierto en unas curiosas estructuras de forma circular.

Todos estos cambios se pueden observar en el que ya es el mayor vídeo del planeta, según subraya Rebecca Moore, directora de Google Earth, Earth Engine y Outreach. "Hicieron falta más de 2 millones de horas de procesamiento entre miles de máquinas en Google Cloud para compilar los 20 petabytes de imágenes de satélite en un único vídeo de 4.4 terapíxeles, o lo que es el equivalente a 530.000 vídeos en resolución 4K", apunta Moore en un comunicado, donde además asegura que toda esa labor de procesamiento se desarrolló en los centros de datos de Google, que tienen la particularidad de ser neutrales en las emisiones de carbono al funcionar en su totalidad con energía renovable.

Cuatro décadas de deterioro

Al observar prácticamente cualquier localización del mundo a través de Timelapse, lo primero que salta a la vista es la acción del ser humano. Lugares como Dubai han pasado de ser llanuras desérticas junto al mar para convertirse ciudades con construcciones de formas inverosímiles y la deforestación comienza a hacer mella en regiones tan biodiversas como la Amazonia, donde la acción antropogénica se une a los incendios sufridos en la región durante los últimos años para dar resultado en un cóctel letal para la salud de la Tierra.

Frente a los argumentos negacionistas del cambio climático, la apuesta del gigante tecnológico por la sostenibilidad pasa por el poder visual de las imágenes para llegar a toda la sociedad. "Nuestro planeta ha sufrido un cambio medioambiental muy acelerado en el último medio siglo, mayor que en cualquier otro punto de la historia humana. Muchos de nosotros hemos experimentado esos cambios en nuestras comunidades. Para otras personas, los efectos del cambio climático parecen lejanos y abstractos, como la recesión de los glaciares o la fundición de las capas de hielo. Con Timelapse tenemos una imagen mucho más clara del cambio que está sufriendo nuestro planeta en la palma de nuestra mano, una imagen que no solo muestra problemas, sino también soluciones", añade Rebecca Moore.

Poder visual ante una realidad incontestable

En su mayor actualización desde 2017, Google Earth invita a todo el mundo a buscar los lugares que ocupan un lugar especial en su corazón para observar su cambio a través de los años. No solo han cambiado el glaciar Columbia de Alaska o las llanuras desérticas de Arabia Saudí, sino que diversos lugares de la geografía española como Ávila, Bilbao, Coslada o Benidorm también muestran cambios significativos. Esta tecnología, desarrollada con el equipo del CREATE Lab de la Universidad Carnegie Mellon, es posible gracias a la colaboración de la NASA, el programa Landsat del Servicio Geológico de Estados Unidos, el programa Copernicus de la Unión Europea y, por supuesto, sin los satélites Sentinel, que proporcionan las imágenes que muestran esta transformación a lo largo de las últimas 4 décadas.

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