Así funciona el precio de la electricidad en España

¿Por qué cambia el precio de la electricidad tanto? ¿Qué tiene en especial el sistema de precios en España?

El precio de la electricidad se fija a través de la oferta y la demanda.

El precio de la electricidad se fija a través de la oferta y la demanda.

Foto: Istock

Una acción tan cotidiana como dar a un interruptor hace encender una bombilla. ¿Qué esconde ese sencillo gesto? Por tener esa bombilla encendida hay que pagar pero ¿quién y cómo decide cuál es el precio de la electricidad en España?

El mercado eléctrico español

El sistema que hay detrás del funcionamiento de esa bombilla es lo que se denomina mercado eléctrico. En España, el mercado eléctrico está compuesto por agentes independientes: el generador, el transportista, el distribuidor y el comercializador. Además, hay otros dos agentes, que son los encargados de que todo fluya con normalidad: el regulador y el operador del sistema.

Cualquier sociedad (o empresa) puede acceder tanto a la generación como a la comercialización de electricidad, previa aprobación por el regulador del sistema eléctrico español. Sin embargo, el transporte y distribución son actividades reguladas. Es decir, solo una empresa, o varías, se encargan de la explotación de estas sin que nadie más pueda acceder a este negocio. Los costes de estas redes son repercutidos a todos los consumidores en las facturas eléctricas.

Por último, falta ubicar al consumidor de energía eléctrica. Este puede comprar electricidad a través de dos tipos de mercado: libre y regulado. Es importante saber que el consumidor puede elegir indistintamente entre uno y otro.

  • Mercado regulado: aquí, el precio de la electricidad está regulado por el precio voluntario para el pequeño consumidor, PVPC. En este mercado el precio de la electricidad cambia de hora en hora y de día a día, según la oferta y la demanda entre quienes producen la energía y quienes la venden al consumidor.
  • Mercado libre: en este mercado el precio lo fija la empresa comercializadora, que lo publicita y lo pone en el contrato, tal y como ocurre con otros servicios como las tarifas telefónicas. Igual que se sabe cuánto se va a pagar por cada minuto de llamada, se tiene la certeza de cuánto va a costar cada kWh consumido.
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¿Cómo se determina el precio de la energía eléctrica?

El precio de la electricidad se fija a través de la oferta y la demanda. El operador del mercado eléctrico mayorista, OMIE, se encarga de recibir las ofertas de compra y venta de energía eléctrica. Los vendedores especifican la cantidad de energía que tienen disponible, así como el precio al que están dispuestos a venderla. Las ofertas de venta se ordenan de menor a mayor precio (curva creciente), formándose de este modo la curva de venta. El precio mínimo de venta es 0 €/MWh.

Por otro lado, los compradores especifican la cantidad de electricidad que necesitan y el precio al que están dispuestos a pagarla. Las ofertas de compra se ordenan de mayor a menor precio (curva decreciente), formándose la curva de compra. El precio máximo de compra es 3000 €/MWh.

Cuando las curvas de compra y venta de energía eléctrica se representan sobre el mismo sistema de coordenadas, se cruzan en algún punto. Este punto de cruce se denomina precio de casación de la energía eléctrica. Aquí se puede consultar el precio de casación para cualquier día y hora. En el gráfico, tanto los generadores como los consumidores mayoristas que quedan a la derecha del precio de casación se quedarán sin vender/comprar electricidad para esa hora específica.

¿Por qué el precio de la electricidad puede variar tanto de una semana a otra? La respuesta la encontramos analizando en mayor profundidad las curvas de compra y de venta de la electricidad.

Curva de oferta y demanda de electricidad

Curva de oferta y demanda de electricidad

Gráfico: The Conversation. Datos: https://www.omie.es

La curva de venta

La energía eléctrica puede ser producida a través de diferentes tecnologías. Estas tecnologías utilizarán principalmente las siguientes fuentes de energía para producir electricidad: combustible nuclear, energía eólica, energía solar, energía hidráulica o combustible fósil. Y de hecho, la clave para entender los precios a los que los diferentes generadores ofertan su energía eléctrica está en conocer las características de cada uno de estos tipos de generadores.

La energía nuclear genera electricidad a un precio relativamente barato respecto a otras formas de generación de electricidad ya que funcionan de manera continua durante todo el año, sin posibilidad de producir más o menos electricidad.

Las energías eólica y solar usan como fuente de energía el sol y el viento. Así, los parques eólicos y fotovoltaicos ofertan su energía eléctrica a un precio suficiente como para superar los costes de mantenimiento, los cuales son bastante bajos.

Las centrales hidroeléctricas utilizan las corrientes y saltos de agua para producir electricidad. Dado que es un recurso escaso, la energía disponible es limitada.

Por último, están las centrales térmicas que emplean combustibles fósiles. Estas centrales se caracterizan por tener un tiempo de puesta en marcha relativamente bajo, de tal manera que pueden empezar a producir electricidad en cuestión de minutos o segundos. Aparte de los costes de mantenimiento, los costes asociados al combustible, carbón y gas natural, hacen de esta tecnología una de las más caras para la producción de electricidad. Así, estas centrales tienen que ofertar su electricidad a un precio más caro que las anteriores a fin de evitar perder dinero.

La curva de compra

La demanda de energía eléctrica es la cantidad de electricidad que los consumidores necesitan a lo largo del día. Por lo tanto, la curva de compra está principalmente influida por la demanda de energía eléctrica. Esta demanda está condicionada principalmente por dos factores: la actividad humana y la estacionalidad.

Para mantener la estabilidad del sistema, el consumo y la producción de energía eléctrica tienen que coincidir en cada momento. Esto quiere decir que las tecnologías que tienen capacidad de respuesta rápida deberán estar preparadas para entrar en servicio o ser desconectadas cuando el operador del sistema lo requiera. De esta forma, se asegura que la producción y el consumo sean iguales en tiempo real.

¿Qué pasó durante las primeras semanas de enero para que España tuviera la electricidad más cara de todos los tiempos? Quizás a estas alturas del artículo cada cual pueda responder a la pregunta por sí mismo.

Debido a las bajas temperaturas que hubo en España durante el temporal Filomena, la demanda de energía eléctrica creció inesperadamente. Por ello, las comercializadoras se vieron forzadas a demandar más energía al precio máximo que el sistema permite, para asegurarse de que podrían abastecer a sus clientes. Al mismo tiempo, tanto el recurso solar como el eólico fueron casi nulos. Esto obligó a recurrir a las centrales térmicas para abastecer tanto el hueco dejado por la no producción de energía eléctrica a partir de la energía eólica y solar, como el incremento de demanda de energía eléctrica. Esto provocó que el día 9 de enero de 2021 a las 21:00h se alcanzara el precio máximo jamás registrado en España: 121,2 €/MWh.

Paradójicamente, a finales de enero la situación ha sido justo la contraria. Una alta disponibilidad de fuertes vientos, produciendo mucha electricidad a partir de energía eólica, y unas temperaturas más cálidas, reduciendo la demanda de energía eléctrica, han llevado a unos precios tan bajos como 0,16 €/MWh el día 31 de enero entre las 04:00h y 09:00h.

¿Hay soluciones para estos desfases?

Es importante recordar que los cambios en el precio de la electricidad solo se verán reflejados en la factura de la luz de aquellos que están dentro del mercado PVPC (o regulado). Mientras que este concepto será fijo para aquellos en el mercado libre.

La composición actual del mercado eléctrico español lo deja muy expuesto a los cambios meteorológicos y ya hemos visto que las energías renovables variables no siempre están disponibles. Es entonces cuando se tienen que utilizar otras tecnologías más caras pero predecibles y fiables. ¿Cómo se podría solucionar este problema? Almacenando a gran escala energía eléctrica proveniente de energía renovable cuando haya exceso (como el 31 de enero de 2021), para así poder utilizarla cuando se requiera (como fue el caso el 9 de enero de 2021). Esta opción todavía no es posible tecnológicamente y por ello supone uno de los mayores retos energéticos para el siglo XXI.

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* Antonio Escamilla es ingeniero investigador en la Universidad de Sevilla. Este artículo se publicó originalmente en The Conversation y se publica aquí bajo una licencia de Creative Commons.