"Apaga la luz, todo irá bien". El sábado 28 de marzo a las 20:30 se celebra la Hora del Planeta

Mensajes de apoyo en la oscuridad, flashes que rompen la monotonía del vacío, una hora de paz para nuestro planeta. En tiempos difíciles por el confinamiento contra el coronavirus, la iniciativa de la WWF para cuidar la Tierra pretende convertirse en un símbolo entre balcones.

Con todos los monumentos apagados, la Hora de la Tierra rinde homenaje al principal elemento para la vida: el planeta.

Con todos los monumentos apagados, la Hora de la Tierra rinde homenaje al principal elemento para la vida: el planeta.

Foto: iStock

Este sábado 28 de marzo a las 20:30, los principales monumentos del mundo estarán apagados. No estarán de luto ni se trata de un emblema de la lucha ante el coronavirus, su motivación va mucho más allá. El 28 de marzo, el planeta tiene reservada una hora para él, para la naturaleza y para todos los que lo habitan. Una hora entera de reconocimiento, de agradecimiento y de concienciación, pero también de respeto hacia la fuente que hace posible que la vida prolifere. Entre las 20:30 y las 21:30, la protagonista es la Tierra.

Este evento se celebra anualmente cada último sábado de marzo y consiste en apagar todas las luces y aparatos eléctricos de los hogares durante una hora. Tan fácil como eso. El objetivo es ahorrar energía, reducir las emisiones contaminantes y escapar durante 60 minutos de la contaminación lumínica con una simple acción, pero la verdadera intención de WWF, organizadora de un evento que este año se celebrará en condiciones excepcionales, es mostrar la necesidad de tomar medidas contra el cambio climático.

Los principales monumentos de cada país se sumirán en la oscuridad para mostrar al mundo la necesidad de respetar el planeta.

La Estatua de la Libertad, el Cristo Redentor y la Torre Eiffel, entre muchos otros, se apagarán y coparán todos los titulares, pero el gesto verdaderamente importante lo marcará la acción colectiva. Esa responsabilidad desde los hogares servirá para que el planeta respire, pero también para concienciar sobre la necesidad de cuidar la Tierra, los desafíos que quedan por delante y subrayar, aún más si cabe, el verdadero poder que tiene la solidaridad de cada persona para remar conjuntamente hacia el mismo objetivo: cuidar el planeta.

La primera Hora de la Tierra se celebró en Sydney en el año 2007, surgió como un movimiento organizado en la capital australiana y se convirtió en el germen de la mayor campaña de movilización mundial contra el cambio climático. Lo que empezó en una sola ciudad se ha extendido a 188 países.

La Tierra, vista desde la Luna. Durante la Hora de la Tierra, nuestro planeta se sacudirá de encima la contaminación lumínica en todos los rincones.

La Tierra, vista desde la Luna. Durante la Hora de la Tierra, nuestro planeta se sacudirá de encima la contaminación lumínica en todos los rincones.

Foto: iStock

Medidas contra el cambio climático

Este movimiento en defensa del planeta se materializó en 2015 con los Acuerdos de París, donde se acordó un paquete de medidas para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y luchar contra el cambio climático. En 2015, se logró un pacto histórico que se centró en mantener el aumento de la temperatura global en menos de 2ºC; en 2019, la Hora de la Tierra llegó a 188 países y, en España, casi 500 municipios y miles de personas se sumaron a la iniciativa; este 2020, las expectativas son aún más altas.

La iniciativa que la WWF propone este año es salir al balcón y lanzar un mensaje de esperanza al mundo, pero en morse.

Debido a las medidas excepcionales adoptadas por los países para frenar la expansión del coronavirus, no se puede salir a la calle y las ciudades están vacías en un ejercicio de solidaridad, por lo que la iniciativa que la WWF propone este año es salir al balcón y lanzar un mensaje de esperanza al mundo. Pero como no todos los países dentro del movimiento hablan el mismo idioma, la iniciativa se llevará a cabo en un lenguaje global: el código morse. Unirse a la iniciativa será tan fácil como apagar todas las luces de la casa, salir al balcón y con el flash de la linterna o un teléfono móvil lanzar el siguiente mensaje al planeta: "apaga la luz, todo irá bien".

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